Autor: Burgo Tajadura, Jaime Ignacio del. 
   Navarra, ante el problema vasco     
 
 Diario 16.    21/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Navarra, ante el problema vasco

Jaime Ignacio del Burgo

(Presidente del Partido Social-Demócrata Foral de Navarra}

En eí manifiesto aprobado por el Ayuntamiento navarro en el acto del pasado domingo hay, sia duda, aspectos muy positivos. Pedir amnistía es levantar una bandera de reconciliación, absolutamente indispensable para evitar que eí País Vasco se convierta en el Ulster español. Exigir la reintegración foraí es reclamar justicia frente a los atropellos del centralismo liberal y franquista. Reclamar la cooficialidad del euskera o, lo que es lo mismo, reivindicar tí derecho a la libre utilización de la lengua materna es algo inherente a los derechos de la persona.

Pero el manifiesto de Echarri adopta una actitud claramente definida en un tema que divide hoy a la opinión navarra: el de la integración de nuestro viejo reino en Euzkadi, Y es ahí donde pueden oponerse reparos importantes. El Ayuntamiento de Echárri está en su derecho al mostrarse partidario del establecimiento de instituciones políticas comunes & las Vascongadas y a Navarra y al afirmar el deseo de que tales instituciones se extiendan algún día a los territorios d« la baja Navarra, Sute y Zuberoa, que forman parte de Francia. Mas ello es adherirse a las tesis políticas sustentadas originariamente por el Partido Nacionalista Vasco, cuya tendencia separatista hoy por hoy no ha sido todavía desmentida oficialmente, aunque ciertamente militen en él personas que no se consideran secesionistas, Y es evidente que las tesis del PNV y de otros partidos que hoy se denominan "abertales" no son compartidas por amplios sectores de la opinión navarra.

Hay además otros aspectos formales del acto de Echarri que resultan incompatibles con un espíritu de unidad navarra. Según se desprende de Jas informaciones de Prensa, el Ayuntamiento desfiló corporativamente con la bandera del PNV -—la "ikurriña"— sin que apareciera en ningún momento la roja de Navarra. Los gritos de "Gora Euzhadi Azkatuta" se sucedieron incesantemente y se entonó el "Eusko-Gudari", canción de guerra de los voluntarios nacionalistas en nuestra última contienda civil, que a muchos les trae recuerdos de un amargo pasado histórico de violencia.

Esto no quiere .decir que no sea defendible e, incluso necesaria, la legalización de la "ikuriña" como bandera de los grupos políticos que aceptan las tesis del PNV, pero de ahí a que se convierta en la bandera oficial de Navarra, cuando el pueblo navarro no ha expresado su criterio al respecto, hay bastante diferencia.

En resumen, el acto de Echarri ha de interpretarse como la expresión a "lo navarro" y, por tanto, con todas sus virtudes y defectos, de iuj deseo de acabar cuanto antes con u¡j estado de tensión política y de violencia física que puede hacer inviable todo intento de convivencia

"Lo navarro" tiene, por otro lado, sus peculiaridades. Así, Navarra goza hoy de su régimen de autonomía, que la distingue del resto del País Vasco. Pero ello no quiere decir que no siga teniendo sentido hablar también de "reintegración foral".

Tiene sentido y mucho. Cierto que no se trata, como en Álava, y sobre todo en Guipúzcoa y Vizcaya, de recuperar la autonomía toral originaria, puesto que nuestro actual régimen se fundamenta en la ley Paccionada de 1841, cuyo carácter pactado e inmodificable sin el consentímiento de Navarra ha sido reconocido por todos los regímenes políticos que se han sucedido en España desde entonces. Lo que ocurre es que Navarra pasó en aquella ocasión de reino a provincia foral y se vio obligada por la fuerza de las circunstancias políticas —el triunfo cíe la revolución liberal frente al ´´arlismo— a renunciar a una serie cíe instituciones y derechos muy importantes que quisiéramos ver de nuevo restablecidos. La reintegración foral significa, por tanto, para Navarra el fortalecimiento de la autonomía.

Pero el primer objetivo comúa ha de ser la consolidación de la democracia. Para ello el reconocimiento de todas las libertades y la legalización de todos los partidos políticos resultan indispensables. Pero pienso que la paz civil en España será muy frágil sí antes de las elecciones no ae legra un compromiso constitucional de devolución a los diversos pueblos que componen la nación española de sus respectivos poderes autónomos, mediante la derogación de las disposiciones represivas dictadas por el centralismo absolutista, liberal o franquista a lo largo de ía histeria,

En el caso de Navarra, el compromiso constitucional debela incluir d propósito de negociar la revisión del status de 1841 con la futura Diputación Foral democrática.

 

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