Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Figuras en punta. Ingnacio Camuñas:. 
 "Nos preocupa la consolidación de un régimen democrático en plenitud"     
 
 Ya.    24/10/1976.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 50. 

FIGURAS EN PUNTA

IGNACIO CAMUÑAS: "NOS PREOCUPA LA CONSOLIDACIÓN DE UN REGIMEN

DEMOCRÁTICO EN PLENITUD"

"En diciembre de 1974 se celebró una reunión en Avila, en la que nació el Partido Demócrata

Popular"

"Nos falto perspectiva histórica y humana para un juicio equilibrado sobre el franquismo"

"Existe confusionismo porque hay un número excesivo de siglas políticas"

EL presidente del Partido Demócrata Popular, Camuñas, Ignacio Camuñas, es un hombre joven, con

sentido, imagino, de la medida política donde se dan la mano las aspiraciones ideológicas y el sentido de

la evolución de un pueblo en momentos, como éste, tan transcendentales. Es un hombre de esa nueva

generación que no combatió en la guerra civil. Un político incorporado a su tiempo y que estudia las

alternativas de lo que él y su partido ven en el acontecer de los rumbos.

Amable y campechano. Con un televisor pequeño y un crucifijo en aquella mesa que sabe, y sabrá, de

asuntos y trasiegos políticos. Papeles con nombres que suenan en el panorama político, que se ríe abierta

y confiadamente... Uno le ha entrevistado cuando se cocía el documento Ollero, y al llamarle desde

cualquier redacción para hablar del mismo contestaba: "Pero qué importancia le estáis dando al

documento Ollero." Despacho elegante, donde se amontonan las publicaciones, los folletos del PDP, los

libros, las fotografías de este presidente de aire jovial, de mano amiga. Prefiero este tipo de políticos que

atienden, y atienden bien, al visitante. Un teléfono nervioso que suena muchas veces: Ollero,

Satrústegui... pongo por caso. Mañana mismo viaja a Bruselas. Y en el camino— es una suposición—

trazará las líneas esquemáticas de la expansión del PDP por las provincias de nuestra geografía.

— Mi vocación política data realmente desde el primer curso de Derecho, realizado en el CEU. Allí fundé

con un grupo de amigos lo que iba a ser el órgano de expresión de los estudiantes de Derecho del CEU,

"Mundo Universitario".

"Cuadernos"

Luego colabora con Peces Barba, Juan Antonio Ortega, Javier Rupérez, etc. "Mi vida política comienza, a

nivel universitario, luchando en el Sindicato Democrático de Estudiantes." Posteriormente dirige la

revista "Libra", y en Inglaterra "me marché a Inglaterra porque quería estudiar la carrera dip1omática",

recibe una carta de Ruiz-Giménez, que le comunica la intención de crear una revista que sirviera de

plataforma de encuentro de distintas gentes y tendencias para hacer posible la evolución democrática en el

país. "Cuadernos para el Diálogo" entra en el grupo fundacional de "Cuadernos".

—"Cuadernos para el Diálogo" es una revista que merecerá un estudio especial cuando se haga la historia

de la etapa franquista. Creo que es un conjunto humano y una obra cultural y política de bastante,

importancia en los años sesenta, puesto que a ella va llegando gente que luego ha ido creando y animando

grupos en línea socialista, democrático-cristiana y liberal. Así, el propio Peces Barba, Pedro Altares, José

María Gil-Robles, Jaime Cortezo, Oscar Alzaga y Gregorio Marañón. Más tarde se incorpora Fernández

Ordóñez. Es decir, "Cuadernos" es un lugar de encuentro democratico importante en aquella etapa dE la

vida española.

Fuma bastante, tabaco rubio preferentemente. Cuando acaba la respuesta aprieta los labios y te mira, yo

diría que casi en e1 desafío del diálogo. Un buen día, avanzando de manera global unos cuantos pasos en

su vida, saca las oposiciones a diplomático, "y pido inmediatamente la excedencia". ¿... ? "Sí, no quería

ejercer la carrera diplomática esencialmente por dos razones. Primero, porque no me sentía preparado

para representar en el exterior a un país que en ese momento tenía un régimen con el cual yo no estaba de

acuerdo. Segundo, porque siempre pensé que mi vocación auténtica era la vida política española, pero

fundamentalmente en sus aspectos de política interior y de política nacional. Al pedir la excedencia me

encuentro, como quien dice, en la calle, y con un grupo de amigos, entre los que están Ruiz-Giménez,

Víctor Carrasca1, Francisco Sintes y Javier Villavicieros, fundo la Editorial Guadiana."

