Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Emocionada entrevista entre el Rey y la viuda de Azaña     
 
 ABC.    21/11/1978.  Página: 96. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EMOCIONADA ENTREVISTA ENTRE EL REY Y LA VIUDA DE AZAÑA

MÉXICO, 20. (De nuestro enviada especial.) Los alrededores del palacete donde se ha instalado la residencia del embajador de España en la Ciudad de México han sido invadidos por una multitud de miembros de la colonia española en la ciudad. Incluso de ciudades ajenas y lejanas han llegado españoles para asistir a la recepción que a la colonia española concedían los Reyes de España. La primera ilustre visitante que ha sido recibida de manera privada, en uno de los salones de la Embajada, ha sido doña Dolores Rivas Cherif, viuda del último presidente de la segunda República española, don Manuel Azaña.

El coloquio entre S. M. y la viuda del presidente fue altamente emotivo. El Bey dio la bienvenida a la ilustre dama, agradeció su presencia y manifestó que la intención del Trono no era otra que la reconciliación de todos los españoles. La viuda de Azaña dijo a su vez que en el último discurso pronunciado por su marido había al final unas frases importantes haciendo votos por la reconciliación de todos los españoles y la desaparición en España de los odios y las violencias.

He tenido ocasión minutos después de hablar con la viuda del presidente Azaña. Está conmovida. Esta audiencia ha sido obtenida por su propio deseo y ha llegado a la Embajada acompañada por el funcionario del Gobierno mexicano don Manuel Madrazo Garamendi y la esposa de éste. Esta es la primera vez que la viuda del último presidente de la República pone los pies en la Embajada española. Me dijo que sabía que los libros de su marido se están vendiendo mucho, ahora, en España y que le alegra profundamente, ya que el mayor deseo de Azaña en los últimos días de su vida no fue otro que llegar a una etapa de paz definitiva. Añadió que creía firmemente en el porvenir de España y tenía la esperanza de que el joven Rey llegará a consumar los anhelos democráticos que fueron siempre guía de su marido.

Doña Dolores, en todo momento temblorosa la voz y a punto de llorar, ha permanecido en la Embajada, desde uno de cuyos salones presencia la enorme afluencia de españoles que están abrazando a España en la figura de su Rey.

Viejos emigrantes, que llevan muchos años de permanencia en México y que están ya instalados aquí; exiliados de la época de la guerra civil; posteriores emigrantes de España en todas las regiones, se encuentran apretujándose en los jardines que rodean el palacete, disputándose el honor de estrechar la mano de los Reyes. Don Juan Carlos inició unas palabras de saludo a la inmensa muchedumbre reunida en los jardines para decirles que celebraba que esta ocasión de encuentro, esperada durante muchos años, se hubiera producido al fin y agradecía a los españoles de México "a españolidad con que siempre han precedido y que les exhortaba a continuarla en este país, con la seguridad de que el Trono y España estarían siempre a su lado. Los aplausos y los vítores al Rey y a España siguen resonando aún, una hora después de haber comenzado la recepción.

Hay en México más de 25.000 españoles con pasaporte español, pero no existe un censo efectivo de residentes, de manera que la colonia española e incluso mexicana de origen español es mucho más numerosa. Este acontecimiento, con colas de más de un kilómetro en torno a la Embajada, es el momento más emocionante y más importante. por su significado histórico, de la trascendental visita de Don Juan Carlos y Doña Sofía a este país mexicano. Es muy posible que el Rey, a pesar de su deseo de saludar uno a uno a todos los españoles que le aclaman no pueda hacerlo, ya que el apretado programa del viaje le obliga a tomar dentro de pocas horas el avión para trasladarse a Guajanato.—LÓPEZ SANCHO.

 

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