Autor: Carrión, Ignacio. 
 Ante su próxima visita oficial a España. 
 El Presidente de Finlandia resalta la figura de Don Juan Carlos     
 
 ABC.    29/11/1978.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES, 29 DE NOVIEMBRE DE 1978.

ANTE SU PRÓXIMA VISITA OFICIAL A ESPAÑA

EL PRESIDENTE DE FINLANDIA RESALTA 1A FIGURA DE DON JUAN CARLOS

HELSINKI, 28. (De nuestro enviado especial.) En medios muy cercanos al jefe del Estado se me aconsejó que no le hiciera preguntas relacionadas con su sucesión. Porgue éste es el tema que más le irrita. Por lo demás, la entrevista podía versar sobre cualquier problema. Urho Kekkonen, setenta y ocho años, lleva más de veinte como presidente de la República de Finlandia. Su mandato finalizará en 1984. Es artífice de una política de neutralidad entre los dos bloques. Sabe estar en la «mecedora».

Finlandia, que tiene más de mil kilómetros de fronteras con la Unión Soviética, estuvo sometida a la Rusia zarista hasta 1917. Luego luchó contra este país, ya su derrota, en 1939, su territorio y sus bienes disminuyeron notablemente. Tuvo que ceder un 10 por 100 de superficie al gigante soviético 7 tuvo que pagarle cuantiosas compensaciones económicas. Esto no se olvida, los gobernantes no quieren suscitar sospechas del vecino, ni enemistades de sus adversarios. Siguen una línea tan delicada como pragmática: una de cal y otra de arena.

El presidente Kekkonen visitará oficialmente España después de celebrado el referéndum del día 6 de diciembre. Con esta visita corresponderá al viaje que en 1975 hicieron los Reyes, siendo todavía Príncipes, a Finlandia, pero que mereció aquí el tango máximo de Jefes de Estado.

En reunión con un reducido grupo de periodistas españoles, Kenkkonen ha resaltado la figura del Rey con estas palabras: «Creo que su sentido práctico le ayudará a resolver los problemas internos y a enfocar correctamente la política exterior.»

El presidente espera que esta visita sirva para desarrollar más y mejor las relaciones comerciales y culturales entre ambos países. El comercio es deficitario para Finlandia, y sólo representa un 1 por 100 de sus exportaciones totales al mundo. En cuanto al deseo por mejorar las relaciones culturales, un buen dato puede ser el decir que doscientos finlandeses (el 5 por 100 de la población) visitan España cada año como turistas. Pero al volver a su país desean saber más y mejor del que eligieron para sus vacaciones. Desean profundizar en su arte y en su ciencia.

Pregunté al presidente si el hecho de que en la U. R. S. S. extienda el movimiento de disidentes, y con él la represión, le preocupa como jefe de Estado de un país democrático. Dijo: «Deseamos mantener buenas relaciones con la Unión Soviética, y el tema de los disidentes no nos crea dificultades porgue no eligen Finlandia, sino otros países centroeuropeos para pedir asilo.» ¿Por qué no lo hacen aquí y marchan, corriendo mayores riesgos y distancias, a otras naciones? ¿Se debe ello —pregunté al presidente— a que tal vez temen que ustedes los devuelvan a la U. R. S. S.?

«Quizá algún disidente lo crea así», respondió Kekkonen, sin más.

O. T. A.N,—En cuanto a la posible entrada de España a la O. T. A. N., tampoco obtuve una respuesta clara: el presidente no ha revelado si esa entrada de España tendría efectos en la delicada situación de Finlandia, aunque se puede pensar que al haber elegido Madrid como sede para la próxima Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea en el año 1980 significa que ni la U. R. S. S. ni aquí consideran probable ese ingreso antes de la citada fecha.

No tuvo reparos, en cambio, el presidente en calificar de dótales los resultados de la conferencia de Belgrado, aunque añadiera que «lo importante es que los contactos no se interrumpan».

Kekkonen, ex campeón de salto con pértiga y estadista que gusta de sorprender al público a derecha e izquierda del escenario (en Túnez trepó a una palmera sin que nadie lo esperase), se siente ahora hondamente preocupado por los grandes problemas de la juventud en su país: alcoholismo, drogas, violencia y desemplea .Y cree que estos problemas merecían un esfuerzo común y coordinado.

Hombre tímido y lector apasionado de «El Quijote», obra de la que opina que es preciso leer más de una vez, se avino a responder a mi pregunta en torno a los defectos y virtudes del español vistos por un finlandés: Dijo: «Admiro, ante todo, la honestidad del español. Esa es su gran virtud. Y, aunque no les conozco demasiado, creo que e] defecto sería el de la autosuficiencia o el egoísmo, que no son fáciles de evitar cuando las cosas evolucionan favorablemente en un país. Nosotros, en Finlandia. sufrimos esos defectos, de los que hay que librarse en la sociedad.»

El presidente Kekkonen —que tiene un reloj de arena sobre la chimenea y un cesto con cacahuetes secándolos al calor— dijo que no podría vivir en un palacio. Ni grande ni lujoso. Señaló luego hacia el lago y los bosques ya nevados y aseguró encontrarse; todavía en forma como para esquiar al año los mil kilómetros a que está acostumbrado. Y la verdad es que, luego de estrecharle la mano, hay que creerlo.— Ignacio CARRION.

 

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