"Guadiana"

En Guadiana trabaja en el campo cultural y político. La pregunta, rodada, surge antes de que continúe

hablando. ¿Qué ha sido, en aquellos momentos, lo más importante para Ignacio Camuñas?

—Me doy cuenta, por el contacto con profesores, escritores y universitarios jóvenes, que uno de los temas

importantes de la vida española de entonces es articular lo que he llamado la "nueva generación", es decir,

aquellos españoles para los que la guerra civil ha supuesto un hecho absolutamente histórico, sin

incidencia directa en la vida de cada uno de nosotros. Otras veces he dicho que, más que una lucha frontal

de clases, lo que ha habido en España, y sigue habiendo de alguna manera, es una lucha generacional, es

decir, una diferencia profundísima entre los actores de la guerra civil y los que no hemos protagonizado

ese hecho histórico. La instauración y consolidación de un régimen democrático en España no se

producirá, a mi juicio, hasta que de verdad la nueva generación se encuentre al frente de los destinos

nacionales.

Los hombres y el futuro. Las circunstancias, las pasiones, las ideologías, las características po1íticas.

Así, en pequeños caminos que tienen la cruz de la verticalidad, se conocen, y es lo importante, los

hombres y las veredas.

— ¿ "Guadiana"... ?

—Al poco tiempo, y dentro del mismo grupo editorial, se crea la revista "Guadiana". El equipo de

personas que nos habíamos ido encontrando y trabajando por aquel entonces nos damos cuenta de que es

necesario impulsar un movimiento netamente democrático, no confesional y no marxista, dentro de una

linea de inspiración básicamente liberal. Fundamos entonces una sociedad de estudios y actividades

denominada Nueva Generación. Se fundó con carácter de club político, de club de debates, con la

intención de ir creando una mínima infraestructura y organización interna que diera cohesión al grupo

fundacional. Se convocan ciclos de conferencias, mesas redondas sobre temática política, económica y

social, y, sobre todo, cumple la función de ir aglutinando al equipo promotor de lo que más adelante se

denominará Partido Demócrata Popular.

Muerte de Carrero Blanco. A la jefatura del Gobierno llega Carlos Arias, y surge la oferta de las

asociaciones políticas...

—Estudiamos intensa-mente el tema y siempre creímos, y lo seguimos creyendo, que la vida política

democrática ha de pasar y articularse a través de los partidos políticos. Por eso dijimos no a la ley de

asociaciones políticas y aceptamos el riesgo y la aventura de lanzar un grupo político al margen de la

mencionada ley de Asociaciones. Nosotros, que somos muy respetuosos para con los partidos políticos,

que estamos de acuerdo en que lo que hoy día existe en el país no son plenamente partidos políticos, sino

grupos de acción política, creemos que los partidos tendrán que venir después de un esfuerzo global,

probablemente después de una confrontación electoral. Entonces es cuando surgirán los auténticos

partidos. Pero como nos los habían estado prohibiendo durante tantos años, quizá un poco por un

movimiento sano de rebeldía juvenil, dijimos: vamos a lanzarnos a la construcción de un partido político.

En Avila

En diciembre de 1974 celebran en Avila una asamblea o sesión de trabajo, momento en el que se puede

decir que nace auténticamente el Partido Demócrata Popular.

—Asumo la responsabilidad de impulsar esta idea. Prácticamente empiezo a abandonar mi colaboración

en "Guadiana" y me dedico al establecimiento de las bases de nuestro futuro partido político.

— ¿Qué objetivos se marcan por aquel entonces?

—Tres. Objetivos que estamos a punto de cumplir ahora en el próximo diciembre. El primero, tener un

cuerpo ideológico funda-mental, una opinión política clara y un programa político. El segundo, conseguir

que el PDP se incorporara a una de las grandes corrientes y familias políticas del continente europeo.

