Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   La amnistía     
 
 ABC.    13/03/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

DOMINGO 13 DE MARZO DE 1977

DE AYER A HOY

LA AMNISTÍA

VAN cumpliéndose (con retraso) la* previsiones de lo que algún día puede ser una reconciliación, que no

es, evidentemente, una cuestión técnica. La reconciliación dependerá más bien de una reflexión de la

sociedad sobre si misma. Lo que únicamente puede hacer el Gobierno es pulsar ciertos resortes y no

querer saldar como por ensalmo las diferencias entre fas dos España», sino legitimarlas e incluirlas en un

proceso de relación. Todo esto en nombre del principio de realidad. Existe la sensación de que el

Gobierno ha sido arrastrado por los hechos, de forma que las medidas de gracia no lo son en sentido

estricto, moral. Pero, de todos modos, va acomodando poco a poco sus acciones a la idea de que el

régimen anterior ha prescrito. Me estoy refiriendo a la cuestión de la amnistía. Hubiera sido extraño llegar

a unas elecciones (por lo demás tan problemáticas de sentido) en el que algunas opciones políticas

tuviesen representantes o militantes en la cárcel. Bien dijo Ortega que lo que el pueblo no hace, no lo hace

nadie. Esta amnistía la ha hecho el pueblo, aunque no como se hace un encaje de bolillos.

Las presiones, desgraciadamente, fueron a veces salvajes, y quizá se hubieran evitado con más diligencia

y sinceridad en el reconocimiento del tiempo nuevo. Durante meses todo fue un puro remolonear (el

remoloneo es la gran táctica de este Gobierno) en torno a algo que de ninguna manera era optativo, a

trueque de quebrar la espina dorsal del nuevo Estado. Bien se veía cómo el pie hendido y calloso de los

fundamentales se obstinaba en mantenerse encima de tan soberana evidencia. Y así de la máquina no

salían más que los churros del indulto.

Ahora el Gobierno ha dado un buen paso hacia adelante, dentro de un cuadro que definiríamos como

cauteloso, en cuanto, por ejemplo, algunas situaciones quedan sometidas a su voluntad. Esto no sería nada

inquietante si el Gobierno hubiera sido constituido democráticamente. (Como tampoco seria inquietante,

en ese caso, que se presentase a las elecciones.) De cualquier modo el deseo de conciliación de la Corona

ha sido ahora mejor servido.

 

< Volver