Autor: Llansá, Jaume de. 
 Crónica de Cataluña. 
 Perplejidad e indignación por la impunidad de los asesinatos     
 
 El Alcázar.    07/10/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

CRÓNICA DE CATALUÑA

PERPLEJIDAD E INDIGNACIÓN POR LA IMPUNIDAD DE LOS ASESINATOS

BARCELONA (Una colaboración especial de JAUME DE LLANSA, por teléfono). Fue emocionante,

casi sobrecogedor por el ambiente en sí, por la calidad y pluralidad de procedencias regionales, por el

lugar y la atención ambiental. Y el hecho no puede ser considerado o valorado como una anécdota sin

importancia ni la trascendencia; ¡Todo lo contrario!.

Procedente de la frontera francesa, desde Port-Bou a Le Pertous decidí pasar la noche del martes en

Figueras, industriosa y bella ciudad que es capital de las altas tierras ampurdanesas.

Eran las nueve menos cuarto de la noche. Los dos amplios salones —el del bar del hotel y el de lectura y

tertulia— del vestíbulo estaban abarrotadas por no menos de doscientas personas, todos huéspedes del

hotel, pero, en su mayoría, participantes en la Asamblea Nacional de la Fecit "Federación Española de

Iniciativas Turísticas ´, que se celebraba en la ciudad, acompañados por esposas familiares.

Personas de distintas edades y variadas profesiones —ingenieros, abogados, comerciantes, industriales,

promotores y especialistas turísticos— de Canarias y Baleares, de Cataluña y País Vasco, Valencia y

Andalucía, Extremadura y las Dos Castillas, Aragón, Santander, Galicia.... "fuerzas vivas" auténticas y

representativas de un gran espectro ciudadano nacional.

Fue, repito, emocionante, casi sobrecogedor. Porque al aparecer ja presentación y sintonía del "telediario"

de las nueve de la noche, la casi totalidad de conversaciones y murmullos murieron súbitamente, unas y

otras fueron muertas por enérgicos siseos.

Doscientos pares de ojos y de atenciones auditivas se prendieron de las tremendas imágenes y de las

percutantes informaciones — presentadas sobriamente por Eduardo Sotillos— de los alevosos asesinatos

de cinco españoles y de las abrurnadoramente emotivas ceremonias, de las honras fúnebres y cívicas

rendidas a los victimados, por criminales antivascos y antiespañoles, enemigos de todas las esenciales

libertades nacionales, ejecutores con saña que sirven turbios intereses políticos y gozan de no menos

turbias complicidades y protecciones ¡Y así se opina en amplios responsables sectores de Catalunya!

A medida que se sucedían las imágenes y las opiniones condenatorias, con matices diversos algunos de

ellos recusables, de grupos, "partidos" y "dirigentes políticos", aumentaba la tensión humana y espiritual

en los doscientos telespectadores aludidos del "Hotel President".

Había ojos indignados, se percibían en labios apretados palabras duras de condena, de repulsa y protesta.

Y, finalmente, cuando desaparecieron imágenes, e informadores para ser sustituidas por otras de

aconteceres nacionales e internacionales, la tensión "explotó" casi unánimemente y al unísono, en dos

fuentes, rotundas y acusadoras expresiones: "No basta; no basta!.

Pienso que los lectores de "EL ALCÁZAR" no necesitan de ningún comentario más.

Poco después, en la maravilla de piedra que es la iglesia figuerense de San Pedro, a pesar de su amplitud,

no pudieron caber los centenares de personas que acudieron al funeral por los patriotas, y servicios de la

sociedad española de San Sebastián, que organizó el alcalde don Pedro Giró, de Figueras, y el

Ayuntamiento que preside, con convocatoria a toda la Comarca de la Alt Empordá.

Desde el hotel me informé de que así había sido en todas las capitales de las demás Comarcas gerundeses:

Cerdanya, Ripollés, Lagarotxa, y en la misma capital, Gerona, en el templo del Sagrado Corazón, tres mil

personas se unieron a las primeras autoridades civiles y militares, en otro funeral a cuyo final hubo

momentos tensionales de clamor de justicia a aplicar a los mercenarios del crimen.

Volviendo a Figueras, fui informado de que al conocerse el brutal y sangriento atentado, los asambleístas,

masivamente, presentaron sus condolencias a don Fernando Otazu, teniente de alcalde de San Sebastián y

procurador en Cortes, miembro de la delegación del CIT de la capital donostiarra, que salió en avión para

su ciudad, que suspendieron todos los actos sociales del día; y que su presidente, el tarraconense don

Gonzajo de la Peña, en nombre de la asamblea de la FECIT y suyo propio, mandó telegramas de respulsa

y enérgica condena y de condolencia al vicepresidente de la Diputación de San Sebastián al ministro de

Información y Turismo y al presidente del Gobierno.

Una vez más, los temas centrados en actividades y estrategias de los "partidos" y "colectivos" catalanes y

catalanistas, como, por ejemplo, la reunión de los doce "partidos" —la mayoría comunista y separatista

del "Consell" con Terradellas en París, tienen que quedar para otras crónicas posteriores.

Pero no puedo terminar esta de hoy, sin decir que en numerosos sectores de Catalunya se_ han censurado

con repulsa la crónica desde Madrid de Ramón Pi, el editorial el "Tele/Exprés", así como los editoriales

del martes y del miércoles en "El Correo Catalán", calificando de inadmisibles y sectarios la una y los

otros. ¡Repugna a mi dignidad y creo que a la de los lectores, transcriba algunos extractos de tales textos

demagógicos y lamentables! .

 

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