Lógicamente, por nuestra ideología, iniciamos una serie de contactos con la Internacional Liberal, que

agrupa a los partidos liberales y radicales europeos en una posición de centro y centro izquierda. En

efecto, poco tiempo después, y en el congreso de Edimburgo del pasado año, fuimos admitidos como

observado-res a dicho organismo internacional, y en septiembre de este año, en el congreso

de Bruselas, junto con la Esquerra Democrática de Cataluña, hemos ingresado como miembros de pleno

derecho, formando parte del Comité Ejecutivo de dicha Internacional. El tercer objetivo era, y sigue

siendo, la implantación y establecimiento de unos comités de acción y promoción del PDP en todas las

regiones españolas, labor difícil y complicada que llevamos con buen tino, a buen ritmo y que confiamos

y deseamos acabar y poner a punto de aquí al mes de diciembre, sobre todo en aquellas provincias en que

nuestra estructura es más débil y requiere de un mayor esfuerzo organizativo. Hace poco tiempo que el

PDP ha concluido con la Esquerra Democrática de Cataluña, grupo que preside Ramón Trías Fargas, un

acuerdo especial de colaboración que hemos denominado coalición social-liberal.

Una de las metas fijadas en esta sección está en hacer un estudio, desde el punto de vista y opinión de

todos los entrevistados, sobre el franquismo. ¡No cabe duda que el franquismo, como fenómeno político

que ha acaparado la atención de todos los estamentos en los últimos cuarenta años de vida española, es y

será una, de las facetas de mas y mayor concentrado estudio. Lo interesante, más que ello si cabe, es ir

desvelando el panorama de las opiniones y de los pareceres, en ese contraste que semana, tras semana

venimos acusando en la voz de nuestros personajes...

Franquismo

—Dos preguntas en una. La primera, si me puede analizar el franquismo como fenómeno socio-político

en la vida española. La segunda, si los hombres del PDP tienen algún motivo de queja contra el

franquismo.

Respira. Una chupada al cigarro. Viste, por si no he hecho hincapié en ello, elegantemente. Cerca de su

asiento, al lado mismo, una cassete. Mira a uno y mil sitios. Contesta.

—Respecto a la primera pregunta, creo honradamente que nos falta, en primer lugar, perspectiva histórica

y, en segundo lugar, perspectiva humana para hacer un juicio equilibrado y solvente sobre lo que han

supuesto estos cuarenta años de régimen franquista. Digo que nos falta perspectiva histórica porque

realmente acabamos de, salir del fenómeno franquista y creo que tendrá que transcurrir todavía un espacio

de tiempo lo suficientemente dilatado como para que podamos tener esa perspectiva y esa serenidad de

juicio, a mi modo de ver, imprescindibles para hacer un balance desapasionado. Nos falta perspectiva

humana, porque, en cierto modo, yo y las personas que están conmigo en el partido hemos sido actores, y

actores en un frente claramente de oposición al franquismo. Ello quiere decir, por lo tanto, que nuestro

juicio no puede ser equilibrado y objetivo. Teniendo en cuenta lo anterior, voy a contestar a la segunda

parte de la pregunta. Básicamente diría que, sin necesidad de hacer una clasificación exhaustiva, habría

varios motivos por los que hemos estado discrepando de la política de Franco. Primero, porque Franco,

creo que por razones eminentemente políticas, no ha querido cancelar las consecuencias graves y

dramáticas de la guerra civil. El, pienso yo, ha querido mantener vivo en el espíritu de los españoles el

clima de vencedores y vencidos, el clima y las secuelas de la guerra civil. Las consecuencias de la guerra

civil podrían haberse mitigado, al menos, allá por el año 1946 o comienzo de los años cincuenta. Al

empecinarse en mantenerse y en morir en el poder—y, desde luego, la apuesta que hizo en su día la ha

mantenido y la ha cumplido—, creo que Franco, desde un sentido un tanto mesiánico, ha antepuesto su

propia conveniencia política personal a las necesidades del país. Ese es mi modesto punto de vista, que

