Esta mañana en el palacio de la Zarzuela. 
 Don Juan cedió su corona al Rey     
 
 Diario 16.    14/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Esta mañana en el palacio de la Zarzuela

Don Juan cedió su corona al Rey

Treinta y seis años después de haber sucedido en la legitimidad dinástica de la casa de Borbón, Don Juan, Conde Barcelona, cedió, a las 13,30 de hoy, sus derechos a la corona de España en favor de su hijo Juan Carlos.

Don Juan recordó la frase de "España, sobre todo", que le dijera su padre el rey Alfonso XIII antes de morir para justificar su renuncia al trono de su país, que durante cuatro decenios negó a la dictadura franquista.

La ceremonia de renuncia se celebró en un clima de frialdad protocolaria, a pesar de que algunos de los presentes notaron cierta emoción en la voz del Conde de Barcelona -Don Juan y su esposa, Mercedes, Juan Carlos y Sofía, el Príncipe Felipe y las Infantas Pilar y Margarita con sus respectivos esposos y otros miembros de la casa de su Majestad, así como el ministro de Justicia y notario mayor del Reino, y un reducido grupo de informadores presenciaron el apto en el palacio de la Zarzuela.

Don Juan y Don Juan Carlos pronunciaron las siguientes palabras

Don Juan de Borbón

Ofrezco a mi Patria la renuncia

Palabras de Don Juan Carlos

Quiero cumplir como Rey

"Mi padre, Su Majestad el Rey Alfonso XIII, el 14 de abril de 1931, en su mensaje de despedida al pueblo español, suspendió deliberadamente el ejercicio del poder, manifestando de forma terminante, que deseaba apartarse de cuanto fuese lanzar un compatriota contra otro en fraticida guerra, pero sin renunciar a ninguno de sus derechos, que no consideraba suyos, sino, como dijo, "un depósito acumulado por la historia, de cuya custodia ha de pedirme rigurosa cuenta". Esta actitud de mi padre, que revela un amor acendrado a España, que todos le han reconocido, ha sido una constante de mi vida, pues desde joven me consagré a su servicio.

Por circunstancias especiales de todos conocidas recayó sobre mí este depósito sagrado y el Rey Alfonso XIII, el 15 de enero de 1941, en su Manifiesto de Abdicación decía: "Ofrezco a mi Patria la renuncia de mis derechos para que por ley histórica—de sucesión a la Corona quede automáticamente designado, sin discusión posible en cuanto a la legitimidad, su hijo el Príncipe Don Juan, que encarna en su persona la institución monárquica y que será el día de mañana, cuando España lo juzgue oportuno, el Rey de todos los españoles."

En su testamento recomendó a su familia que me reconociesen como Jefe de la Familia Real, como siempre le había correspondido al Rey en la Monarquía española.

Cuando llegó la hora de su muerte, con plena conciencia de sus actos, invocando el Santo Nombre de Dios pidiendo, perdón y perdonando a todos, me dio, estando de rodillas junto a su lecho, el último mandato: "Majestad: sobre todo, España,"

El 28 de febrero de 1941 yo tenía veintisiete años. No se habían cumplido todavía dos desde la terminación de nuestra guerra civil y el mundo se sumergía en la mayor conflagración que ha conocido la historia. Allí, en Roma, asumí el legado histórico de la Monarquía española, que recibía de mi padre.

El amor inmenso a España, que caracterizaba fundamentalmente al rey Alfonso XIII, me lo inculcó desde niño, y creo no sólo haberlo conservado, sino quizá aumentado en tantos años de esperanza ilusionada. El espíritu de servicio a nuestro pueblo, la custodia de los derechos de la dinastía el amor a nuestra bandera, la unidad de la Patria, admitiendo su enriquecimiento con las peculiaridades regionales, han sido constantes que, grabadas en mí alma, me han acompañado siempre.

El respeto a la voluntad popular, la defensa de los derechos personales, la custodia de la tradición, el deseo del mayor bienestar posible promoviendo los avances sociales Justos, han sido y serán preocupación constante de. nuestra familia, que nunca regateó esfuerzo y admitió todos los sacrificios, por duros que fuesen, si se trataba de servir a España. En suma, el Rey tiene que serlo para todos los españoles.

