Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Figuras en punta. Joaquín Satrústegui. 
 "No estamos inventando nada con la Alianza Liberal"     
 
 Ya.    21/11/1976.  Página: 9, 11. Páginas: 2. Párrafos: 41. 

FIGURAS EN PUNTA

JOAQUIN SATRUSTEGUI >NO ESTAMOS INVENTANDO NADA CON LA ALIANZA

LIBERAL>

"El Ejército no tiene que respaldar a ningún grupo determinado" • "La libertad sólo puede estar limitada

por la plenitud de la persona" • "Nos separa de la democracia cristiana su implícito confesionalismo; del

socialismo, su filosofía marxista y sus principios de colectivos económicos; de la derecha tradicional nos

separa su continuismo inmovilista" • "Alianza Liberal propugna, sin claudicaciones, el total e inmediato

desmantelamiento del movimiento-organización"

"Ahora empieza el país a comprender que don Juan de Borbón tenía razón desde el primer momento" •

"La sociedad española ha comprendido que la permanencia larga de Franco no ha sido buena para el país"

• "No estamos en Coordinación Democrática porque éste no es el mejor camino para la democracia"

Hombre de estatura media, de hablar reposado y sereno, que le gusta — gracias, don Joaquín—la charla

con el periodista, que aborrece las fotografías con fondo de biblioteca, que trata insistentemente de usted,

que acaba de publicar "¿Qué es la Monarquía?" Hombre amable y correcto, no sé si con la espina de la

política del tiempo en el corazón, de donde emana la ideología y el respeto, como si dijéramos los

derechos humanos...

—Bueno, lo de franquismo y antifranquismo no tiene mucho sentido, porque Franco no está. Lo que no

puede existir, y desgraciadamente seguirá existiendo, es una minoría que se cree en posesión de la verdad

y que cree que lo mejor que puede sucederle a este país es que ella, con la fuerza, en fin, convenciendo al

Ejército, se imponga al resto del país. Y yo no estoy de acuerdo con ello, naturalmente. Y me parece,

además, que si un ejército se decidiera a respaldar a una minoría, su actitud sería antinacional, porque la

nación la componemos todos los españoles, y, por lo tanto, los españoles debemos tener nuestra voz y

voto para decidir nuestros destinos. Cuando se habla de que un ejército se mantiene al margen de la

política quiere decirse que el país está organizado de tal manera que el ejército no tiene que respaldar a

ningún grupo determinado, dejar tranquilamente que, mediante unas elecciones, unas veces el Gobierno

esté representado por unos sectores del país y otras por otros. Entonces se mantiene al margen y no se

preocupa más que de la defensa nacional. Pero cuando no existe un régimen democrático, decir que el

ejército se mantiene al margen de la política no corresponde a la realidad, porque si una minoría se

mantiene en el poder impidiendo que la mayoría se exprese quiere decirse que cuenta con el respaldo de

las bayonetas; entonces esas bayonetas se están imponiendo de una determinada manera.

Alianza Liberal

La charla se desliza en una mesa alargada de su despacho. Una tarde de noviembre lluviosa y gris. Un

descanso en la conversación que don Joaquín aprovecha para decir:

— ¡Yaya un día más deprimente!, ¿eh?

Hablamos ya de los hombres de Alianza Liberal. Creo, y lo digo seriamente, que el país lo que necesita.

hablo a un nivel popular, es saber de los hombres, de los partidos.

—Hemos comenzado a trabajar, y esperamos que en un determinado período de tiempo nuestro trabajo se

haya desarrollado mucho y sea conocido por grandes sectores del país. Hemos comenzado a trabajar para

hacer presente el sentimiento de los liberales españoles. Quienes ahora nos ocupamos de la Alianza

Liberal sabemos que no estamos inventando nada—el liberalismo es muy anterior a nosotros— ¿Nuestra

misión? Hacer ver a los muchísimos liberales que hay en España que ya existen unos cauces de partidos a

los que se pueden incorporar para conseguir, en definitiva, que la corriente liberal sea muy potente y que,

llegadas unas elecciones, obtener el máximo número de representantes en Cortes.

Se muestra, de cara a ese futuro, optimista. Alguna vez coge, como por inercia, las gafas y dibuja una

figura imaginaria en el aire.