por supuesto, estoy dispuesto a confrontar y a rectificar si hubiese lugar a ello. Es decir, creo que de

alguna manera un régimen de excepción, un régimen autoritario y de fuerza tiene alguna explicación

después de un momento de grave enfrentamiento en un país, después de un grave clima de deterioro

político, económico y social. Pero ahora creo que la escayola—el país ha estado escayolado después de la

fractura del treinta y seis—ha durado demasiado tiempo. Este país podría haberse puesto a caminar allá

por el año cuarenta y seis o cuarenta y siete. Eso nos hubiera instalado definitivamente, en Europa,

hubiéramos tenido toda una serie de ventajas económicas y, sobre todo, hubiera podido restablecerse la

institución monárquica y el juego pluralista en un momento en que otros países europeos vivían una

experiencia similar. La segunda razón es que Franco ha supuesto un freno para la formación y

maduración cultural y política de las gentes de nuestra generación. Nosotros hemos sido, hasta cierto

punto, una generación sin maestros. España perdió, después de la guerra civil, toda una pléyade, de

pensadores, catedráticos y universitarios, que hubieran hecho mucha falta en el país y muy especialmente

a las promociones más jóvenes. En alguna forma somos, en este sentido, repito, una generación huérfana

de pensamiento y de criterio político y cultural. Nuestros mayores, no. Ellos tuvieron a toda la generación

del noventa y ocho. Ellos tuvieron a Ortega, Unamuno, Azorín, Lorca, Baroja, y vivieron y trataron a

personas como Maura, Canalejas, Romanones, Besteiro, Pablo Iglesias y un largo etcétera. En tercer

lugar, yo diría que nuestra posición ha sido antifranquista porque, consideramos que el país merecía un

trato diferente al que, de manera claramente autoritaria, ha recibido. Creo que el país ha vivido en un

régimen de tutela, de minoría de edad, de cierto desprecio, que no corresponde a la realidad de un país,

como es España, con enormes problemas, con dificultades en sus formas de convivencia, en su manera de

organizarse, pero que, al fin y a la postre, es un país muy viejo y muy serio. El español es un individuo

que tiene mucha calidad personal y una gran talla humana, y no merecía haber estado gobernado de forma

arbitraria y displicente durante tanto tiempo. Hemos sido, como se ha dicho tantas veces, más súbditos

que verdaderos ciudadanos, y eso a la larga produce una corrupción y unas lacras morales en la

conciencia de un pueblo que vamos necesariamente a pagar. He ahí, pues, algunas razones fundamentales

de nuestra posición crítica y discrepante de lo que se ha venido a llamar el franquismo.

Siglas políticas

— ¿Geopolíticamente dónde está situado, dentro del concepto de las siglas españolas políticas, el Partido

Demócrata Popular ?

—Somos un partido típicamente del centro democrático. Eso sí, muy abiertos a las preocupaciones y

sentimientos de justicia de la izquierda. A nosotros lo que nos preocupa es la instauración y consolidación

de un régimen democrático en plenitud, no solamente de democracia formal y política, sino de,

democracia económica, social y cultural, igualmente alejado del conservadurismo que del marxismo.

Nosotros queremos una democracia, en ese sentido, de inspiración liberal y propugnamos un régimen de

democracia social avanzada, en cuanto a la plasmación de nuestro programa político. No nos gusta ni una

democracia clerical ni una democracia marxista.

— Como hombre de partido, ¿cuáles son los problemas con los que se enfrenta la Monarquía y cuál es el

trato que debería dar a esos problemas el Gobierno?

—Los problemas que tiene actualmente el país son los típicos derivados de cuarenta años de dictadura,

con una coyuntura económica internacional en baja, y en ese sentido desfavorable, y con una política

económica del último tramo de la dictadura, equivocada. Voy a matizar esta expresión. Primero, una

dictadura deja siempre un país desarbolado. Esa es una de las consecuencias dramáticas y nefastas de un

régimen autoritario. Deja muchas carreteras, muchas industrias, no poca infraestructura, pero el país está

desarmado moralmente y desarbolado políticamente. Hay un gran desentrenamiento político, una falta

acusada de liderazgo. Una dictadura acaba con la clase política, y una clase política no se improvisa en

