Problema antiguo y aspiraciones nuevas     
 
 ABC.    22/07/1959.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PROBLEMA ANTIGUO Y ASPIRACIONES NUEVAS

Cualquiera djria al contemplar las masas de aspirantes a una vivienda y oír él clamor de ciudades y aldeas por la consecución de casas Que este problema hubiese surgido por deflagración espontánea, como si un día, inesperadamente, millares de vecinos de capitales y aldeas, puestos de acuerdo, pidiesen un espacio vital en la construcción y ía porción consiguiente en urbanismo, saneamiento, luz y agua.

No, el problema no se ha presentado por deflagración ni ha sobrevenido como la Primavera, según Machado, sin que nadie sena cómo ha sido.

Para convencerse de que el problema era antiguo basta recorrer 1as zonas viejas de las ciuadades y acercarse a la mayo.ría de los pueblos Allí se puede ver a las gentes hacinadas, viviendo de un modo elemental, simplificados hasta lo inverosímil les modos de alojamiento baja techado.

Un repaso a nuestra historia política nos demuestra que el Estado español no se enfrentó nunca en actitud denodadá y con propósitos decisivos para dar la batalla de la vivienda. Fiaba en dos cosa: en el conformismo de las gentes y en la certeza de que nunca les daría a los inquilinos de zahúrdas, chozas y buhardillas por soñar con ser propietarios de un pis,o higiénico, ni a los campesinos por la ventolera de abandonar sus terruños para buscar fortuna en, las ciudades castigadas por el azote endémico del paro.

Por ser asi, con anterioridad a 1930 las construcciones de bloques y barriadas ni por sus proporciones ni por su número significan un intento serio y trascendental para afrontar un problema de dimensiones gigantescas. Tres años después de proclamada la República, en 1934, había eiv Madrid veinte mil pisos vacantes y la industria de la construcción sufría aguda crisis, de la qué la sacó el ministro de Trabajo, cedista, don Federico Saimón, cuya ley estimuladora. de la edificación fue el intento mas acertado y serio de aquellos años para vigorizar la mencionada industria.

En nuestra época,la preocupación por el problema dé la vivienda nade entra el fragor de la guerra. Lo recordaba Franco en su discurso del i 8 de este mes, con ocasión de la entrega de más de veínte núi casas constructoras co árreglo al plan de Urgencia Social. No había transcurrido un año desde el Alzamiento Cuando se promulgó la ley de la Fiscalía de la Vivienda en la que se puede ver la célula del Ministerio de este nombre. cincuenta por ciento de las casas españolas eran insolubres o reclamaban inmediatas obras tío reparación, "seguridad y saneamiento. Dicha ley podemos consideraria cerno punto despartida que condu.cirá a las espléndidas realizaciones actuales, pasando por el Instituto de la Vivienda, el de la Reconstrucción y la Dirección de Regiones Devastadas, creados para acelerar los planes de reconstrucción a la vez que promovían la aparición de nuevos poblados.

La necesidad dio ovisen a los nueves drgancs, pero la práctica nos enseñé, decía el Caudillo, que Jas necesidades superaban, a todo lo coacebidó y en adelante desbordaría cuanto se, proyectaba corno soluciones racionales, a medida que las poblaciones campesinas, seducidas por la atracción industrial. abandonasen los pueblos y aldéás miserrimas para encaminarse hacia las ciudades. En sus aledaños se aglomeraron les emigrantes en refugios inmundos, concreciones leprosas dé, cueyas y chabolas... que brotaron en los qontornos de las urbes, primer estacionamiento del éxodo campesina en su intento por invadir las capitálss. Así se produjo el crecimiento desmesurado dé muchas de éstas.

El problema de !a vivienda decíamos, es antiguo. Lo nuevo es habier conseguido movilizar esas prornocíóres innumerables de españolcs ansiosos de una vida mejcr, con hogar propio, a ser posible, sano y comodo. Que tal aspiración es innata en el hombre as innegable. Que la manifieste no es tan seguro, sí la considera ilusión irrealizable. Despertar la ilusión y hacerla posible es todo un programa politico y revolucionario que el Régimen español tiene en marcha.

 

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