Autor: Blas Guerrero, Andrés de. 
   Navarra y el chantaje del nacionalismo vasco     
 
 Informaciones.    12/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NAVARRA Y EL CHANTAJE MI NACIONALISMO VASCO

Dentro de la complejidad del actual problema vasco hay un punto de especial gravedad: el tema de Navarra. En relación a este tema, pienso -que hay un claro consenso entre todos los nacionalistas vascos, del P. N. V. a E.T.A., para llevar adelante una opción antidemocrática que dé como resultado la incorporación del antiguo reino ti la fórmula política nacionalista de Eüskádi. Tratemos de precisar las:cosas.

1. La incorporacion de Navarra a Euskadi no ea tema qae esté relacionado coa ia autonomía o no autonomía ne Navarra. Este es un hecho incontrovertible qué los nacionalistas vascos tratan de ocultar.

Navarra ha sido Estado independiente, reino dentro de la Corona castellana y región "autónoma, al margen de un Euskadi inexistente. Navarra puede mantener su actual autonomía o potenciarla, a voluntad de los navarro?, sin necesidad alguna del concurso de las, fuerzas nacionalistas de las provincias Mermarías de Guipúzcoa y Vizcaya. La identificación de Navarra a Euskadi como garantía de la autonomía navarra es un deseo político- sin más fundamento que la voluntad de. los que lo defienden.

2. Los defensores de la integración de Navarra a Euskadi han animado la consigna callejera de «Navarra es euskaldun». Por supuesto que Navarra, además de otras cosas, es euskaldun Navarra, sin embargo, no ha sido un territorio aislado, marginal politicamente, sino un reino clave en 1» configuración moderna del hecho español, puente en los albores de la modernidad de la península con Europa, abierto, pues —como ente político vivo y dinámico—, a todas las culturas y grupos étnicos asentados en su territorio. Navarra no sólo es euskaldun, sino que ha sido la cuna de las más importantes manifestaciones de la cultura vasca. Pero, además, Navarra ha sido, como Castilla, tierra abierta a las culturas latina, germánica, judía, árabe, etc. Los parámetros impregnados de aldeanismo y nacionalismo sabiniano con que ios nacionalistas vascos miden el hecho euskaldun, son, desde luego, inadecuados para comprender la realidad histórica y actual del hecho navarro.

El importante componente euskaldun de Navarra, que debe ser afirmado y defendido, no puede ,sin embargo, ser un argumento esgrimible en defensa de la integración de Navarra a Euskadi. Defender consecuencias políticas de una comunidad más o menos estrecha de hechos culturales es un apriorismo ahistórico y estrictamente vo1untarista, fruto del nacionalismo «orgánico» alemán del XIX, que no puede presentarse como argumento decisivo en la cuestión. O, por lo menos, no puede presentarse como tal argumento hablando seriamente del terna. Si se trata de un «trágala», vale esto y cualquier ocurrencia que se les venga a la cabeza a los «teóricos» del nacionalismo vasco.

3. Navarra se ha negado a elegir a un solo diputado nacionalista, defensor por lógica de la integración de Navarra a Euskadi. Porque ni el más despistado o peor informado de los nacionalistas vascos en Navarra toa votada e piensa votar a U.C.D., Partido Socialista Obrero Español, Alianza Fóral, él P.C. o el P.S.P. Es innegable que dirigentes de los partidos de izquierda navarros, dirigentes que no son nacionalistas, que saben perfectamente que ningún nacionalista les ha votado y que buen cuidado han tenido en ocultar su nacionalismo «táctico» en la campaña electoral, están animando —de modo consciente o inconsciente los proyectos anexionistas del nacionalismo vasco. Como miembro del P.S.P., ´he tenido que soportar con vergüenza como ios militantes de nuestro partido, ni qué Secir que de modo abrumaduramente mayoritario no nacionalistas. se comportaban como satélites poli-ticos, de E.T.A.. y:, .otras fuerzas nacionalistas en sus campañas .qe «movilización popular», compensadoras de su fracaso electoral.

La comprobación de. este lamentable espectáculo, que reproduce; en parte .el comportamiento de estas fuerzas política», en el País,Vasco, no, puede».sin.-,embargo, por muy emborrachados de demagogia que estemos todos borrar. la evidencia de está negativa navarra e, votar al nacionalismo vasco. Con una irresponsabilidad de difícil- calificación, la Izquierda navarra está engañando a Navarra y es* la: presentando a los.navarros y a España entera: como:, una cuestión de autonomía la incorporación á Euskadi; cuando lo que está en juego es un hecho dé la mayor trascendencia para la historia de Navarra.

Con el nacionalismo vasco la llegado ya la hora de la claridad. cada uno debe tonar abiertamente su posición. y el que quiera la independencia, que la defienda. Pero A que no la quiera, que deje de jugar con e! tema. Porque en este asunto nos va mucho al País Vasco y a España entera. Con el nacionalismo vasco en Navarra, el tratamiento debe ser el mismo. Quienes quieran la incorporación a Euskadi, sabiendo lo que ello significa, con conciencia de quiénes son y qué quieren los nacionalistas, que den el paso adelante. Cuando se practique un juego limpio en este tema, juego limpio que el nacionalismo vasco trata de evitar —no estoy seguro si por razones de «esencia» o de accidente—, el resto de los vascos y españoles que no compartimos los criterios del nacionalismo vasco, podremos combatir —a través de expedientes políticos democráticos—´ sus puntos de vista. Y es posible que en este juego limpio podamos salvar el grave- problema, del Racionalismo vasco cara a la institucionalización de la democracia en España.

A. DE BLAS GUERRERO

B.

(Madrid)

 

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