Orden Público. Los periodistas entraron en Carabanchel. 
 La cárcel está prácticamente destrozada  :   
 Los presos no se fian de que se respeten las condiciones que se les ofrece. 
 Informaciones.    21/07/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LOS PERIODISTAS ENTRARON EN CARABANCHEL

La cárcel está prácticamente destrozada

LOS PRESOS NO SE FIAN DE QUE SE RESPETEN LAS CONDICIONES QUE SE LES

OFRECE

MADRID, 21 (INFORMACIONES).

Alas 21,45 de anoche, en que expiraba el plazo de dos horas jijado para que los 800 presos amotinados en

los tejados de la cárcel de Carabanchel depusieran su actitud, en el recinto se desconocían por completo

las medidas que iba a tomar al respecto el Ministerio del Interior.

Los presos comunes amotinados en los tejados desde la tarde del pasado día 18 —la cifra de 800 coincide

tanto en una nota redactada por el Ministerio de Justicia como por la que pudimos recabar directamente

de los presos— decidieron continuar en los tejados por considerar, según sus propias palabras, que no se

les ofrece «ninguna seguridad de integridad física en caso de que bajemos».

Esta versión, que INFORMACIONES pudo obtener directamente de algunos de los amotinados desde el

interior mismo de la cárcel, contrasta con la mantenida por el subinspector general de Prisiones, señor

Galván, que aseguró que no se tomaría ningún tipo de represalia contra los presos en caso de que bajasen

de donde se encontraban en el plazo establecido. En este sentido, el Ministerio de Justicia, a través de una

nota hecha pública anoche, dejaba claro que el Reglamento de Prisiones actualmente vigente «se aplicará

individualizadamente en función de las responsabilidades en que haya podido incurrir cada recluso

implicado en el motín», en vez de una aplicación conjunta, como es el deseo de los presos que se

encuentran en los tejados.

GRAVES DESPERFECTOS

En cuanto a la cárcel, cuyo interior fue visitado ayer por un grupo de periodistas, se encuentra

prácticamente destrozada. La mayor parte de las siete galerías de que consta tienen desperfectos de

consideración: puertas de las celdas arrancadas, cristales rotos, tuberías reventadas, circuito de televisión

destrozado. Las que presentan peor aspecto son la 3.a, 5.ª y 7.a, encima de las cuales se hallan los

amotinados. En la 6.a galería se encuentra el orificio efectuado en el techo por el que los primeros presos

pudieron alcanzar el tejado.

En total, los desperfectos ocasionados en todo el recinto, según evaluaciones del arquitecto de la

Dirección General de Prisiones, pueden alcanzar un importe superior a los 70 millones de pesetas, en

tanto que la duración de las reparaciones podrían prolongarse, en condiciones normales, por espacio de

cuatro o cinco meses.

En una conversación improvisada a través de la ventana de una celda de la sexta galería, varios presos,

desde el tejado, manifestaron que estaban dispuestos a «luchar hasta el final por la amnistía, porque nos

pertenece. Somos delincuentes porque, en muchos casos, no teníamos posibilidad de hacer otra cosa,

víctimas de un sistema coactivo». Uno de los presos dijo también que estaban esperando que, al igual que

el país había tomado nuevos rumbos políticos, se revisase su situación. Dos presos mostraron a

redactores de este periódico, desde el tejado en el que se encontraban, las heridas de bala metálica que,

siempre según sus palabras, les produjeron las fuerzas del orden.

HERIDOS

Las versiones en el apartado de los heridos no coinciden. Así, mientras en la nota del Ministerio de

Justicia se informa que los presos heridos eran en total nueve —todos leves, salvo uno de gravedad,

trasladado a la clínica l.° de Octubre—, los presos manifestaron que el número de los heridos ascendía a

casi cincuenta, de los que «tres o cuatro» —no especificaron— lo eran de bala. La nota del Ministerio de

Justicia informaba también de que un funcionario habla sido agredido, y en el interior de la prisión,

funcionarios de la misma señalaron a los periodistas que visitaron el recinto que cuatro de sus

compañeros habían resultado también heridos en los enfrentamientos con los presos amotinados, dos de

ellos con lesiones de arma blanca; otro, con herida en la cabeza, producida por un palo, y el cuarto, con el

tabique nasal roto. Otro de los funcionarios, el señor Haro Pabón, de quien se había dicho que produjo

heridas de arma blanca contra un recluso, desmintió personalmente el hecho y afirmó que se querellaría

contra el diario que había hecho tal acusación.

QUIEREN NEGOCIAR CON SUÁREZ

A través de los ventanales de una de las naves centrales de la prisión, los presos hicieron llegar hasta

algunos de los periodistas, que se encontraban en el interior, una nota en la que decía que los presos

sociales agrupados en la C. O. P. E. L. reivindicaban amnistía general, reforma del Código Penal,

supresión de las jurisdicciones, reforma del régimen penitenciario y vuelta de los «secuestrados» (presos

trasladados a otros recintos carcelarios del país). En el comunicado se afirmaba que «nos avenimos a

negociar con Suárez».

Por lo que pudimos constatar entre algunos empleados en los servicios especiales de la prisión, la reforma

del Reglamento y de las instalaciones penitenciarias es completamente necesaria, aunque hay que tener en

cuenta —según estas mismas personas--que existen graves problemas para que esto se pueda llevar a

cabo, principalmente por el coste elevado que va a producir. «Sería necesario un mayor número de

instalaciones penitenciarías, nunca con un número de reclusos superior a los doscientos. En esta de

Carabanchel hay mil quinientos.»

MANIFESTACIÓN

Los presos que se encuentran en los tejados de la prisión carecen de cualquier tipo de víveres y agua, por

lo que su situación se va haciendo más crítica por momentos. En varias ocasiones en la tarde de ayer

prorrumpieron en gritos pidiendo amnistía y solicitando a las personas que se encontraban en los

alrededores que les apoyasen: «No nos mires, únete», gritaron.

 

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