— Alianza Liberal ve en la libertad la esencia misma de la persona humana y su dignidad y, por tanto, la

raíz de su concepción y programa político, económico y social.

—¿ Hablamos de arriba abajo de Alianza Liberal ?

— Vamos. Proclamamos que cualquier limitación de una libertad sólo será aceptable o necesaria si viene

estrictamente exigida por la plenitud de la misma persona humana, que, obviamente, en su evolución

tiende a realizarse también en su dimensión comunitaria. Como consecuencia de ello, Alianza Liberal

proclama como parte integrante de su ideario la libertad de conciencia y las libertades religiosas con plena

garantía de libertad de cultos, la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad con igualdad de

oportunidades en la enseñanza y el fomento de la cultura, arte e investigación científica. En el orden

económico-social, Alianza Liberal subraya que la política liberal se inspira en el impulso de la iniciativa

privada y en el respeto a la propiedad como manifestaciones de la persona humana y su dignidad. La

política liberal promoverá la economía social de mercado y la libre empresa, lo cual, al rechazar toda

tendencia al colectivismo, no excluye la intervención del Estado para prevenir o suprimir innecesarios

monopolios, potenciar la utilización de todos los recursos del país, de la nación, y garantizar, mediante

una adecuada legislación fiscal, la distribución equitativa de la renta nacional. La política liberal en las

circunstancias presentes, en nombre de una sana economía y de un profundo deber social, dará absoluta

prioridad a contener la inflación, a revitalizar la inversión... Alianza Liberal considera que se deben

regular con una mayor flexibilidad el derecho a la huelga y la naturaleza del contrato de trabajo,

promoviendo incluso la remodelación de la empresa con la deseable participación de cuantos elementos la

integran. También estimamos que el inmediato parto social entre los factores de la producción—

empresariado, capital, técnico y trabajo—constituye un punto de partida más racional y eficaz para

superar en bien de todos la gran crisis económica que atraviesa el país.

Diferencias con otros partidos

Creo que es un hombre, político él, que conoce hasta la medula el liberalismo y que va, desde tiempos

atrás, por ese sendero de la honestidad del pensamiento político. Cuando habla lo hace mirando a la pared

y al periodista como desde un trampolín largo y difícil de la conversación política. Hablamos hacia otros

grupos.

—Nos separa de la democracia cristiana su implícito confesionalismo y lo que hendemos que constituye

una ambigüedad en sus principios económicos. Nos separa del socialismo su filosofía marxista y sus

principios políticos de colectivos económicos. Nos separa de la tradicional derecha su tendencia al

autoritarismo, su continuismo inmovilista, su falta de sentido social y su desfasado nacionalismo.

Ahora, turno para el momento político actual.

—Alianza Liberal pro-pugna, sin claudicaciones, el total e inmediato desmantelamiento del

Movimiento-organización financiado por el Estado y que sigue al servicio de la oligarquía continuista, el

reconocimiento práctico y garantizado de todos los derechos de libre expresión, reunión y asociación

política, sindical, patronal, propios de las democracias occidentales. Como condición previa a todo

referéndum o convocatoria de elecciones, el derecho indiscriminado a constituirse jurídicamente en

partido político siempre que se respeten esos derechos fundamentales, la verdadera amnistía política que

el país demanda, la negociación de la ley electoral entre Gobierno y oposición que permita una inmediata

convocatoria de Cortes soberanas, la formación de un Gobierno que inspire plena confianza de

imparcialidad a esa oposición, el control democrático del proceso electoral garantizado a todos los grupos

políticos, la igualdad de oportunidades en cuanto a la financiación pública y utilización de los medios de

comunicación social—expresamente la radio y la televisión—con garantía democráticamente controlada

de que todo resorte de poder permanezca neutral... Por otra parte, Alianza Liberal trata de evitar toda

clase de maximalismos que pudieran hacer inviable cualquier diálogo. La norma de Alianza Liberal es

defender lo accesorio.

La pregunta viene, por consiguiente, rodada. ¿Qué esperan los liberales del pueblo español? Satrústegui,

ya he dicho que es hombre de hablar sereno, contesta, aunque sea paradójico, de forma clara y directa,

rápida. Es un político con ganas de subir al cuadrilátero del diálogo con cualquier contrincante...