pocos años. Ese es el lastre y el saldo negativo de cualquier dictadura política en un país que en este caso

está, además, como otros países del área occidental, y atraviesa una situación económica delicada,

producto de la crisis de las materias primas, petróleo, etcétera. Pero existe un punto que me gustaría

matizar. Algunos países europeos atacaron la crisis económica derivada del alza de las materias primas en

su momento y hoy empiezan a estar en una situación relativamente más confortable. Los últimos

gobiernos del general Franco pudieron y no quisieron, por razones políticas, abordar la situación derivada

de la crisis del petróleo y de las materias primas, e hicieron, a mi juicio, un gran disparate y un mal

servicio a la Monarquía. Nos endeudamos exteriormente por encima de lo necesario para reajustar nuestra

balanza de pagos, transfiriendo las consecuencias de la crisis a los gobiernos sucesivos, y ahora nos toca

hacer a un mismo tiempo viable la transición política y el reajuste económico. Ese ha sido, pues, el

"último regalo" del franquismo a la nueva Monarquía.

Programa urgente

—Desde el punto de vista político, ¿qué podría hacer el PDP?

—Yo diría que nosotros tenemos una posición clara a nivel ideológico y a nivel político, y, en su

momento, presentamos un programa de corte urgente y coyuntural que denominamos "Cuarenta medidas

para una crisis", para paliar algunas de las consecuencias más graves de la crisis económica que

padecemos. Nuestra apuesta ideológica es el establecimiento y mantenimiento de un régimen de

democracia pluralista occidental en el país. También tenemos respuesta política al momento presente. Lo

acabamos de decir en nuestro comunicado del Consejo directivo nacional del Partido. Creemos que la

Corona tiene una especial responsabilidad en estos momentos, que es precisamente la de hacer posible, de

la forma mas rápida y pacífica, la instauración de ese régimen democrático. Hemos propuesto que el Rey

debería convocar al pueblo español, básicamente, a través de una pregunta relativamente simple, una

pregunta que sería más o menos esta: "¿Desea el pueblo español ser conducido hacia la democracia?", y

entonces el Rey debería obrar en consecuencia, con un resultado que, creemos, seria mayoritariamente

favorable, a la fórmula democrática. Lo lógico seria que se fuera a la composición de un gobierno de

amplia representación nacional que, tras un periodo de libertades públicas, sin discriminaciones ni

exclusiones, llegara a unas elecciones generales libres. En paralelo debería irse, a un "programa

concertado" de carácter económico-social con las fuerzas auténticamente representativas de los

trabajadores. Somos conscientes, sin embargo, de que el país necesita un nuevo modelo económico que

asegure el desarrollo económico y la justicia social para la próxima década y sobre este, modelo estamos

trabajando en la actualidad.

Formación

—A mi todo esto me parece muy bien; pero a nivel popular creo que el ciudadano medio no tiene

formación o quizá conciencia política. Entonces, en unas elecciones libres, ¿dónde está ahora mismo el

futuro politice del país?

—El país está hoy día sectorizado en tres grandes bloques. Un bloque temeroso, de fuerzas sociales y

políticas que quieren mantener contra viento y marea una cierta forma de continuismo y que parece están

dispuestos a articular esa gran coalición, esa gran alianza de la que se habla en estos días. Esa gran alianza

agruparía a lo que podríamos llamar el franquismo sociológico. Creo que hay un segundo sector,

netamente democrático, compuesto por distintas familias, unas de inspiración liberal, otras de, inspiración

cristiana y otras de inspiración social-demócrata, pero en el fondo con un programa, con una

intencionalidad y con una clientela muy similar. Finalmente, creo que hay un tercer bloque que recibe su

inspiración fundamentalmente del marxismo, a través de los partidos socialistas y comunistas, cuya

importancia es imposible desconocer. Si somos capaces de articular una alternativa clara, de carácter

democrático, atractiva para la nueva generación de españoles que quieren vivir en libertad y que apuestan

por el progreso y que no quieren volver a las catacumbas del franquismo ni caer en las redes del mar-

xismo, pienso que vamos a tener la mayoría del país detrás de nosotros.

