Autor: González Álvarez, Valentín. 
 Luis Mombiedro de la Torre presidente de la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos. 
 En esta guerra de los tractores han participado grupos políticos de todas las tendencias  :   
 Había que dar la cara. 
 Pueblo.    11/03/1977.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 32. 

LUIS MOMBIEDRO DE LA TORRE

PRESIDENTE DE LA HERMANDAD NACIONAL DE LADRADORES Y GANADEROS

"EN ESTA «GUERRA DE LOS TRACTORES» HAN PARTICIPADO GRUPOS POLÍTICOS DE TODAS LAS

TENDENCIAS"

Había que dar la cara

* "Por eso los agricultores han salido a las carreteras; ir al monte ya no es solución"

* "La única norma dada por la Hermandad ha sido la de conservar el orden, no interrumpir el tráfico y

actuar democráticamente"

* "Ante las críticas por mi visita al Rey, no me preocupo porque son fruto de la mala intención habitual

entre los españoles reprimidos"

La repercusión de la denominada «guerra de los tractores» aún está caliente en el ánimo de todos. En el

fondo el problema no está resuelto. Existen unas promesas que todavía hay que cumplir para que las

aguas vuelvan a su cauce.

El campesino no se contenta con palabras, porque está atado a la tierra, porque todos los días mira al cielo

y el ver nubes, si no descargan el agua oportuna, no les contenta.

Y sin ese problema resuelto, ya se anuncia otro nuevo, ahora por parte de los ganaderos: su leche y su

carne. ¿Se ocuparán ahora las carreteras con vacas y ovejas?

Con afán de recopilación nos hemos dirigido al presidente de la Hermandad Nacional de Labradores

y Ganaderas, Luis Mombiedro, que no cesa de atender llamadas, recibir visitas y mantener reuniones.

Y además, todos los archivos y materiales de la organización están ya embalados para dejar paseo del

Prado y ser instalados en el nuevo edificio de la calle Agustín de Bethancourt. «Pero no estamos

desmantelando nada, sólo nos trasladamos.»

Sí, porque más de uno se había alarmado y el comentario era casi imprescindible.

Hoy por hoy, en la vieja casa de Sindicatos, por lo que respecta a la Hermandad, sólo quedan la revista y

el despacho de su presidente, que quiere ser como capitán de nave, el último en mudarse.

- ¿Cual ha sido el motivo auténtico que ha desencadenado la salida masiva de tractores a la carretera,?

- Hacer acto de presencia en la carretera, que lleva siempre a la ciudad; ha sido una demostración del

subconsciente del campo ante el ciudadano. La protesta no ha sido, como era clásico, echarse al monte,

porque en el monte no te ve nadie. Había que enseñar al resto de los españoles la cara, expresar el

disgusto por el agravio comparativo, por las irritantes diferencias de nivel de vicia entre el campo y la

ciudad. Hay una frustración por la miseria de medios, viviendas, comunicaciones, cultura, seguridad

social y todo ello forma caldo de cultivo, la bomba que ha explotado con el fulminante accidental de unas

patatas que no se vendieron en su momento al extranjero, donde se cotizaban doble que aquí, para que no

faltaran en la mesa del consumidor español.

- ¿Ha sido ejercitiva esta medida?

- Creo que ha servido para auir al campo entero y ha sido un aldabonazo en la conciencia nacional. El

campo estaba dormido, aletarga-do y se ha despertado. Creo que el Gobierno tendrá la misma vara para

medir nuestras necesidades que la usada para los conflictos de Hunosa o del Metro de Madrid, por poner

dos ejemplos. Si no es así. perderá España. Pero no es sólo el Gobierno, que debe ser reflejo de la actitud

de todo el pueblo. Es que la justicia ordena transferir de los que tienen más a los que tienen menos, quitar

a la ciudad en beneficio del campo. Cuesta más un «scalextric» de Madrid o la inversión en una calle de

Barcelona, que todas las subvenciones que recibe una provincia agraria en un año. No es sólo un

problema de precios el que se ha planteado. Es un problema total que no admite espera.

- Tras la promesa del F. O. R. P. P. A. de quedarse con los excedentes de producción de patata, los

tractores no se retiraron inmediatamente. ¿Por que?

