Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Tras el "empobrecimiento de Guipúzcoa" y la "descapitalización de Vizcaya". 
 Jaime Ignacio del Burgo acusa: "ETA trata de "ulsterizar" Navarra"     
 
 ABC.    09/11/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

TRAS EL «EMPOBRECIMIENTO DE GUIPÚZCOA» Y LA «DESCAPITALIZACION

DE VIZCAYA»

JAIME IGNACIO DEL BURGO ACOSA: "E. U TRATA DE "ULSTERIZAR" NAVARRA"

«Todos tos indicios apunten a que E.T.A. trata de "ulsterizar" Navarra», asegura «I senador Jaime Ignacio de] Burgo en el transcurso de esta entrevista. Personalidad enormemente enraizada en su tierra y en su gente, el señor Del Burgo viene defendiendo con gran firmeza te identidad especifica de Navarra frente a las tesis de quienes propugnan su integración en el País Vasco. «Tras la idea de Euskadi se esconden, clara o veladamente, tas aspiraciones separatistas», explica.

Comencemos, señor Del Burgo, con la esencia del problema. ¿Tiene o no tiene Navarra una identidad propia diferenciada del País Vasco?

Navarra es una comunidad histórica indiscutible que tiene derecho a conservar su Identidad. Mil doscientos* años de lucha por mantener la libertad colectiva de Navarra como pueblo difícilmente pueden tirarse por la borda. Por encima de las etnías y culturas que lo integran, el viejo Reino existe como unidad política. Unidad que tiene su manifestación concreta en el sistema institucional que, bajo el nombre de Fueros, ha amparado con diversas formulaciones nuestro derecho al autogobierno.

—Y usted cree, por supuesto, que eso es lo que votó el pueblo navarro el pasado 15 de junio.

—El tema de la integración o no de Navarra en Euzkadi sólo se abordó frontalmente por tres partidos políticos: Alianza Foral (versión navarra de A. P.), U. C. D. y el P. N. V. Los nacionalistas vascos desplegaron una extraordinaria campaña, cuyo «slogan» era: «Por una Navarra toral en una Euzkadi confederada.» Alianza Foral , defendía el mantenimiento del «status» de Navarra y la inalterabilidad de la ley Paccionada.

Nosotros proclamábamos el derecho de Navarra a conservar su identidad, nos mostrábamos contrarios a la integración en Euzkadi, pero entendíamos que tan solo el pueblo navarro tenía que decidir, libre y democráticamente, esta cuestión.

El P. N. V. cosechó un rotundo fracaso: el -7 por 100 de los votos. Alianza Foral obtuvo el 9 por 100. U. C. D. se «cercó al 30 por 100. Los demás partidos abordaron en sus programas el tema de Euzkadi, pero de forma ambigua y sin constituir en modo alguno uno de sus «leit-motiv» fundamentales.

«SOLO MEDIANTE REFERENDUM»

—Sabe perfectamente, sin- embargo, que existen otros argumentos y otras interpretaciones.

—Suele decirse ahora que sumando los Totos de los partidos de izquierda que son partidarios de Euzkadi la mayoría de los navarros defienden la integración. Pero esto es una manipulación antidemocrática del resultado electoral. El P. S. O. E., que, en Navarra, a diferencia de Vascongadas, se presentó con sus siglas y no como Partido Socialista de Euzkadi (P. S. O. E.), hizo una campaña basada en la defensa de los ideales socialistas.

En un folleto electoral apuntaba la conveniencia de estrechar vínculos con el País Vasco, concepto en cierto modo diferente al de Euzkadi. Y es evidente que, al menos, casi veinte mil votantes socialistas no otorgaron su voto a don Manuel Irujo, que se presentó al Senado en coalición P. N. V.-P. S. O. E.

—¿Y por qué no zanjan ustedes de una vez esa cuestión mediante un referéndum entre todos los navarros?

—Nosotros hemos rechazado la renova- provisional de las- instituciones torales

v- a los resultados electorales del 15 lo, mediante proporcionalidad pura,

«lio pódria comportar de decisión de una integración en Euzkadi, sin que el pueblo navarro haya expresado claramente su voluntad de hacerlo. Creemos, efectivamente, que una decisión de esta trascendencia sólo puede adoptarse mediante referéndum.

De acuerdo. Supongamos entonces que dicha consulta tiene lugar dentro de unos meses. ¿Tiene la U. C. D. de Navarra datos de muéstreos de opinión Indicativos de cuál puede ser el resultado?

Tenemos datos objetivos que prueban que encaso de consulta popular el resultado sería contrario a la integración en el País Vasco, por lo menos de doble contra sencillo. Podría pensarse que por motivos oportunistas defendemos ahora la tesis del referéndum. Pero esto no es cierto.

Desde que salí hace dos años a la escena política, he defendido la necesidad del plebiscito. El Partido Socialdemócrata Foral, en su programa, expresa el respeto a la voluntad popular, criterio que se incorporó al programa electoral de la U. C. D. de Navarra. En esto nos diferenciamos de Alianza Foral, que considera que este tema ni siquiera puede ponerse a referéndum.

ASPIRACIONES SEPARATISTAS

—Contemplamos por un momento la hipótesis de que su pronóstico no ee cumpliera. ¿Cuáles serían las consecuencias políticas de la Integración de Navarra en el País Vasco? —Tras la idea de Euzkadi se esconden, clara o veladamente, las aspiraciones separatistas. Sabino Arana, el fundador del ¿racionalismo Vasco, pretendía Instituir un Estado vasco independiente, que agrupase a los territorios franceses y españoles, a toa que bautizó con las expresiones «Euzkadi Norte» y «Euzkadi Sur».

