Autor: Martínez, Julián M. . 
 Los términos "dos Españas" parecían tópicos. 
 Méjico: El Rey abrazó a la viuda de Azaña  :   
 Don Juan Carlos, a los exiliados: "Sabemos que habéis pasado muchas dificultades, pero este momento lo compensa todo". 
 Informaciones.    21/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LOS TÉRMINOS «DOS ESPAÑAS» PARECÍAN TÓPICOS

MÉJICO: EL REY

ABRAZO A LA

VIUDA DE AZAÑA

DON JUAN CARLOS, A LOS EXILIADOS:

«SABEMOS QUE HABÉIS PASADO MUCHAS

DIFICULTADES, PERO ESTE MOMENTO LO

COMPENSA TODO»

Por Julián M. MARTÍNEZ (Enviado especial de INFORMACIONES.)

MÉJICO, 21.

CIENTOS de miles de españoles residentes en Méjico ofre cieron ayer el mejor regalo y homenaje que podían esperar los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía: una lección de españolidad espontánea y desbordante que difícilmente podrán olvidar los Soberanos.

La recepción ofrecida al mediodía de ayer a la colonia española en Méjico se convirtió en un encuentro multitudinario y emotivo, donde el único protocolo se limitó a un mínimo cordón de seguridad para proteger a los Reyes de la multitud que quería saludarles, estrecharles las manos, mostrarles su cariño. Viendo este desbordante espectáculo, los términos «reconciliatorios» o «dos Españas» parecían tópicos y entelequias de un pasado remotísimo.

«Cuánto le hubiera gustado a don Manuel Azaña vivir este día, por que él quería la reconciliación de todos los españoles», decía emocionada la viuda del que fuera presidente de la República, la anciana de ochenta y cuatro años, doña Dolores Rivas Cherif.

«Lo sé, señora, lo sé, he leído sus obras, y lo sé», fue la respuesta del joven Monarca español, cogido de la mano de la anciana viuda y mientras la ayudaba a tomar asiento. Doña Dolores Rivas Cherif, la primera persona de la colonia española en Méjico a quien atendieron y saludaron los Reyes, difícilmente podía articular palabra, presa de la emoción, ante los micrófonos de Radio Nacional de España y las preguntas de los periodistas.

Mientras, en los jardines de la nueva Embajada española, 8.000 ó 10.000 personas esperaban la presencia de los Reyes, a quienes fue materialmente imposible pasar de las escalinatas. Y desde un altillo don Juan Carlos improvisó unas palabras de salutación, interrupidas con vivas a España y al Rey.

«Nos gustaría saludarlos personalmente a todos. Hemos esperado esta ocasión muchos años. Sabemos que habéis pasado muchas dificultades. Pero este momento lo compensa todo y nos llena de emoción veros aquí. Os pido sigáis adelante dando pruebas de esta españolidad. Yo, aunque sea desde la distancia, os prometo trabajar por todos vosotros. Os envío un abrazo de la Reina y mío.»

Los vivas a España y al Rey se multiplicaron al término de estas palabras, mientras la multitud pedía «que baje el Rey», «Paso al Rey» y era materialmente imposible dar un paso, pese a los deseos e intentos de don Juan Carlos. Ante esta situación, se improvisó una espontánea tribuna ante el porche de la Embajada, por donde desfilaron miles de españoles saludando a los Reyes durante más de dos horas. «Siento muchísimo no poder saludar a todos y pasar más tiempo con ellos, pero el programa está tan cronometrado que no nos deja un minuto libres. Es imposible sacar más tiempo.»

Asi se lamentaba don Juan Carlos en un mensaje radiofónico a la colonia española, ya desde la ventanilla del automóvil que lo trasladaría a una comida privada con el Presidente López Portillo. La gente lamentaba su marcha. Pero el apretado programa que esta marcando esta visita oficial a Méjico lo hacía inevitable.

Ayer en la Embajada española en Méjico sólo había españoles. Emoción y fraternidad. Fue un hermoso acontecimiento. Un inolvidable acontecimiento.

 

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