Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Lo que pide el Rey     
 
 ABC.    19/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Planetario

Lo que pide el Rey

«La política, para que merezca el respaldo de todos —dice el Rey en Zaragoza—, no debe caer en la ineficacia, en la perduración de los cargos, en las luchas intestinas, sino que debe tener una dinámica enérgica y resolutiva.» Ya está expresado ahí por boca del Monarca el deseo de la inmensa mayoría dé los españoles. Don Juan Carlos se hace su portavoz al mismo tiempo que los portavoces constitucionales, los diputados, los senadores, los concejales elegidos por el pueblo, los partidos que conducen el quehacer político, se entredevoran, se motejan, se desgarran y, claro, no les queda tiempo para las necesidades primeras: las soluciones que los grandes problemas capitales requieren cada vez con mayor urgencia.

Pero la política no puede ser enérgica y resolutiva cuando una parte del pueblo que ahora dama dio en ocasiones clave la espalda a las urnas y dejó a los políticos con esquirlas del poder, no con el entero poder que necesitaban. Hay una responsabilidad popular que es tan exigióle como la responsabilidad elitista de los que tan torpe política hacen en los más de los casos. Existe una confusión de poderes que juegan fuera de los asientos naturales de la actividad política y ejercen presiones semiocultas sobre los llamados poderes públicos que han venido a ser más públicos que poderes.

Ya es sabido que el poder político es precario. Ghandi lo dijo a proposito de Nehru cuando, llegada la independencia de la India, éste asumió la responsabilidad del Gobierno.

«¡Pobre! —comentó el mahatma—, se puede hacer tan poca cosa desde el Poder...», pero la capacidad resolutoria de la política se debilita aún más cuando quienes están en el juego se obstinan en las descalificaciones globales y se permiten los juegos de disfraces. Pensemos, por citar uno solo de estos carnavales, en la manifestación teóricamente pacifista del domingo pasado. ¿Cuántos acudieron por ser pacifistas de verdad? ¿Cuántos por ideologías de izquierda? ¿Cuántos porque cantaban y bailaban algunos de esos astros producidos por las multinacionales del disco y los programas de la televisión? Intento decir que hay casos, como la manifestación popular tras el 23 F, en que el objetivo era claro. Nadie iba a divertirse. Todos iban a lo mismo. La significación de aquella multitud era más evidente que la de esa otra que asiste a un festival en el que van discursos entreverados.

Estar contra el ingreso en la OTAN es una actitud seria y por eso exige una definición política clara. Qué política se hará si no hay OTAN, si no hay pacto bilateral con Washington, si no se es neutralista. ¿O se propugna neutralismo? La misma ambigüedad por multidefinición aqueja a UCD y ha sido causa de su dramática crisis. No sabemos los límites del centro que indica la segunda consonante de las siglas. Es urgente aclarar, delimitar, sincerarse para poder hacer la política energética y resolutiva que pide el pueblo por la boca egregia del Rey.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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