Autor: Salas y Guirior, José. 
 Entrevista. Declaraciones de Don Juan de Borbón a su regreso a Estoril. 
 "España está viviendo un momento de transición muy importante"  :   
 "Los que gritan a favor de las soluciones violentas no son más que una minoría". 
 ABC.    15/09/1976.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

DECLARACIONES DE DON JUAN DE BORBON A SU REGRESO A ESTORIL

«ESPAÑA ESTA VIVIENDO UN MOMENTO DE TRANSICIÓN MUY IMPORTANTE»

"Los que gritan a favor de soluciones violentas no son más que una minoría"

Lisboa, 13. (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono.) Recién llegado de tierras españolas, Don Juan de Borbón ha vuelto a completar la clásica estampa de Estoril, a cuyo paisaje está unida su figura a través de una estancia de más de treinta años. «O Senhor Don Juan chegou», se oye decir por muchos sitios de este pueblecito portugués, situado en las cercanías de Lisboa.

Efectivamente, S. A. R. Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, hijo y heredero de S. M. el Rey Don Alfonso XIII y padre de S. M, el Bey Don Juan Carlos, se encuentra de nuevo en estas tierras, después de haber estado en España la más larga temporada de su vida desde que fue desterrado con motivo del advenimiento de la República, allá en 1931. Sin embargo, esa amplia temporada no ha podido darle el gozo que hubiera supuesto para él, tan nostálgico siempre de su Patria, en unas circunstancias normales.

Como es bien sabido, esa estancia ha tenido lugar con motivo de una crisis de salud que ha centrado durante muchos días la atención informativa en una incidencia quirúrgica.

Por todo ello, y para resumir el tema, nos hemos acercado una vez más a «Villa Giralda"su residencia habitual, de azulejos sevillanos y múltiples resonancias de nuestra historia.

MEJORÍA

Don Juan presenta el aspecto atlético, jovial y deportivo de siempre. El sol mediterráneo le ha hecho convalecer de prisa y aparece impávido. Como si no hubiera pasado nada. Igual que en tantas horas negras de su vida difícil. Se lo digo.

—Bueno, tanto como eso no me atrevería a decir. La operación ha sido importante. Y menos mal que llegó a tiempo, pues en el reconocimiento previo que me hizo el doctor Muiños se descubrió que el desprendimiento de retina que se había producido en el ojo izquierdo estaba a punto de producirse también en el derecho. Así pudo prevenirse mediante una intervención suplementaria. Y aquí estoy.

—Como nuevo, según puede verse.

—Relativamente. Durante algún tiempo aún deberé observar ciertos cuidados. Pero eso ya no es nada comparado con lo anterior.

Primero estuve en un reposo casi absoluto y con los ojos tapados. Después pude moverme algo, pero llevando unas gafas opacas con un agujerito para centrar la visión. Y luego ya, poco a poco, me dejaron ir hacia la normalidad. Hasta ahora en que ya he recuperado el 60 por 100 de la visión perdida en el ojo izquierdo. Se espera que esa visión se recupere en un 90 por 100. Pero, en fin, ya me dejan hacer una vida prácticamente normal, aunque todavía sin ejercicios violentos.

—Vamos, lo que podría llamarse un período de transición.

—Pues sí. Algo parecido.

—Lo mismo que el país.

TRANSICIÓN

Me mira entre divertido y suspicaz. Su poca afición a las entrevistas y .declaraciones le coloca en posición de defensa en cuanto a ese silencio que se impuso hace ya años y que hay que saber entender para poderlo respetar. Porque el Conde de Barcelona ha accedido a una entrevista sobre su situación personal. Pero sin que eso implique la menor concesión al tema político. Sin embargo, me responde:

—En efecto, el país está viviendo un momento de transición muy importante. Pero yo tengo confianza en que conseguirá superarlo de una manera tranquila, por la sencilla razón de que hay una gran mayoría que así lo desea. Los que gritan en política a favor de soluciones violentas no son más que una minoría. Yo he hablado últimamente con personalidades políticas importantes y he podido observar cómo ese criterio está muy generalizado.

—Señor, ¿puedo preguntarle quiénes son esas personalidades?

—Naturalmente que puedes. Pero también yo puedo no responderte. En cambio, puedo decirte que algunos de ellos han venido a decirme que yo tenía razón en cuanto he afirmado desde hace cuarenta años y que ahora es cuando lo vea, puesto que tendrán que ponerlo en práctica. No sé si podrán hacerlo después de haber previsto lo contrario. Pero por el bien del país puedo asegurarte que lo deseo con toda mi alma. Por otra parte no niego que esos reconocimientos constituyen una gran satisfacción moral para mí.

— ¿Ha notado muchos cambios?

—Muchos. Las infinitas atenciones y las muestras de simpatía de que he sido objeto me han dado una idea de las diferencias con el pasado.

VIAJES A ESPAÑA

El pasado fue la insidia, y la calumnia sin defensa posible frente a la ley del silencio. La incomprensión forjó la injusticia si nos atenemos a una interpretación benigna. Pero eso es el pasado. Estamos frente a una nueva etapa.

—Se ha especulado mucho con la posibilidad de que él señor se traslade a España. ¿Hay algo de cierto en ello?

—Nada por ahora, puesto que no he tomado ninguna determinación. Luego ya veremos Lo que si haré en todo caso es más viajes a España. Y más largos de los que hacía. Mientras tanto seguiré siendo un residente en Estoril, que se recupera de pasar tres semanas en una clínica y un verano a base de cuidados y reposos. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con el proceso postoperatorio. Depende de otras circunstancias y, en definitiva, por encima de mis gustos personales, de cuales sean las conveniencias del país. Pero dime...

Yo hubiera querido preguntarle todavía algunos detalles sobre su salud y sobre algunas de sus Impresiones en España, puesto que son muchos los españoles que como quien esto escribe desean que esta mala etapa se Incorpore definitivamente al pasado como la de las campañas difamatorias. Pero es Inútil. Porque Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, ha empezado a preguntarme por los acontecimientos portugueses ocurridos durante su ausencia. Y a partir de ese momento es uno quien empieza a ser él entrevistado. —José SALAS Y GUIRIOR.

 

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