Autor: Sinova, Justino. 
   Lo que piensa el Rey     
 
 Diario 16.    23/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

JUSTINO S1NOVA

Lo que piensa el Rey

El Rey no sólo ha llamado la atención de los políticos con sus alusiones a la ineficacia, la perduración en los cargos y las luchas intestinas. Acaba de hacernos partícipes de su preocupación por el futuro, la paz y la libertad.

El Rey está seriamente preocupado par el futuro, en un sentido estrictamente política y también por lo que tiene que ver con la prosperidad material de los españoles, y confia en la solidaridad, en el esfuerzo y en el trabajo como remedias para salir adelante. Sabe que pasamos por momentos delicados, que las dificultades son muchas e insiste en la necesidad de conservar Ja libertad y la paz ganadas. Se le ve, además, volcado en la tarea de llamar la atención de los ciudadanos sobre los riesgos y las urgencias del momento. En este sentido, su labor tiene un fuerte matiz pedagógico.

He leído detenidamente el texto completo de los discursos pronunciados por Don Juan Carlos en su viaje a Aragón y he encontrado a un Rey preocupado y generoso, que valora con sagacidad los peligros que amenazan la democracia y que advierte las soluciones y no pierda ocasión de sugerírselas a sus leales. Todos los medios de comunicación se han ocupado con preferencia del rapapolvo dirigido a los políticos («La política no debe caer en la ineficacia, en la perduración en los cargos, en las luchas intestinas»), la frase más llamativa de ¡os parlamentos del Rey, que retrotrae la situación, a los momentos difíciles del 24 de febrero, cuanto llamó a los líderes de los cuatro partidos más fuertes para advertirles que el Monarca no podría estar siempre ocupado en sacar las castañas del fuego a los políticos. Pero el análisis detallado de los ocho discursos descubre otros poderosos argumentos.

Solidaridad - El Rey insistió en este concepto clave de la convivencia política hasta en quince ocasiones; unas veces, refiriéndolo a la unión de todos, otras, a la sintonía real con su pueblo. Habló cinco veces de «apoyo» necesario para llevar adelante los proyectos y dos, de «generosidad». «Debemos sentimos estrechamente unidos», dijo textualmente e insistió en la necesidad de «trabajar juntos». No es aventurado afirmar que el Rey aprecia los riesgos del tradicional individualismo español y que intuye la solución en la conjunción de esfuerzos.

Progreso — De progreso, prosperidad y desarrollo, Don Juan Carlos habló hasta en dieciséis ocasiones. Empleó, en concreto, frases como «voluntad de alcanzar niveles de desarrollo» y ducha por el desarrollo». Una síntesis de su pensamiento en este punto podría encontrarse en Ja frase «derecho a prosperar en libertad, en paz y en solidaridad». Parece evidente que al Monarca le preocupa la falta de progreso como determinante de crisis social o política.

Libertad y paz — Hizo siete referencias a la libertad y otras siete a la paz, como objetivos a lograr y a conservar. Está claro que libertad y paz son prácticamente dos desvelos de la mente real.

Lucha por el futuro — También en siete ocasiones se refirió a este asunto, califican de el futuro como «ejemplar» y «mejor» y la lucha para conseguirlo como «difícil» y «valiente». La «lucha por el futura» ha sido el más claro «leit motiv» de los ocho discursos reales y es lo que permite advertir su preocupación fundamental de ahora. A pesar de que se confesó optimista y esperanzado reconoció que estos son «delicados momentos» y que «son muchas las dificultades». En seis ocasiones invocó la necesidad de trabajar y en otras cinco pidió «esfuerzo». Esa consideración del futuro como un objetivo difícil y necesariamente «solidario» es la conclusión más acertada del análisis del momento político español.

Otros asuntos tratados en su discurso dan a entender la preocupación del Rey par lograr la «unión de la Carena con el pueblo» y se refieren a «la adhesión a las Fuerzas Armadas», de las que él es, y se cuidó de recordarlo en una ocasión, «jefe supremo».

En contra de lo que cabria esperar, el principal motivo de preocupación del Rey no es el grupo de problemas habitualmente considerado (crisis económica, paro, autonomías, terrorismo y crisis políticas!, sino una parte de este conjunto. El Monarca parece juzgar con claridad que más grave que la crisis económica, con ser preocupante y seria, es hoy la crisis política. La democracia, cuya estabilidad es también la principal ocupación Real, no peligra sólo y fundamentalmente por los problemas económicos, la mayoría heredadas de la dictadura y compartidos por las naciones más desarrolladas. El grave riesgo de nuestra democracia radica en la división de los españoles, en la cortedad de miras de los políticos, en la falta de aprecio de la libertad y la paz, y en la rutinaria falta de ilusiones de futuro.

Si esta democracia llega a caer en el aburrimiento político Y en el empobrecimiento de ilusiones de futuro, habrá empezando a morir. La mejor prueba del acierto del Rey la han ofrecido este fin de semana los minoritarios sectores ultras que han salido a la calle para conmemorar la muerte del general Franco y tratar ce horadar los cimientos de la democracia. Los grupos ultras son radicalmente insolidarios porque van contra los deseos de la mayoría, sus proyectos de progreso son viejas ilusiones hace años difuntas, no aman la libertad, tienen un concepto bélico de la paz por cuanto excluyen de la convivencia a una parte de la suciedad, y proyectan un futuro de divisiones, desigualdades y revanchas. Justamente, todo lo contrarió de lo que nuestro Rey ha puesto sobre la mesa para reflexión de los españoles. Si de algo hay que felicitarse en este momento de riesgo es de tener un Rey asi, por encima de las limitaciones de muchos de nuestros políticos y verdaderamente empeñado en sacar adelantó a su pueblo.

 

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