- Porque entró el ansia reivindicativa, imparable, alimentada en la espera impaciente. Surgió el

protagonismo de personas que se descubrieron como líderes de unas masas, hambrientas de

palabras de justicia. Les satisfacía lo que habían hecho, pero les parecía poco ya. Entonces comenzó la

escalada. Olvidadas las patatas estaba la Seguridad Social, porque acababa de hacerse una revisión de

censos en la Mutualidad Agraria, corta siempre de dinero que dejaba fuera de la sección de

trabajadores por cuenta ajena a varios miles de agricultores, que pasaban a la cuenta propia, lo que

significa que las medicinas las tenían que pagar, perdiendo ese derecho. Cada excluido de la

Mutualidad fue un activista en potencia. Al mismo tiempo, en algunos sitios, actuaban piquetes de

jóvenes dirigente de las Hermandades y gentes de todo el espectro político, desde Fuerza Nueva y

falangistas hasta el P. C. y partido del trabajo, que buscaron para sus ideas la baza del campo. Buscaban

culpables y nada más lógico que lo ilógico. En lugar de arremeter contra el enemigo clásico, la Comisaría

de Abastecimiento y Transportes, o el Ministerio de Comercio, por sus importaciones, o contra el

ministro de Hacienda, porque hace que el dinero del campo se vaya a la industria, o por lo corto del

Presupuesto del Estado para la agricultura, encontraron mayor placer en la autocrítica. Criticar lo único de

ellos, las Hermandades, se convirtió en un placer.

Simultáneamente la Prensa, la radio y la televisión se rasgaron las vestiduras con portación de patatas,

que tras las Cámaras Agrarias y las Hermandades de Labradores y Ganaderos, atacándonos por

inoperantes, cuando dos meses antes hacían campaña contra la ex-las Cámaras pedían desde octubre del

año pasado.

* REIVINDICACIÓN

- ¿Es cierto que el problema ha desbordado en algunas zonas los cauces de lo meramente reivindicativo?

- Es cierto, pero sólo en muy contados casos, en zonas localizadas en Logroño, Navarra, Lérida, Burgos y

Tarragona.

- Parece ser que el P. C. y la U. G. T. llevaban preparando este golpe de efecto desde e! pasado mes de

septiembre y se han atribuido el éxito. ¿Es correcto?

- Los comunistas son los mejor organizados, y con poca gente ha sido uno más, pero también han

intervenido todos los partidos políticos de izquierda y de derecha. Ya anunciaron desde hace tiempo lo

que querían, pero no dan nunca la cara como comunistas, sino Comisiones unas veces, y otras, como

Uniones de Agricultores y Ganaderos, con escasísima afiliación. Parece en cambio que, a nivel nacional,

llegaron a tener tres de los seis componentes, lo cual es absolutamente desproporcionado con su peso real

en el campo.

Con la excepción de tres o cuatro provincias, no pueden los comunistas apuntarse ningún éxito; y eso

porque ocultaban cuidadosamente su filiación, a pesar de que alguno es miembro del Comité Central del

P. C. Tenga en cuenta que España tiene cincuenta provincias y que ha habido solidaridad en todas,

aunque la mayoría se han limitado a «firmarlo sin tractores.

- ¿Cuál ha sido la actitud de las Cámaras Agrarias al respecto?

- Ha sido muy limpia siempre. Primero hicieron gestiones conmigo ante el Gobierno para eliminar los

excedentes de patatas, y sin nuevas medidas sobre las que ya teníamos programadas se ha ido resolviendo

el asunto de excedentes, aunque la solución ha sido tardía por no dejarnos exportar a tiempo. Después han

actuado democráticamente y han sido asambleas de Hermandad y de Cámara las que han decidido salir y

entrar. Por ejemplo, Ávila, Teruel, Soria, Segovia, Zamora, Valladolid, Palencia, Zaragoza, León,

Huesca, etcétera, sin perjuicio de incidencias de todo tipo que siempre ocurren cuando se moviliza a tanta

gente, y también ha habido muchas provincias que solidarizándose no ganó la tesis de salir a la carretera.

- ¿Ha dado la Hermandad alguna norma de carácter general para toda España?

- La única norma dada ha sido la consigna de orden de no interrumpir el tráfico a los que ya habían salido

y de actuar democráticamente haciendo la voluntad de la mayoría en el resto. Personalmente fui solidario

con mí comité ejecutivo desde el principio, pero nuestro único afán fue cortar la violencia. Nunca hemos

buscado apuntarnos ningún tanto, sino servir al campo apoyando nuestras propias reivindicaciones.