— En el caso de dejar a parte al franquismo, ¿seria temerosa su reacción?

—Yo no aparto a nadie; todos podemos y debemos competir electoralmente. Digo que nosotros

deberíamos unirnos con un conjunto de fuerzas democráticas para presentar una alternativa que ilusione a

la nueva generación de españoles. No creo que hoy se pueda ilusionar a nadie a través del miedo ni de las

apelaciones al pasado. No creo que los señores Gonzalo Fernández de la Mora, Cruz Martínez Esteruelas,

Laureano López Rodó, etcétera, puedan ilusionar y embarcar al país en una aventura a cinco, diez o

quince años vista. Pero creo que el país tampoco quiere una alternativa de corte socialista o marxista. Hay

una cuota del país que sí está dispuesto a asumir esa postura, pero creo que, mayoritariamente el país está

en una alternativa, democrática compuesta fundamentalmente por esas fuerzas democristianas, liberales y

socialdemócratas. Es necesario movilizar a los que no cantamos canciones ni hacemos gestos con los

puños ni con las manos, pero que queremos infinitamente a España, no a una España emblemática y

enfrentada, sino a una España libre y definitivamente en paz.

Confucionismo

—Y en este momento, ¿todo este conjunto de siglas no podría confundir a la opinión pública, que, como

hemos dicho, no está formada políticamente ?

—Evidentemente, existe confusionismo, porque hay un número excesivo de siglas; pero por encima de

las siglas están las grandes familias ideológicas. Los sectores más vinculados al régimen están haciendo

propaganda en torno al caos y confusionismo de siglas, sin reparar que ellos son los causantes de esta

situación. A mí me hubiera gustado militar a mis dieciocho años en un partido político, pero no he

podido. Evidentemente, hay muchas siglas; pero detrás de esas siglas se pueden reconocer perfectamente

tres o cuatro familias políticas: comunistas, socialistas, democristianos, liberales. Lo que sí es cierto es

que esas corrientes, esas tendencias políticas, tienen hoy día una serie de grupos, producto, precisamente,

de cuarenta años de desentrenamiento político. Si vamos a una confrontación electoral, el país no se

fraccionará en doscientos grupos políticos. Eso es falso. El país está básicamente reorientado entre cuatro

o cinco grandes sectores o partidos políticos. Acuérdese de que antes he dicho que hoy todavía no existen

propiamente los partidos políticos. Existen grupos con vocación y con pretensión política. Cara a una

consulta electoral habría tres o cuatro grandes ofertas, y creo que el país podría votar con cierta

certidumbre y fiabilidad.

—¿ Usted admitiría a todos los partidos políticos?

—A todos, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda.

Y para finalizar le pregunto por los grupos, por las personas que tienen más futuro político en este país.

Piensa un rato. "´.Es que decir nombres..." Ya está.

—Creo que, eventualmente, las personas que recibirán mayor apoyo del pueblo español, y ésas son las

personas que tienen futuro en el país—el futuro del país pasa por la necesidad de recibir apoyo y

consenso del pueblo español—, van a ser sustancialmente de la nueva generación. Y sobre todo que no

hayan protagonizado estos últimos cuarenta años de franquismo. Aquellas personas que sepan poner por

encima de sus intereses personales y de sus intereses partidistas los intereses auténticos y reales del

pueblo español. Y pienso que los intereses reales y auténticos del pueblo español pasan por la necesidad

de organizar una sociedad más justa, más equilibrada, definitivamente en paz y reconciliada consigo

misma.

Seguiríamos charlando largo rato y desgranando el hilo cordial y difícil del panorama político.

Posiblemente uno de los mejores y más atractivos caminos de esta política, tan nuestra, está en la

conversación con las personas con ideas, con proyectos, con inquietudes. Ignacio Camuñas está en ese

camino, abierto al diálogo y a la discusión, política al medio, que él tiene unos ideales donde va dando

cita, como él mismo dice, a lo democrático, a lo popular...

Juan de la Cruz Gutiérrez Gómez

24 . X – 1976

"Los problemas que tiene hoy el país son los típicos de cuarenta años de dictadura"

YA

Pág. 10

 

< Volver