Autor: Albertos, José Luis. 
   Liberales ante la prensa     
 
 Diario 16.    24/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Liberales ante la prensa

José Luis Albertos

Desde Todos los Santos hasta la Consagración de la Primavera la nación española ha ido ganando

considerable terreno en el proceso de clarificar las posturas políticas de los grupos que bullen. Y uno de

los campos donde es más evidente este esfuerzo es el de la política informativa.

La referencia a la festividad de Todos los Santos no tiene connotación alguna de carácter litúrgico. Se

trata, sencillamente, del día en que D16 publicó un trabajo del arriba firmante en el que se propugnaba

que los partidos políticos iniciaran ya la tarea de presentar ante el país, de forma clara y distinta, sus

programas en relación con el papel social de los medios de comunicación de masas. Una de las respuestas

más directas a las sugerencias allí formuladas fue el desarrollo de un ciclo de conferencias en la Facultad

de Ciencias de la Información de Madrid acerca de los enfoques teóricos y prácticos de los grupos

políticos en relación con el tema de la política informativa más adecuada para España en el momento

presente.

Cuatro meses más tarde es preciso reconocer, honradamente, que esta cuestión ha sido abordada con

mayor o menor énfasis dentro del marco adecuado de los respectivos programas de los partidos, por lo

menos en un número importante de los programas e idearios dados a conocer hasta ahora.

El programa de un partido es un ensayo de respuesta política global a los problemas presentes que tienen

planteados un país —se dijo en la reciente Asamblea de la Federación de Partidos Demócratas y

Liberales—. "El programa implica una ideología, recoge unas aspiraciones y declara unos propósitos con

los que se presenta a la opinión en busca de asentimientos y adhesiones." Es lógico, por tanto, que esta

reacción haya tenido lugar, puesto que uno de los problemas básicos de nuestra sociedad es el de la

regulación de la actividad informativa en todas sus variantes.

A mí, de modo particular, me ha llamado la atención por su lucidez y sentido de la realidad española el

documento de trabajo sobre periodismo y comunicación social que fue presentada en la asamblea de los

partidos liberales. El programa político, como era de esperar, está apoyado en tres principios

fundamentales: 1) La libertad de expresión e información; 2) La iniciativa privada en un régimen petitivo,

y 3) La protección de los profesional y comercialmente comderechos humanos, en el plano individual y

social, que debe ser garantizada por las autoridades públicas.

Éste planteamiento es el que lógicamente cabía esperar de estos hombres y de estos grupos en cuyos

hornos se ha cocido el programa. Pero lo destacable de este documento de trabajo no es tanto la letra de la

canción, bien conocida fuera de España, como el especial ritmo con que pretende ser interpretada entre

nosotros. Entre las afirmaciones programáticas figuran las siguientes; constatación de unas condiciones

políticamente aceptables ahora mismo para el funcionamiento de un sistema democrático en el campo

informativo; desconfianza ante la eficacia de periódicos de partido; pragmatismo ante los problemas

técnicos, industriales y sociológicos que determinan el estado de fluidez del mercado de revistas;

Propuesta de desmantelamiento para la casi totalidad de la vigente ley de Prensa y también para órganos

enteros de la Administración pública; sugerencia de un debate generalizado acerca del futuro de la prensa

del Movimiento; Implantación de un régimen mixto para la radio y la televisión, etcétera.

Lo más valioso, a mi juicio, de este documento de trabajo radica en el tono exquisitamente profesional de

sus enunciados, cosa que no se encuentra fácilmente en los textos políticos de los partidos. En dos

aspectos es posible señalar esta pulcritud y deportividad: en la afirmación de que los periódicos han

invadido competencias sociales que no son suyas (sino del Parlamento, de los jueces, de los partidos, de

los votantes, etcétera) y en la petición de que sea establecido un rígido compromiso de autogobierno y de

autodisciplina para los medios informativos.

No debiéramos extrañarnos de que este rigorismo estrictamente profesional haya surgido del seno de un

grupo de tendencia liberal. Al fin y al cabo, el periodismo es hoy lo que es gracias, sustancialmente, a la

impregnación ideológica de un talante liberalista que actuó de catalizador de este fenómeno informativo

desde el momento de su primera aparición en la escena del mundo contemporáneo, allá por 1850, en

cifras redondas.

Personalmente, sin embargo, y después de haber presenciado las intervenciones de los líderes de la

Federación, yo tengo muy serias dudas acerca del verdadero espíritu liberal de todos los protagonistas. La

afición de algunos de ellos a la coreografía de masas resulta sospechosamente sintomática de otras

proclividades que nada tienen que ver ni con el auténtico liberalismo, ni con el entendimiento del

periodismo como una actitud de honestidad intelectual ante las noticias y su valoración ideológica.

 

< Volver