LOS CONTACTOS

- Sabemos que usted, como presidente nacional, ha dado pasos trascendentales para que la voz de los

labradores fuese oída. ¿Cuáles han sido esos pasos y a qué ministros e instituciones ha visitado? ¿Qué

impresiones ha deducido?

- Tuve la oportunidad de entregar en mano nuestras peticiones a S. M. el Rey, y aparte de ello, hemos

mantenido constantes conversaciones con el ministro de Agricultura, que ha recibido durante todo este

tiempo a comisiones de todas las cámaras, comités ejecutivos, agricultores elegidos en las hermandades

que han movilizado y autoridades provinciales. Creo que en lo básico, que es la mentalización del

Gobierno sobre la realidad del problema, hemos conseguido hacerlo. Ahora empezarán las decisiones del

Gobierno, como desde el primer día prometió el ministro de Agricultura, en la esfera de sus

competencias. Así se han dado seguridades sobre el cultivo de la misma superficie de remolacha, sobre la

reclasificación del trigo de clase cuarta y sobre la revisión de los censos de Seguridad Social, aparte de

empezar un estudio profundo y a largo plazo sobre este problema para llegar en su día a la equiparación

con la rama general.

- En algunos sectores del país no ha sido bien acogida su visita al Rey, ya que se le quiere tener apartado

del Ejecutivo que debe encarnar al Gobierno: ¿Cree justas esas críticas?

- Estas críticas coinciden con la mala intención habitual entre los españoles reprimidos, por lo que no me

preocupan. Hemos preservado la figura del Rey, que no es quien nos tiene que arreglar el campo, sino el

Gobierno, a quien se dirige nuestro escrito. Fue una benevolencia personal de Su Majestad el Rey aceptar

un pliego para dirigirlo al presidente Suárez, aunque mi visita estaba programada desde antes. Espero que

en lo sustancial puedan resolverse nuestras peticiones antes de que haya otro Gobierno.

* EL FUTURO

- Más de una vez ustedes han dicho que las Cámaras y las Hermandades perderán en el futuro su carácter

reivindicativo, para tenerlo representativo y asistencial Usted, personalmente, ha afirmado que preferirá

ser «camarista» en ese futuro, dejando para los sindicatos nuevos que se funden lo reí-vindicativo. ¿Le da

miedo luchar en una España pluralista, o cree que la Hermandad ha perdido definitivamente al

campesinado, y en ese terreno no tendría nada que hacer?

- Ni lo uno ni lo otro. Sólo en mi provincia de Cuenca hay tantos tractores como todos los que ha

movilizado la opinión con ayuda de la Radio y la Televisión. Y le aseguro que no estamos solos. Por cada

tractor «opositor» a nosotros hemos movilizado diez. Fíjese cómo tiemblo. Lo mismo que cuando he leído

el artículo en «A B C» del conde de Montarco, vicepresidente desde hace tiempo de

una asociación patronal de los grandes agricultores.

- ¿Cuál será el futuro de los empleados actuales de las Hermandades?

- Pasarán a ser funcionarios.

- Esta salida de los tractores a la calle, ¿puede ser el inicio de operaciones más ambiciosas en el futuro?

- Esto será lo que decidan nuestras juntas.

- ¿Creyó necesaria para solucionar el problema la intervención de las fuerzas del orden?

- Las fuerzas del orden saben cuándo deben actuar. El campo es la base gracias a la cual comen todos los

españoles, y es el aliado natural de las fuerzas del orden. El que se enfrenta a ellas no es por definición de

los nuestros, sino un seudocampesino.

Luis Mombiedro piensa que el esfuerzo de todos estos años no va a desaparecer. Están surgiendo,

paulatinamente, grupos representativos del campesinado español que no son aprovechados por alguna

persona con afán de notoriedad e intereses políticos. «Con ellos esta, remos hasta el final.» Y ante la

crítica de si abandona la toalla nos responde, como despedida: «Aunque me dedico a labores

representativas como camarista, el genio y la figura no desaparecerán.»

Valentín GONZÁLEZ ÁLVAREZ

Fotos MOLLEDA

PUEBLO 11 de marzo de 1977

 

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