Autor: Burgo Tajadura, Jaime Ignacio del. 
   Nuestra responsabilidad     
 
 ABC.    17/11/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

RESPONSABILIDAD

LA Prensa recoge las declaraciones de ciertas personalidades políticas de nuestra tierra, en las que se hace referencia a la responsabilidad de U.C. D. de Navarra, por un» supuesta interferencia en las negociaciones para el establecimiento de un régimen preautonómico vasco.

La única responsabilidad que la U. C. D. de Navarra y sus parlamentarios estamos dispuestos a asumir es la que se derivaría de una claudicación a la hora de defender el derecho de Navarra, a conservar su identidad regional y su personalidad política, que pasa por el respeto al pueblo navarro como único titular de la soberanía foral.

Nuestras actuaciones, «n estricto respeto a los postulados planteados con absoluta claridad durante la campaña electoral y, aun antes de ella, están presididas por una total congruencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

No hemos engañado al pueblo navarro ocultándole nuestras Intenciones y propósitos. Día a día, desde que el pueblo nos otorgó su confianza, hemos expuesto públicamente nuestra aposición a toda política de hechos consumados que no tengan en consideración el derecho del pueblo navarro a la autodeterminación, entendida como la potestad de decidir libremente su propio destino en el seno de la Comunidad española a la que nos sentimos existencia luiente vinculados.

Somos demócratas y creemos en el diálogo como medio para resolver los conflictos que se planteen en. la saciedad. Deseamos que las diferencias de opinión se resuelvan por consenso, es decir, por la convergencia de criterios hasta llegar a soluciones satisfactorias para todos. Pero esta voluntad de diálogo no puede confundirse con la elevación a categoría d« principio del pragmatismo a ultranza, incompatible con el mantenimiento con firmeza 7 energía de determinadas posturas ideológicas sobre las que no cabe hacer concesiones.

En él tema Navarra-Euzkadi tratamos de conciliar esta voluntad de diálogo con la firmeza en la defensa de nuestras propias convicciones.

Partimos del hecho incuestionable de la existencia, hoy, de una comunidad política, forjada por más de mil años de vida en común, que tiene derecho a conservar su identidad y a perfeccionar su actual régimen de autonomía foral.

Constatamos, por otra parte, que existe en el seno del pueblo navarro una corriente de opinión —creemos que minoritaria— que entiende que Navarra debe integrarse en Euzkadi, aceptando asi la constitución de un poder intermedio entre el Estado nacional y nuestro viejo Reino, poder que actúa en el actual momento pre-constitucional y se concreta en la creación de un Consejo General del País Vasco.

Somos enemigos de la violencia. Por eso rechazamos toda posición dogmática que intente imponerse a los demás poniendo en peligro la paz de nuestro pueblo.

Entendemos que Navarra no déte integrarse en Euzkadi, Por razones políticas, sociales y económicas. Lo que no excluye la colaboración política, social y económica con el pueblo vascongado. Pero cada uno mandando en su propia casa.

Defendemos el derecho a expresar la opinión contraria, aunque discrepamos radicalmente de ella.

Y, por ello, hacemos cuestión de principio de qu« la resolución A» est« conflicto se realice en el marco del diálogo y no bajo el chantaje d* la violencia. Que hablen las urnas.

Por Jaime Ignacio DEL BURGO

Sanador por Navarra

No es un capricho sostener la necesidad del referéndum, por mayoría cualificada —como lo exigía la Constitución republicana—, para admitir el cambio de «status».

Por respeto a la opinión de los que defienden la integración de Navarra en Euzkadi hemos aceptado que en el proyecto preautonómico vasco se contemple la posibilidad de que Navarra se incorpore al Consejo General Vasco, si asi lo decide, libre y democráticamente, el pueblo navarro. Decisión que ha de someterse, en primer término, a debate profundo en el seno de las instituciones ferales una vez democratizadas. Y, en segundo término, al pueblo navarro, si la decisión de las instituciones fuere favorable al cambia de «status».

Por respeto, asimismo, a la legitimidad foral, hemos renunciado a asumir la responsabilidad d« decidir sobre esta integración, no por miedo a las consecuencias, sino por respeto al pueblo que nos ha votado, más para que defendamos los intereses de Navarra en las Cortes Españolas.

Todo ello a diferencia de los parlamentarios vascos, que parten de cero en materia autonómica —al contrario de Navarra—, y que están legitimados para negociar un régimen preautonómico para las provincias Vascongadas.

Lo que no comprendemos es cómo las fuerzas políticas rascas no están dispuestas a respetar a Navarra y pretendan imponer su criterio acerca del procedimiento por el que Navarra puede decidir su posible vinculación al Consejo General Vasco.

Que no se nos acuse de interferir en las negociaciones preautonómicas vascas, porque son los parlamentarios vascos los que, violentando la opinión mayoritarta de los parlamentarios navarros, pretenden regular cuestiones que sólo Navarra puede decidir.

Al defender la libertad de Navarra y de su pueblo no estamos torpedeando ninguna negociación. Si los parlamentarios vascos se hubieran concentrado en la tarea de reparar la injusticia que supuso la pérdida de los Fueros vascongados, tal vez para estas horas habría ya régimen preautonómico en las provincias. Esa es su grave responsabilidad, no la nuestra—J. I. del B.

 

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