Cómo no debe hacerse una reforma agraria     
 
 Ya.    15/04/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 8. 

Cómo no debe hacerse una reforma agraria

EL ministro de Agricultura de Portugal ha declarado recientemente que las cosechas de este año en su

país iban a producir un 50 por 100 menos de trigo, un 51 por 100 menos de cebada y un 30 por 100

menos de avena que el año pasado. Agrega que el Instituto de Reforma Agraria, organización nacional

dirigida con mentalidad comunista, puede haber cometido fraudes por valor de 150 millones de pesetas.

PODRIA parecer que la información proviniera de cualquier despechado latifundista expropiado, pero no

es así, sino que ya decimos que procede del propio ministro de Agricultura portugués, señor Barreto, del

Gabinete Soares, socialista.

PRECISAMENTE en los pasados días ha prenunciado una conferencia en Madrid sobre la reforma

agraria portuguesa el profesor Castro Caldas, del Instituto Superior Agronómico de Lisboa y de la

Fundación Guibenkian, dentro de las jornadas que conjuntamente organizaron la Asociación de Economía

y Sociología Agrarias y la .Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura.

ESTE profesor - al que le publicó la prestigiosa Fundación Guibenkian citada un importante trabajo sobre

el tema en 1963, dentro del régimen de Solazar - es bien consciente de la necesidad de una reforma

agraria en Portugal, y así lo expresó antes y ahora: para él, como sociólogo, la reforma agraria es algo

profundo para rehabilitar los hombres y las relaciones sociales, reconstruir la agricultura sobre nuevas

bases, eliminar el hambre del mundo y construir una sociedad rural libre y útil para la comunidad. Porque,

además, la estructura agraria portuguesa es inadecuada a los tiempos modernos de Norte a Sur por

razones históricas, económicas y sociales.

PERO una cosa es esto y otra que et procedimiento seguido en la práctica - por encima dé declaraciones

programáticas bastante aceptables, mezcladas con otras claramente demagógicas y revolucionarias - haya

llevado a la anarquía y a los tristes resultados de reducción brutal de las cosechas a que alude el ministro

señor Barreto.

REFORMA AGRARIA

TAL procedimiento - aparte de las llamadas ocupaciones salvajes ilegales - ha consistido en la

constitución de 585 "unidades colectivizadas" de producción, abarcando 1.178.493 hectáreas, que, como

se ve, no han hecho más que cambiar el patrón latifundista por otro patrón peor: el sindicato comunista,

cuyo gerente "agrario" es un taxista de Lisboa o uno de los empleados de las casas que antes alquilaban

tractores, etc., comunista naturalmente. Frente a ello Soares y Barreto luchan por transformar esas

unidades colectivizadas en cooperativas, que lo que hace falta es que sean auténticas.

CURIOSO es - según el profesor Castro Caldas - cómo el trabajador que tanto ha oído aquello de "la

tierra para el que la trabaja" pregunta "dónde está su parcela", consecuencia del innato sentido de la

propiedad privada. Y que al no haberse reformado paralelamente las estructuras comerciales e

industriales, los beneficiados de la pomposa reforma agraria son más los comerciantes que los

campesinos. Se duda también de que tal sistema facilite la integración solicitada en el Mercado Común,

ya que las "unidades colectivizadas" son más propias de la Europa del Este.

PERO el fenómeno es ya irreversible y el problema está - como dijo el profesor Castro Caldas - en que

cuando se serenen los ánimos y deje de haber "crisis de autoridad", se afronte una auténtica reforma

agraria seria y responsable cara a Europa. Porque lo que se ha demostrado una vez más es cómo no debe

hacerse una reforma agraria: con demagogia y anarquía.

 

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