Autor: Camuñas Solís, Ignacio. 
   La hora de los liberales     
 
 Diario 16.    22/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La hora de los liberales

Ignacio Camuñas

(Secretario general del Partido Demócrata Popular)

En este momento en que estamos saliendo de un periodo histórico marcado por el autoritarismo y la

intolerancia de un régimen político que ha mantenido a la sociedad española replegada sobre sí misma,

cerrada a los cauces de una convivencia libre y solidaria, quizá no sea ocioso recordar la ausencia total de

participación de los sectores liberales durante el periodo franquista. No se podría decir lo mismo de otras

corrientes ideológicas que han influido de forma clara y manifiesta en el diseño y puesta en práctica de la

política anterior.

El régimen pasado estuvo animado fundamentalmente por las corrientes cristianas de los hombres de

Acción Católica y las corrientes socializantes de los hombres del Movimiento. Sin la participación de

ambos sectores no es posible imaginar el periodo histórico comprendido entre 1936 y 1976.

Hay, sin embargo, un ideal que durante este tiempo ha estado dando vida a la construcción del mundo

occidental, y éste es el ideal liberal, que no sólo no ha existido entre nosotros como elemento de

influencia política, sino que además ha sido duramente atacado como símbolo y exponente fundamental

de esa sociedad europea que tanto tenía que "aprender de nosotros".

Ahora parece llegado el momento de remodelar nuestra sociedad sobre bases pluralistas, de tolerancia, de

respeto al individuo y a sus derechos fundamentales, de racionalización del poder para su conversión en

autoridad legitimada por el pueblo. En una palabra, sobre bases genuinamente liberales. Podríamos decir

que es llegada la hora de los liberales.

En esta circunstancia histórica en la que tratamos de inaugurar un nuevo régimen democrático, a través de

unas próximas elecciones generales, los liberales representan una fuerza indiscutible de refresco, una

fuerza social y política, moralmente no gastada, en cuanto que no ha estado representada en ningún modo

en las esferas de organización de nuestra vida pública. Una fuerza que conserva intacto su bagaje

ideológico y político para aportarlo a una nueva convivencia entre los españoles.

Porque el liberalismo no es sólo una actitud moral o ética, una filosofía de la vida, sino también y muy

fundamentalmente una práctica política para ordenar los problemas diarios de toda comunidad, que

representa una fórmula de indiscutible progreso económico y una gran aspiración a la liberación cultural

del hombre.

Precisamente por ello ha servido de pilar de sustentación del Occidente democrático y grandes países

como Canadá, Japón, Estados Unidos y Alemania, cuyas cotas de expansión económica y de libertad no

tienen realmente parangón, están hoy gobernados por fuerzas y sectores liberales.

 

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