Fiel a estos principios, durante treinta y seis años ha venido, sosteniendo invariablemente que la institución monárquica ha de adecuarse a las realidades sociales que los tiempos demandan; que el Rey tenía que ejercer un poder arbitral por encima de los partidos políticos y clases sociales sin distinciones; que la Monarquía tenía, que ser un Estado de derecho en el que gobernantes y gobernados han de estar sometidos á las leyes dictadas por los organismos legislativos constituidos por una auténtica representación popular; que aun siendo la religión católica la profesada por la mayoría- del pueblo español había de respetar el ejercicio y la práctica de las otras religiones dentro de un régimen de libertad de cultos, como estableció el Concilio Vaticano II. Y, finalmente, que España, por su historia y por su presente, tiene derecho a participar destacadamente en el concierto de las naciones del mundo civilizado.

No siempre éste, mi pensamiento político, llegó exactamente a conocimiento de los españoles, a pesar de haber estado en todo momento presidido: por el mejor deseo de servir a España. También sobre mi persona y sobre la Monarquía se vertieron toda clase de Juicios adversos, pero hoy veo con satisfacción que el tiempo los está rectificando.

Por todo ello, instaurada y consolidada la Monarquía en la persona de mi hijo y heredero Don Juan Carlos, que en las primeras ingladuras de su reinado ha encontrado la aquiescencia popular claramente manifestada y que en el orden internacional abre nuevos caminos para la Patria, creo llegado el momento de entregarle el legado histórico que heredé y, en consecuencia ofrezco a mí Patria la renuncia de los derechos históricos de la Monarquía española, sus títulos, privilegios y-la Jefatura de la familia y Casa Real de España, que recibió de mi padre, el Rey Alfonso XIII, deseando conservar para mi, y usar como hasta ahora, el título de conde de Barcelona.

En virtud de esta mi renuncia, sucede en la plenitud de los derechos dinásticos como Rey de España a, mi padre, el rey Alfonso XIII, mi hijo y heredero el Rey Don Juan Carlos I"

"Señor: El mandato de Su Majestad el Rey Alfonso XIII, "sobre todo, España", creo que ha sido cumplido.

El pueblo español, con su fina sensibilidad, ha percibido claramente los grandes sacrificios que hemos tenido que afrontar.

Comprendo que fue dura, la separación de un Hijo para que se educase en su Patria, entre españoles, y se formase debidamente para servirla cuando fuese necesario. Considero que he asimilado por completo la gran lección que encierra esta decisión. La educación que he recibido y de la que me siento satisfechísimo me ha formado en el cumplimiento del deber, en el servició al pueblo español, en la entrega absoluta a ese gran ideal que es nuestra Patria, con su espléndido pasado, su presente apasionante y su futuro lleno de esperanzas. "

Hoy, al ofrecer a España la renuncia a los Derechos históricos que recibisteis del Rey Alfonso XÍ1I, realizáis un gran acto de servicio. Como hijo me emociona profundamente. Al aceptarla, agradezco vuestra abnegación, y desinterés y siento la íntima satisfacción de pertenecer a nuestra Dinastía. Y es mi deseo que sigáis usando, como habéis hecho durante tantos años, el título de Conde de Barcelona.

Acabáis de pronunciar importantes palabras. Las recibo. Las oigo y las medito.

Quiero cumplir como Rey los compromisos de este momento histórico. Quiero escuchar y comprender lo que sea mejor para España. Respetaré la voluntad popular, defendiendo los valores tradicionales y pensando sobre todo que la libertad, la Justicia y el orden deben inspirar mi reinado. De esta forma la Monarquía será elemento decisivo para la estabilidad necesaria de la Nación.

En estos momentos de indudable trascendencia para España y para nuestra familia y al recibir. de tus manos el legado histórico que me entregas, quiero rendirte el emocionado tributo de mi cariño filial, unido al respeto profundo que siempre te he profesado, al comprender desde niño que sobre todo y por encima de todo, tu no has tenido nunca otro ideal que la entrega absoluta al servicio del pueblo español."

 

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