Autor: Burgo Tajadura, Jaime Ignacio del. 
   Reintegración foral para Navarra     
 
 Diario 16.    02/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Reintegración foral para Navarra

Jaime Ignacio del Burgo Tajadura

(Senador de la UCD por Navarra. Presidente del Partido Socialdemócrata Foral de Navarra)

Somos ardientemente fueristas, lo que significa que defendemos la autonomía foral de Navarra. Pero nuestro concepto de la autonomía no es estático,- sino esencialmente dinámico y progresivo. Queremos fueros, pero los querernos totales y al servicio del pueblo. Y por eso no nos conformamos con los fueros que nos recuerdan la letra de la ley paccionada de 1841, en la que se pactó la pérdida de la condición de Reino para integrarnos contó "provincia foral" en el recién instaurado Estado unitario liberal español.

Reconocemos las virtudes de la ley paccionada, que consiste fundamentalmente en garantizar a Navarra un nivel de autonomía bastante amplio y sobre todo en habernos salvado de la asfixia del uniformismo centralista. Pero también reconocemos sus defectos.

Por eso aspiramos a^una doble "reintegrazión foral". De-una parte, propugnamos el restablecimiento de las instituciones representativas históricas: las Cortes y la Diputación del Reino. Queremos unas Cortes democráticas que asuman una función constituyente interna, es decir, que ^redacten una constitución foral en la que se establezca el modo de elección de la Diputación, sus funciones y las relaciones con los demás órganos ferales. Pretendemos, en una palabra, que la ley foral sea expresión de la voluntad popular navarra, manifestada a través de las Cortes, elegidas por sufragio universal del pueblo de cada merindad. Propugnamos una Diputación del Reino que surja de las Cortes y responda ante ellas de su gestión. El establecimiento de las instituciones representativas del Reino no es volver al túnel de ´la historia. Hace ciento´ cuarenta y ocho años

sión de las Cortes, del Reino de Navarra, y algunas de sus leyes todavía siguen vigentes.

En segundo lugar, aspiramos a una reintegración de competencias. Nosotros entendemos que d Estado central sólo debe asumir las funciones inherentes al desenvolvimiento de la ´comunidad nacional. Somos solidaristas y, por tanto, tales funciones consideramos que han de estar aquellas que son indispensables para asegurar eh cumplimiento de los objetivos distributivos, sociales y económicos de la política nacional. A la hora de repartir la venta y la riqueza sólo hay una única claset la dé todos los españoles.

Todo lo demás debe ser competencia del poder regional navarro. Por ello, entendemos que las Cortes democráticas deben negociar con el Estado nacional el contenido de la ley paccionada para acomodarla a las exigencias actuales.

Soberanía foral

En definitiva, pretendemos devolver al pueblo navarro el ejercicio pleno de. su soberanía foral, que le ha estado negada en parte a consecuencia de las leyes electorales del sistema franquista, que convirtieron al pueblo en mero espectador del juego electoral.

Nos sentimos, además, orgullosos de pertenecer a la comunidad española. De ahí >jue rechazamos la idea de Euskadi, entendida como la creación, por razones étnicas —es decir, racistas—, de un estado vasco independiente al norte y ande los Pirineos. Navarra e* osa comunidad política máa que milenaria, que agrupa en su seno eteias y culturas diferentes, qn« han coexistido armoniosamente a lo largo de su historia.

Afirmar que, porque antes de la romanización el territorio de los vascones coincidía con sus límites actuales, Navarra tiene que integrarse en Euskadi —provecí» político inventado a fines del siglo pasado por el vizcaíno Sabino Arana— es pretender sepultar ía historia posterior´ del viejo Retos español —-"el primero en qne se alzarán reyes espanya" (según expresión del fuero general dé Navarra)— y, además, ignorar la realidad social actual.

En cualquier caso, si la voluntad claramente mayoritaria .deí pueblo navarro fuese integrarse en Euskadi, nosotros aceptaremos su decisión, siempre que ésta se haya expresado libre y democráticamente, Y en tal sentido, hemos de denunciar desde ahora que la presión de un sector vizcaíno-guipozcoano, que practica una política de hechos consumados, considerando a Navarra como parte integrante de Euskadi, es esencialmente antidemocrática.

La "marcha de la libertad" no deja de- recordarnos aquella otra que vizcaínos guipuzcoanos protagonizaron en 1512, cuando, bajo las órdenes del duque d* Alta y en calidad de vanguardias castellanas, invadieron nuestro reino para, derribar a los legítimos reyes de Navarra. Hoy, como ayer, muestra libertad Colectiva está ea peligro.

 

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