—Espero que el pueblo español, después de tantos años de dictadura, lo cual ha hecho hincapié especial

en condenar sobre toda otra ideología el liberalismo, va a estar muy propicio a apoyar precisamente las

ideas liberales. Además, tenga usted en cuenta de que a la corriente liberal se van a sumar sectores que en

el pasado estuvieron encontrados. Realmente hubo liberales que objetivamente consideraron que podían

situarse en uno u otro de los bandos en que España quedó dividida. Y, por lo tanto, esos liberales ahora, al

trabajar juntos, cosa que se está produciendo, van a ser un elemento formidable para superar la guerra

civil. Otros partidos han estado más clasificados en un bando y en otro. Los liberales estuvieron en

ambos. Por eso ahora, desaparecidas las razones de la división de España, estos liberales, o sus hijos,

herederos, o sus herederos ideológicos, se deciden a luchar juntos—hecho que se está produciendo—.

Esto dará lugar a una fuerza política: creo que desde el punto de vista numérico, muy importante, y desde

el punto de vista de la superación de la guerra civil, muy favorable para lograr ese objetivo que es el

primero que tienen que buscar en todas las elecciones.

Don Juan

Hay un tema que en una conversación de casi dos horas con Satrústegui no se puede dejar al margen.

Cuando se lo digo permanece con atención especial. Don Juan de Borbón. De cara al futuro político

español, y de acuerdo con las circunstancias que vive el país, ¿qué importancia le concede al papel de don

Juan? Me ha salido así la pregunta. Un silencio corto, un silencio largo, un silencio político en el que me

ha parecido oír esos dos, tres, cuatro segundos de un reloj nervioso y apretujado. El despacho de

Satrústegui es amplio y confortable, sencillo en su decoración...

—Yo le concedo, por de pronto, la importancia enorme de que el país vea que él tenía razón. Después de

un larguísimo periodo que el país ignoraba qué era lo que pensaba don Juan de Borbón o tenía noticias

imprecisas, pero que le daban la sensación de que sus teorías políticas eran absurdas o eran contrarias a

los intereses del país. Ahora el país, digamos el conjunto de los españoles, a través de la prensa diaria, de

las revistas, empieza a comprender que don Juan de Borbón tenía razón desde un primer momento. Y que

es curioso, porque se llegó a establecer una democracia cuyo objetivo, en la mente del general Franco y

de los hombres del régimen que respaldaban al general Franco, era consolidar, perpetuar un Estado que el

conde de Barcelona consideraba que no era el que convenía al país, sino todo lo contrario. En ese sentido,

la figura del conde de Barcelona es una figura, digamos, que marca el camino que se debe seguir.

—¿Ha sido, es, será siempre hombre de don Juan?

— ;Ser hombre de don Juan!... Por encima de todo, y él lo sabe muy bien, lo que deseo es el bien de mi

país. He respaldado siempre a don Juan de Borbón porque creía que la solución que él encarnaba era la

mejor para el país, pero no me empeño en mis ideas por encima del país. Si resultara que se llega a la

democracia sin el conde de Barcelona, sí estuviera establecida realmente la democracia, yo no haría nada,

se habría logrado el objetivo fundamental: el establecer la democracia. Como siempre he pensado que

después de la guerra civil el establecimiento de la democracia era muy difícil, he pensado que era menos

difícil traer la democracia a través del conde de Barcelona; por eso lo he respaldado. Y como no veo claro

todavía el camino próximo futuro, sigo, por así decirlo, respaldando a don Juan de Borbón, como una

reserva que el país tiene.

Franco

Queda, pues, claro su punto de vista. Y voy a pasos agigantados, aunque sea en un breve rasguño de la

charla, hacia atrás.

— Una vez terminada la guerra, me di cuenta de que el general Franco tenía unas ideas respecto a cómo

administrar la victoria muy distintas de las mías. En el año cuarenta tuve la ocasión de tratar con bastante

intensidad a los generales Yagüe y Muñoz Grandes, que ambos estaban ya enfrentados con el

Generalísimo, y me contaron cuál era la mentalidad de Franco, haciéndome ver que nunca cedería el

poder, que estaba dispuesto a conservarlo por cualquier procedimiento hasta su muerte.

—¿Quién ha sido, para usted, el general Franco en la historia de España? ¿Qué ha representado y quién

ha sido Franco de cara a la Monarquía?

