El monarquismo persa     
 
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EL MONARQUISMO PERSA

De más de dos milenios y medio dé Monarquía en Pérsia habla con legítima satisfacción del Sha Mohamed Reza al gran entrevistador francés Serge Groussard. Más de dos mil quinientos años, aunque con cambios de dinastía, pero sin cae ningún político, salvo la excepción dé Mohamed Mossadeq, intentará modificar el régimen monárquico en beneficio del republicano. En España, Pérsia contaba siempre como país esencialmente monárquico. Cuando la restauración fernandina, un grupo favorable al "Rey neto" iniciaba su manifiesto con las palabras taritas veces repetidas: "Los antiguos persas...", expresión que originó la denominación, un tanto irónica, de "los persas".

¿Qué representaba el político antes nombrado, enemigo de Mohamed Reza y de su régimen? ¿Cuáles fueron los "beneficios" del extremismo de Mossadeq? "Mossadeq agotó nuestros principales ingresos—contestó el Emperador al periodista de "Le Fígaro"—. Condujo al pueblo al borde de la miseria, a causa de su absurda política económica y de su demagogia. Corrompió a nuestra Policía, minó la moral de nuestras fuerzas armadas, desorganizó nuestrá administración y estuvo a punto de empujar al Irán hacia el comunismo. consciente o inconscientemente... Hubo un momento en que ya no podíamos vender un, solo litro de petróleo. Nuestras finanzas y nuestra economía experimentaron ,un marasmo que determinó para nuestro país un retroceso de treinta años. Los regateos con el extranjero fueron épicos. Pocas personas conocen los peligros que he evitado antes de conseguir para el Irán el setenta y cinco por ciento de los beneficios derivados de la venta del aceite mineral." He aquí un expresivo contraste entre las ventajas de la Monarquía y el desgobierno de un régimen antimonárquico.

Por otra parte, antes de aludir a los beneficios materiales del trono es preciso escuchar estas sinceras palabras del Emperador: "Reflexione usted: ¿qué me ha traído mi reinado y qué me ha quitado ? He dispersado mi fortuna personal, he sacrificado mi vida privada; por razones de Estado, he tenido que renunciar a mi propio hogar. Mi destino consiste en estar ligado a mi país hasta la muerte, para conducirlo—creo—hacia el equilibrio y la prosperidad. Si dispongo todavía de diez años, el Irán volverá a ser, como antaño, una gran nación."

Como decimos, aparte de la desgraciada tentativa de Mossadeq, millonario comunizante y politicastro ridiculamente famoso por sus lágrimas y sus, pijamas extemporáneos, nadie trató jamás de intentar la transformación en república del imperio de Ciro, Darío, Jerjes, Abbas el Grande, Nadir el Grande, Reza el Grande. Las declaraciones del primogénito del fundador dé la dinastía Pahlevi confirman claramente que aquel extenso país, de veintidós millones dé habitantes, habría perdido mucho con el cambio. Todavía sigue en vigor el concepto qué los conservadores españoles de hace más de siglo y cuarto formulaban al hablar de "los antiguos persas..."

 

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