Autor: Sagardoy Bengoechea, Juan Antonio. 
   El convenio general navarro     
 
 Informaciones.    24/02/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL CONVENIO GENERAL NAVARRO

Por Juan Antonio SAGARDOY

En Navarra, que es mi tierra, hubo anteayer una manifestación de muy notables proporciones —«obre 40.000 personas— autorizada debidamente y con los motoristas municipales abriendo paso. Todo transcurrió normalmente, demostrando que hay bastantes cosas posibles si impera el buen sentido por parte de unos y de otros. Creo que para Navarra es un legítimo orgullo el que todo haya ido asi y hay que felicitar al gobernador civil por haber autorizado la manifestación pública. Y digo esto, un

poco a vuela pluma, porque los temas fundamentales por los que se manifestaron tantas personas son muy dignos de atención, y aunque marginalmsnte aparecieran pancartas —según noticias de agencia— con otras implicaciones.

Los temas fueron la carestía de vida y la petición de un convenio colectivo de trabajo para toda la provincia navarra.

nentes de convivencia. Todos esos componentes se aprovechan por los distintos movimientos políticos, como es natural, pero con independencia de ello hay que ser objetivos, y en base a tal objetividad hay que pedir, como sea, una moderación en el alza del coste de la vida A se quiere de los trabajadores una moderación en sus peticiones salariales. En cuanto al segundo tema, el del convenio colectivo general para la provincia, no se hace otra cosa, aunque por vez primera, que poner en práctica una posibilidad legal, ta nueva ley de Convenios" de 1973 pretia carestía de vida es un problema que preocupa en toda Europa occidental, hasta el punto de que una de las inquietudes fundamentales de los sindicatos obreros es la defensa del poder de compra o el valor adquisitivo del salario. Hoy la pura reivindicación del aumento nominal de los salarios es un «bluff», debido a la inflación galopante que se padece. En nuestro país la inflación es galopante y briosa, nos acompaña en un momento de trascendental tránsito político y no podíamos tener peor compañero para llegar a fórmulas un tanto perma-vé la opción de un convenio colectivo que afecte a la totalidad de los empresarios y trabajadores de una determinada demarcación territorial. Tal pacto tiene por objeto fijar pautas en la actuación de las comisiones deliberadoras de otros convenios o regular materias de acusado interés general. Tal convenio general lo negocian los Consejos de trabajadores y de empresarios. No cabe duda que convenios de tal tipo fortalecen, notablemente la unidad de los trabajadores y que en pura lógica favorecen asimismo una estrategia patronal, o dicho en otras palabras, que establece el juego social entre las dos partes sociales clave. El tercero, el Gobierno, que ha de velar por el bien común, debe limitarse a eso sin interferencias es cesivas. Claro está que ello exige unas organizaciones sindicales separadas y autónomas en las que tengan vía de expresión las distintas tendencias. 81 tales convenios toman carta de naturaleza, y yo me declaro partidario de los mismos, dejarán de tener sentido las Ordenanzas Laborales, que si cumplieron y han cumplido un Importante papel desde el año 1942, sobre todo, para los sectores marginados y de poca fuerza relvindicativa, hoy tienen menos sentido, en la medida que -sean suplantadas por normas profesionales,´ como son los convenios colectivos generales.

 

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