Esta aspiración no ha sido rechazada ni siquiera por el P.N. V., cuyos líderes mas cualificados siguen hablando de independencia como objetivo a lo largo plazo. Los grupos «abertzales» más radicales y la E. T. A. hablan de independencia a corto plazo.

De ahí que seamos muchos los que pensamos que la autonomía, justamente deseada por el pueblo vascongado, eon la presencia de Navarra, serviría para renovar la marcha hacia la independencia. Y no se olvide que Navarra se ha sentido siempre parte Integrante y esencial de la comunidad española.

—¿Y cómo enfocaría el problema desde una perspectiva estrictamente económica?

—Formamos una comunidad económica nacional de treinta y seis millones de consumidores y aspiramos a ingresar en el Mercado Común. Económicamente, Navarra y Vascongadas están integradas en el mismo sistema. No hay, ni lo intentamos crear, ningún muro entre Navarra y el País Vascongado. La descongestión industrial de Guipúzcoa y Vizcaya puede tener en Navarra una válvula de escape. Somos solidarios no sólo con nuestros vecinos, sino con todos los pueblos de España. Pero deseamos mandar en nuestra propia casa. Queremos cooperar en la solución de los problemas comunes, pero siempre desde el respeto e igualdad recíprocas.

—Tal vez lo que más preocupa a quienes .siguen el tema Navarra de cerca sean las coacciones violentas que parecen perfilarse en el horizonte Inmediato.

«-«Existe, desde luego, un gravísimo peligro para la paz: la E. T.A., secundada por organizaciones ciudadanas que organizan qué pueden llegar

"Tras la idea de Euskadi se esconden, clara o voladamente, las aspiraciones separatistas"

"La E. T. A. pretende sembrar el caos para demostrar que e! sistema capitalista es ineficaz y justificar fa dictadura del proletariado"

. a tener signo violento. Todos los indicios apuntan a que E T. A. trata de «ulsterizar» Navarra. El empobrecimiento de Guipúzcoa, a causa de la situación de violencia en que ha vivido últimamente, es un hecho. ¥ la descapitalización de Vizcaya es también una realidad alarmante.

La E. T. A. pretende sembrar el caos para demostrar que el sistema capitalista es incapaz y justificar la dictadura del proletariado. De todas formas, el terrorismo sólo es posible en el marco de una población que es activa o pasivamente protectora de los terroristas. Y en estos momentos no existen, por más que E. T. A. se empeñe, condiciones objetivas para la violencia en nombre del pueblo.

El pueblo, salvo grupos minoritarios, aunque fanatizados, es contrario a la violencia. Por vez primera en cien años se negocian soluciones políticas al problema vasco.

E. T. A. pone en peligró los esfuerzos de muchos, por lo que comienza » ser reprobada, incluso por antiguos militantes de la organización. De ahí que ahora sea Navarra el objetivo. Porque le sirve de pretexto. Si Navarra no entra en Euzkadi puede enarbolar la bandera de la división del pueblo vasco.

Lo que ocurre es que la represión franquista en Vizcaya y Guipúzcoa, que provocó un movimiento de simpatía hacia la E. T. A., no puede invocare en este caso. La guerra contra Navarra podría provocar algo con lo que la E. T. A. tal vez no cuente: la unidad del pueblo navarro frente a la violencia provocada por gentes extrañas a nosotros, aunque por sus venas corra sangre vasca.

«NO SEREMOS OBSTÁCULO»

—Es cosa sabida que sobre loa parlamentarlos navarros de U. C. D. penden muy graves amenazas. ¿No siente usted deseos de arrojar la toalla y regresar a su vida apacible anterior a las elecciones?

—Cuando se tiene la obligación, aceptada voluntariamente, de luchar por la libertad de un pueblo como el navarro, las consideraciones personales quedan en un segundo plano. En cualquier caso, no es agradable saber que hay fanáticos dispuestos a convertirse en asesinos.

—¿Qué Incidencia está teniendo, o puede tener., su actitud en las negociaciones para la preautonomía del País Vasco?

—Ni hemos sido ni seremos obstáculo para la consecución del marco preautonómico al que aspira el pueblo vascongado. Nos hemos comprometido públicamente a .prestarle nuestro apoyo. Aceptamos además que se prevea la posible incorporación de Navarra al Consejo General del País Vasco si así lo decide el pueblo navarro.

En contrapartida, exigimos respeto a loa deseos de Navarra de democratizar la» instituciones forale* y aceptación por todos que no será difícil conseguir el acuerdo de las fuerzas políticas vasco-navarras.

—El problema es, desde luego, grave. Nuestro diálogo ha transcurrido, tal vez por eso, por el cauce de los argumentos defensivos. No Quisiera, sin embargo, aue concluyera sin entrar en un terreno más positivo. ¿Cuál es, en síntesis, Jaime Ignacio del Burgo, la oferta de la U. C. D. al pueblo navarro?

—Nuestro propósito en relación a Navarra es conseguir la plena reintegración foral. Tratamos de modificar el actual sistema institucional de la ley Paceionada de 1841 porque deseamos que el Consejo Feral —órgano fundamentalmente consultivo— se transforme en una asamblea democrática, que elija la Diputación y fiscalice ´sus actuaciones, entroncando así con la tradición histórica de nuestro antiguo Reino.

Además nos proponemos recuperar las competencias que hemos perdido a lo largo de ciento treinta y seis años de lucha contra el centralismo. Queremos una democracia feral auténtica en la unidad y solidaridad de la España de las regiones.— Pedro J. RAMIREZ

 

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