Autor: Sáez, Raúl R. . 
 El Rey, en su primera jornada aragonesa. 
 "Desearía que vuestras necesidades estimularan a la clase política"     
 
 ABC.    18/11/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL

ABC/7

El Rey, en su primera jornada aragonesa

«Desearía que vuestras necesidades estimularan a la clase política»

ZARAGOZA (Raúl R. Sáez, enviado especial). La plaza del Pilar de Zaragoza fue ayer el marco idóneo para el comienzo de la visita oficial que, por espacio de tres días, girarán los Reyes de España Don Juan Carlos y Doña Sofía por tierras aragonesas. Los zaragozanos se volcaron materialmente hacia sus Soberanos, a quienes tributaron una calurosa acogida.

Los Reyes llegaron a Zaragoza a las seis de la tarde. En la plaza del Pilar, Don Juan Carlos pasó revista a una compañía de la Academia General Militar, mientras las salvas de ordenanza atronaban en el recinto de la plaza. Después de saludar a las autoridades civiles y militares, los Reyes, que iban acompañados por el ministro del Interior, Juan José Rosón, en calidad de ministro de jornada, entraron en el templo donde, después de escuchar una Salve, abrazaron y besaron la imagen de la Virgen y firmaron en el libro de oro de la basílica.

Al salir del templo se reanudaron los vítores a Sus Majestades, que se acercaron repetidas veces a las barreras que contenían a las numerosas personas congregadas que querían saludarles. Posteriormente se aproximaron al Ayuntamiento, en cuya puerta el alcalde accidental, Luis Roldán, hizo entrega a Don Juan Carlos de la vara de mando. Después de saludar a la Corporación los Reyes recibieron en la Sala de Plenos a una amplia representación de las fuerzas políticas y sindicales de la provincia. Mientras tanto, los zaragozanos, desde la calle, pedían insistentemente la presencia de los Reyes.

Una vez concluido el protocolo, Sus Majestades salieron al balcón de la Casa Consistorial. De nuevo se reanudaron los vítores. El alcalde accidental, Luis Roldan, pronunció un discurso, en el que destacó la figura del Rey como motor del cambio político.

MOTOR DEL CAMBIO

«Por ser una ciudad progresiva —dijo el señor Roldán—, Zaragoza ama la libertad y contempla con preocupación las dificultades de afianciamiento del sistema democrático y aún del Estado. Por eso nuestra gratitud hacia quien tanto contribuyó a restaurar uno y otro no tiene límites cuando recordamos vuestro papel de arbitro del Estado y de Jefe de las Fuerzas Armadas, pues sin Ley, es decir, sin Constitución y sin disciplina, ¿qué sería de nuestra nación?» Más adelante hizo mención a la crisis económica y al paro, especialmente el juvenil, y a la deficiente infraestructura de la ciudad zaragozana, resumiendo sus principales necesidades. Asimismo dejó patente la preocupación de que «esta ciudad, que estuvo a punto de desaparecer físicamente por oponerse al invasor extranjero, sea base de fuerzas extranjeras al servicio de una causa difícilmente comprensible. Veintiocho años de su presencia aquí ¿no es ya demasiada contribución? Confiamos en que un nuevo Tratado hispanoamericano —si lo hubiere— libere de esa carga a nuestra ciudad».

También denunció el transvase de aguas del Ebro «fuera de su cuenca, para abastecer industrias se trasladaron en algunos casos desde Aragón; mientras se maquina un transvase a Levante y otro a la cuenca del Pirineo oriental; mientras nuestra región se desertiza hasta límites insospechados en Europa», palabras que fueron rubricadas por el público. El señor Roldán terminó su parlamento con vivas al Rey, a la democracia y a la Constitución.

«LA POLÍTICA DEBE SER ENÉRGICA Y RESOLUTIVA»

«A continuación Don Juan Carlos pronunció unas breves palabras, interrumpidas en más de una ocasión, en las que destacó que esperaba esta bienvenida y las aclamaciones de saludo a España, a la democracia y a la Corona. Después de señalar que Aragón figura en un lugar privilegiado en nuestras preocupaciones, el Rey dijo: «Los aragoneses decís todo lo que tenéis que decir con rotundidad, muchas veces olvidando vuestros problemas propios. Sois una lección viva de responsabilidad. Y debéis sentiros estrechamente unidos con todos los españoles en la libertad, la justicia y el amor a la patria que los definen como una sociedad plena.»

Más adelante Su Majestad afirmó que «desearía que vuestras necesidades estimularan de forma inmediata a la clase política, a las instituciones de Gobierno, a las áreas económicas. «Porque la política —y debo decirlo aqui, dada esta lúcida visión que tenéis los aragoneses— para ser buena ha de ser generosa y sacrificada. La política, para que merezca el respaldo de todos, no debe caer en la ineficacia, en la perduración de (os cargos, en las luchas intestinas, sino que debe tener una dinámica enérgica y resolutiva.» El Rey finalizó su intervención con vivas a Aragón, Zaragoza y España.

Posteriormente los Reyes asistieron a una cena oficial en la Diputación Provincial. Las primeras impresiones de la visita de Don Juan Carlos y de Doña Sofía son satisfactorias. Zaragoza se ha volcado hacia Sus Majestades. Hoy, en una jornada más dura y apretada, todos tendremos ocasión de ver lo que depara una región asolada por la emigración y, como otras muchas, con promesas mil veces recogidas y olvidadas pese a su potencial intrínseco.

 

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