Autor: Tomás Marco, Juan José. 
   Si hay amnistía saldrían casi todos los presos políticos vascos     
 
 Ya.    09/01/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

9-1-77

Si hay amnistía saldrían casi todos los presos políticos vascos

Podrían quedar excluidos los autores de muertes violentas

Es posible que de no haberse producido el secuestro de Oriol estuviera ya promulgada

ESTA ganando madurez y consistencia a todos los niveles sociales un clima y un ambiente opíciador de

una nueva amnistía a política. Cuando el proceso político hacia la democracia, para devolver la soberanía

al pueblo, había recorrido una parte del difícil camino, a partir de la instauración de la Monarquía en la

persona de don Juan Carlos, éste, como Jefe del Estado, como Rey para todos los españoles,

comprendiendo que la paz social y la convivencia política tienen uno de sus fundamentos más sólidos en

la reconciliación de todos los españoles, promulgó, con fecha 30 de julio del año pasado, un real decreto

ley concediendo amnistía por todos loe delitos y faltas de intencionalidad política y de opinión

comprendidos en el Código Penal o en leyes penales especiales.

La amnistía se concedió también por e) Rey para los delitos de rebelión y sedición tipificados en el

vigente Código de Justicia Militar, para los que resistieren o amenazaren a autoridades militares o las

desobedecieren gravemente en el ejercicio de las funciones de su cargo, para los que desacataren,

calumniaren o injuriaren por cualquier medio a la autoridad militar, para los que ultrajaren a la nación, su

bandera o el himno nacional, para los que ofendieron a los emblemas o insignias militares, para los que de

palabra, por escrito o por cualquier otro medio de publicidad injuriaron u ofendieron, clara o

encubiertamente, a los Ejércitos o a instituciones, armas, clases o cuerpos determinados de los mismos y

para los que hicieron la apología de los delitos anteriormente señalados o la de los culpables de los

mismos. Alcanzaba la amnistía a las Infracciones administrativas con la misma intencionalidad, con

exclusión de las tributarias de cualquier tipo.

También se concedió amnistía a los desertores y prófugos, a los objetores de conciencia, a los que

quebrantaron sus condenas por los delitos amnistiados. La amnistía alcanzó a los delitos y faltas

mencionados cometidos con anterioridad al día 30 de julio de 1976.

SE trató de una amnistía, en aquel momento, de una amplitud extraordinaria, que ciertamente benefició a

cientos y cientos, a miles, de encausados y condenados.

Una limitación establecía aquella amnistía: que los acusados y condenados por delitos de intencionalidad

política y de opinión no hubieren puesto en peligro o lesionado la vida o la integridad de las personas o el

patrimonio económico de la nación a través de¡ contrabando monetario, ya se hayan cometido dentro o

fuera de España, siempre que la competencia para su conocimiento corresponda a los tribunales

españoles.

La anterior limitación, en el aspecto político, excluyó de la amnistía a los que hubieren tomado parte o

fueren acusados en .cualquier grado de participación por delitos de los que se evidenciara peligro o lesión

para !a vida o la integridad de las personas. Es decir, los delitos de terrorismo. Quedaron en las cárceles

españolas alrededor de un centenar de acusados y condenados por delitos de esa naturaleza, y ae siguen

causas de la misma índole a un número reducido de prófugos. Actualmente, con los acusados y

condenados por delitos de esta naturaleza política y terrorista, -después de la última modificación del

Código Penal, se hallan en prisión unos ciento setenta españoles.

PARECE evidente que el Gobierno, atento al sentir de amplios estamentos sociales y valorando la nueva

etapa política superada, que ha culminado con los resultados positivos del referéndum y se encara al

proceso electoral sobre la base de las máximas garantías de objetividad e imparcialidad, viene

considerando desde hace algún tiempo la oportunidad y conveniencia de una nueva amnistía, en

concordancia con el avance del proceso político y a fin de crear una conciencia de reconciliación puesta al

día. Un solo obstáculo ha surgido para que tal amnistía no haya sido ya una realidad: el acto violento de¡

secuestro del señor Oriol y la exigencia por los secuestradores de la excarcelación y traslado a Argelia de

quince presos por causas de muy diversa naturaleza penal. Es muy posible que de no haberse producido el

secuestro la amnistía ya estuviera promulgada y seguramente hubiera beneficiado a muchos; si no todos,

de quienes el GRAPO señala como condición para liberar al presidente del Consejo de Estado.

PORQUE un fundamento solido para abrir nuevos y mis amplios beneficios por la amnistía radica, sin

duda, en el grado de participación en los delitos de terrorismo que han puesto en peligro o lesionado la

vida o la integridad de las personas. Y aun dentro de la autoría directa, cabría llegar hasta delitos que si

bien pusieron en peligro la vida o lesionaron la integridad de las personas, no ocasionaron muertes. Seria

realmente una amnistía profunda, la más amplia concebible en estos momentos y que dejaría las prisiones,

a buen seguro, casi vacías de encarcelados por delitos de esa naturaleza. Porque en esta amnistía entrarían

prácticamente casi todos los actuales presos vascos por delitos de específicas características separatistas.

Sí los secuestradores del señor Oriol meditan el caso, comprenderán que si liberan al presidente del

Consejo de Estado espontáneamente es casi seguro que la inmediata amnistía del Rey abarcaría a ellos

mismos por no haber derramado sangre o no haber causado muertes. No cabría una amnistía más amplia y

más total. Lo único que está fuera de toda amnistía, de todo olvido posible, de todo perdón, es el dar

muerte violenta a seres humanos por cualquier motivo. Incluida, con mayor razon que otras, la

motivación política.

Juan José TOMAS MARCO

 

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