—Creo que Franco ha representado la voluntad decidida de tener el poder y administrarlo como

personalmente decidiese; ha sido una clásica etapa de poder personal absoluto, favorecida por el hecho de

que después de la guerra este país quedó exhausto... Para mí, el régimen de Franco ha significado

verdaderamente un estorbo para el pleno desarrollo de España, porque si hubiera cedido el poder a la

Monarquía cuando se lo pedían sus compañeros y otras personalidades, cuya mentalidad a favor del

Alzamiento Nacional era indiscutible, nos hubiéramos beneficiado del Plan Marshall... Nosotros

perdimos, por lo menos, diez años en comenzar nuestro desarrollo, y esto ha sido grave, porque nos ha

puesto en unas condiciones de inferioridad con relación al resto de los países europeos... Dicen que se ha

mantenido el orden; efectivamente, se ha mantenido; pero el orden no es todo en la vida, y otro, países en

Europa que tuvieron trastornos tan grandes como el nuestro—ahí está Italia, al cambiar del fascismo a la

democracia; ahí está Alemania, al cambiar de su nacionalsocialismo a la democracia—llevan muchos

años disfrutando de una prosperidad superior a la nuestra y, además, con una libertad muy superior a la

nuestra y un sistema, por así decirlo, políticamente mucho más moral que el nuestro... Franco ha estado

en todo momento en contra de don Juan de Borbón, porque don Juan, como heredero de Alfonso XIII,

quería que la institución prestara al país el servicio de reconciliarle y de facilitar el pacífico

restablecimiento de la democracia. Franco tenía la idea de que para mantenerse le convenía mantener

también el clima de vencedores y vencidos, y no quería que se estableciera de ninguna manera la

democracia, pues la repudiaba, repudiaba la democracia, repudiaba el liberalismo... En todo momento se

ha opuesto a don Juan de Borbón, no obstante respetarle, porque don Juan no estaba dispuesto a aceptar

ser rey como continuador de Franco y como garantizador de unas instituciones autoritarias que él creía

que no eran las que convenían al país... De manera que, en este sentido, el general Franco no ha hecho

más que perjudicar a la institución de la Monarquía. El ha establecido, es cierto, su monarquía con las

bases completamente diferentes con las que él quería: con la base de que el Rey garantizara la

perduración de sus instituciones. Ahora estamos, precisamente, en el periodo de descubrir cuál va a ser

verdaderamente la misión de don Juan Carlos...

Un año de Monarquía

—Se cumple ahora un año de la muerte de Franco. ¿Cómo ha evolucionado el Gobierno desde el 20 de

noviembre del 75 hasta hoy?

—Creo que es evidente que hay hombres del régimen—y especialmente diría los que ahora están en el

Gobierno—que parecen demostrar con sus declaraciones, incluso con su proyecto si se lleva a efecto

limpiamente, que quieren desembocar en una auténtica democracia. En este sentido es muy claro que

parte de los hombres que hace un año eran leales absolutamente al general Franco y que parecían estar

entusiasmados con su sistema político, hoy no lo están y dan pasos que es posible que acaben con el

régimen establecido por el general Franco... Es posible, digo, no lo sé.

—¿Y vamos por el buen camino hacia la democracia?

—No sé, porque todavía las instituciones están ahí, todavía están dominadas, creo, por los hombres que

no quieren que el cambio se produzca. Para mí es evidente que más o menos pronto o tarde vamos a ir

hacia la democracia, porque el país lo está reclamando y, además, las circunstancias mandan y van a

hacer imposible el mantenimiento de las actuales instituciones.

Para mí es muy importante lo que piensen los altos mandos del Ejército. El verdadero poder, desde el año

treinta y seis, está en manos de] Ejército; durante los cerca de cuarenta años de Franco, ese poder lo

desarrolló Franco, pero, evidentemente, apoyado en el Ejército. Muerto Franco, ese poder lo ha heredado

el Ejército. En un primer momento, después de la muerte de Franco, parecía que los altos mandos del

Ejército prevalecían en una actitud de continuismo puro, y creo que los acontecimientos están haciendo

ver a esos altos mandos que el continuismo puro y simple no es posible; creo que los acontecimientos

están avivándoles la conciencia en el sentido de hacerles comprender que lo mismo que el general

Franco—cuando él solo entendía que era el soberano del país, hacía lo que a él le parecía mejor—, en este

momento ellos son los que tienen que pensar qué es lo mejor para el país. Tengo la impresión de que

incluso los altos mandos que más recelo tienen hacia la democracia, por de pronto, han llegado a la

conclusión de que no tienen porqué atenerse lisa y llanamente a lo que había decidido el general Franco.

