Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Polémicas audiencias del Rey en Buenos Aires     
 
 ABC.    29/11/1978.  Página: 72. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. MIÉRCOLES, 20 DE NOVIEMBRE DE 1978. PAG. 73.

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POLÉMICAS AUDIENCIAS DEL REY EN BUENOS AIRES

Buenos Aires, 28. (De nuestro enviado especial.) El Rey, en una apretada lista de visitas, ha recibido hoy sucesivamente al almirante Emilio Eduardo Massera, que perteneció a la Junta Militar y hoy es considerado como aspirante a primeros planos en la política nacional; Arturo Frondizi, que ya los ha desempeñado; Ricardo Balbin que se considera como el número uno de la oposición, y con el que yo estaba citado esta tarde en su dirección de la calle Rivadavia, en la que, en efecto, no estaba; Luis F. Leloir, otra figura prominente, como dicen acá; la Cámara española de Comercio, con don Francisco Anquela a la cabeza; Ángel M. Centeno, con una representación del Instituto Argentino de Cultura Hispánica que tendrá que hacer muchas cosas para lograr una efectividad deseable, y Carlos Manuel Muñiz, con la representación del Consejo argentino de Relaciones Internacionales. Hora y media de contactos personales.

Los familiares de desaparecidos y presos políticos solicitan la mediación de Don Juan Carlos.

A don Claudio Sanchez Albornoz le hablan citado, según me parece, para las nueve de la mañana. Insigne error. El eximio octogenario gruñó. No es fácil que a su edad esté disponible a esa hora. El Rey lo recibirá, pues, mañana, miércoles. 29, a las once de la mañana. El Rey y la Reina saldrán Inmediatamente después de esa entrevista para San Antonio del Areco, a unos 160 kilómetros de Buenos Aires, donde les obsequiarán con un festival gauchesco en la estancia La Santa María. El fundador del Areco fue, hacia 1727. poco más o menos, un español: Ricardo Guiráldez, y allí, según creo, concibió su honda novela «Don Segundo Sombra», que tuve la fortuna de leer hace treinta años, cuando me la regaló mi gran amigo el cónsul argentino en La Coruña y delicioso escritor modernista Arturo Lagorio. Es la novela de La Pampa, del gauchismo. El campo y el jinete pampeño trascienden en esas páginas hombría, argentinismo, poesía. Ese ámbito auténtico es el que van a buscar Sofía y Juan Carlos en un paréntesis de descanso de este abrumador viaje.

POLÉMICA.—Como nunca llueve a gusto de todos, las entrevistas de esta mañana y el discurso regio de anoche han removido oleadas de discusión. A unos no les gusta que el Rey haya llamado a gentes de la oposición como Frondizi y Balbin. Massera, según parece, había, pedido esta entrevista a su paso por Madrid antes del regio viaje. El discurso de anoche, muy bien recibido por un sector mayoritario, ha gustado menos a los radicales de la situación. Como pasa en Madrid, hay quienes no quieren oír hablar de democracia ni de derechos humanos. Para ellos no hay más que una forma de sociedad: aquella en la que son ellos los que mandan.

LOS PERSEGUIDOS.—Y al respecto: los «familiares de desaparecidos y detenidos por razones políticas» han entregado a los Reyes una carta en la que les piden expresen a las más altas autoridades nacionales su preocupación «no sólo por los ciudadanos españoles y descendientes, sino por todos los desaparecidos y detenidos por razones políticas de la República Argentina». Adjuntan una lista en la que figuran ciento cuarenta y dos hombres y mujeres españoles o descendientes de españoles que han desaparecido desde 1976 a estas fechas. Hay una sórdida historia de represión. Tras las palabras en las que Videla enunciaba anoche en su discurso el triunfo sobre el terrorismo palpita la angustia de estas familias que acuden a los Reyes. He oído a personajes de la oposición confesar que la represión se había hecho necesaria. Naturalmente, Don Juan Carlos, aunque haya suscitado este tema con Videla a, propósito de la ley de los Derechos Humanos no podría permitirse una injerencia en los asuntos internos del país. Pero la Imagen de los Reyes y el magnífico discurso regio de anoche han causado profundo efecto. Insinuaba en crónica anterior que se rumoreó que no sería pronunciado. Quizá llegó a existir una maniobra para que no llegara a pronunciarse. Pero el protocolo de estos actos no deja nada al azar. El contenido liberal y demócrata del discurso regio había sido previamente aceptado y prevista la demorada respuesta de Videla. Esta mañana alguien me decía que la Junta Militar podría entender, si es que no lo está pensando ya, que Videla es moderado por demás.

Los Reyes estaban agotados. Se han ido esta mañana a almorzar en privado a un restaurante famoso por su buena cocina argentina, y a ver un partido de polo como particulares. Esta noche el Rey se irá a cenar en privado a un restaurante con un viejo amigo suyo argentino. El Monarca cede la vez al hombre joven que anhela despojarse por unas horas de su pesado manto de armiño.

CONVENIOS COMERCIALES.—Paralelamente los negocios marchan. Los convenios comerciales firmados y a punto de firmarse abrirán ancho campo a las exportaciones españolas. Ya lo he anticipado apresuradamente: cuatro mil millones para una red de Interconexiones eléctricas; equipos telefónicos por cinco o seis mil millones; más de cinco mil millones en lanchas de control pesquero; la planta de cemento Anoa con más del 70 por 100 español de los cuatro mil millones de Inversión; exploraciones en la zona Sur, conversión en materia energética, cooperación Industrial, bienes de equipo, siderurgia, son zonas abiertas a la tecnología española si estas conversaciones hispano-argentinas se cierran con firmas antes del fin del viaje.

La Exposición flotante del I. N. I., que está en Colombia, vendrá aquí. El negocio hispanoamericano, como decía ayer a toda prisa, se multiplica por diez.

No hablemos del conflicto del Canal de Beable. No hay nada. El Rey no interviene. España no ha sido requerida para Intervenir. Pero el problema se agrava. El plazo para resolverlo se reduce como la piel de zapa se reducía dramáticamente en las manos de un personaje de Balzac. Si no hay solución puede haber confrontación bélica. Se teme. Hay intereses y amor propio patriótico enconado en un tema discutido durante muchos decenios. No puede Argentina ceder. Se acusa aquí a Chile de expansionismo. Ha ampliado tremendamente su territorio a costa de vecinos en 150 años.

A todo esto la pareja real ha conquistado al pueblo bonaerense. Eso es evidente. Los planteos de Don Juan Carlos suscitan entusiasmo y discusión. Pero nadie niega su talante democrático, joven, moderno. Y eso y el encanto de la Reina aseguran el éxito de la visita.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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