Autor: Garrigues Walker, Joaquín. 
   Un país es un gesto     
 
 ABC.    17/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

UN PAÍS ES UN GESTO

Por Joaquín GARRIGUES WALKER

Un pueblo, una nación, un país es muchas veces sólo un nombre, una guerra o un gesto. Un pedazo de historia distinta a otros pueblos, países o naciones. Un pedazo de historia concentrada en muy pacos nombres— personas, batallas o ciudades— en muy pocos gestos que quedan en la frágil memoria de los hombres.

El gesto del Conde de Barcelona, inclinando la cabeza ante su hijo, Rey de España, y saludándole como tal con su expresivo «viva el Rey> es uno de esos gestos que hacen un país, que nos ennoblecen un poco a todos los que aquí vivimos.

Quien no ha cometido otro delito para vivir más de cuarenta años de exilio, que defender las ideas que hoy sirven para construir un Estado de derecho ha tenido la hombría de bien, el valor moral, la gallardía de inclinar su cabeza ante el Rey de España, que es su hijo.

Ahora que andamos tantos demócratas sueltos buscando refugio en las promesas de futuro, ahora que tantos cargos se barajan para satisfacer vanidades personales, llega el Conde de Barcelona a Madrid por unas horas, y sin otro protocolo que el que corresponde a su familia, renuncia a sus derechos sin una sola palabra más alta que otra te dice al país que el Rey es su hijo.

No había nadie —absolutamente nadie en este país conflictivo— con autoridad moral para pedirle esta renuncia ni ahora ni nunca. Pudo permitirse el lujo de esperar tranquilamente en su difícil exilio hasta el fin de sus días. Pudo haber resistido a las presiones de quienes, hasta ahora, muy pocos meses le negaron la paz. Pudo haber hecho y dicho oirás muchas cosas..., porque lo único cierto es que él tenía —y tuvo— razón durante los cuarenta años de su exilio.

Pero ha tenido el gesto de hacerlo sin más énfasis que el que correspondía al protocolo familiar y sin más preámbulo que su rápido viaje a Madrid.

Hay ya quienes dicen que se ha precipitado, que se ha equivocado en el tiempo. Hay quienes le aplauden con entusiasmo por razones equivocadas. Hay quienes piensan, que su actitud justifica la institución monárquica. Hay quienes pensamos, simplemente, que su gesto hace de este país, en tiempos difíciles, un país más noble, más sereno y más país. J. G. W.

 

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