El general Franco ya no está en este mundo, las circunstancias son distintas por el mero hecho de que

haya desaparecido, y son ellos los que tienen que examinar el país y averiguar qué es lo que quiere el

país... En definitiva, definirse por posibilitar la fórmula que crean que es lo más conveniente para el país.

Creo que durante estos meses ha habido, con el resto de la sociedad española, un cambio de actitud en

cuanto a la valoración de lo que significó el mando de Franco durante cuarenta años... Creo que lo mismo

que la sociedad española ha comprendido que la permanencia de Franco durante cuarenta años no ha sido

una buena cosa para el país, creo que este sentimiento se está produciendo también en los altos mandos

del Ejército, y me parece que hay una predisposición a facilitar que el país pueda tomar las riendas de su

destino, haciendo buena esa declaración gubernamental de que la soberanía pertenece al pueblo.

Coordinación Democrática

Ha sido, al hilo del pasado, un trazo en la opinión de Satrústegui. Un retrato de mujer, un dibujo, frente a

su mesa de despacho, pocos libros, alguna enciclopedia, muchos papeles revueltos... Más allá, un hombre

cordial, que emana palabra política. ¿ Cuáles son los puntos de unión y separación de Alianza Liberal y

Coordinación Democrática? Anoto, mientras tanto, que el teléfono- 1110 parece raro y hasta imposible

creerlo—está callado, como roto, como si se estuviera apagando en el eco del volcán de la entrevista.

—No existen puntos de unión. Dentro de Coordinación Democrática existen partidos que son demócratas

y como tales tienen en común con nosotros el deseo de establecer la democracia. Ahora, Coordinación

Democrática es un organismo que ha sido concebido por una serie de partidos y sindicato», bueno, como

una plataforma que puede favorecer la llegada de la democracia. Nosotros, los liberales de Alianza

Liberal, pensamos que no es el mejor procedimiento para favorecer la venida de la democracia y por eso

no estamos en Coordinación. Tenemos muchísimos amigos en Coordinación, pero como no participamos

de la creencia de que sea un organismo eficaz para la democracia, estamos fuera. Pensamos que la política

la deben hacer los partidos políticos y que los movimientos laborales, en fin, el mundo laboral, debe tener

sus propias organizaciones...

¿ ... ? Una pequeña pausa, un respiro. La tarde, oscura. Nos llega, desde la calle, el ruido del agua sobre el

asfalto.

—Las personas que reciban mayor apoyo del pueblo español son las que tienen el futuro del país. El

futuro del país pasa, necesariamente, por la necesidad de recibir apoyo y consenso del pueblo español.

Creo que van a ser personas, sustancialmente, de la nueva generación y, en segundo lugar, que no hayan

protagonizado en estos últimos cuarenta años de franquismo, y, en tercer lugar, aquellos que sepan poner

por encima de sus intereses personales y de sus intereses partidistas los intereses auténticos y reales del

pueblo español. Y los intereses reales y auténticos del pueblo español pasan por las coordenadas de la

organización de una sociedad más justa, más equilibrada y, definitivamente, en paz y reconciliada consigo

mismo.

Claramente después de muchos temas. Intentaremos, en otra ocasión, buscar respuestas más escuetas y

acercarnos directamente a la opinión sobre los hombres y el montaje del sistema, la oposición... La charla

política es la charla de España entre el presente y el futuro. Y desgajar unos granos de opinión es aportar,

a fin de cuentas, lo que piensan los políticos. Joaquín Satrústegui, pienso ahora que sin rencor hacia el

franquismo, es uno de los hombres que, por su fidelidad a la ideología, pueden escribir una página,

aunque sea sucinta, de esa historia política que se hace día a día, surco a surco, y como dice el poeta,

golpe a golpe...

Juan de la Cruz Gutiérrez Gómez

(Fotos Emilio Polo de Guinea.)

21 -XI-1976

Pág. 9 y 11 — YA

 

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