Diez años después de ser designado sucesor. 
 Juan Carlos I, Rey de todos los españoles     
 
 Diario 16.    23/07/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Diario! 6/23-julio-79

Diez años después de ser designado sucesor

Juan Carlos I, Rey de todos los españoles

MADRID, 23 (D16).-Juan Carlos I, Rey de España, fue nombrado sucesor de Franco hace ahora justamente diez años. De entonces a hoy ha protagonizado uno de los procesos políticos más apasionantes y audaces de la historia de España. Transformar el país en una democracia occidental sin traumas, sin sobresaltos, partiendo de una dictadura, y permaneciendo fiel a los deseos del pueblo español.

«Fue una sesión histórica, cargada de emoción. La emoción que Franco puso en la lectura de algunos pasajes de su mensaje a las Cortes contagió a gran número de procuradores y a una parte del público asistente. Su Excelencia comenzó la lectura sereno y de forma pausada. Pronto se le vio que luchaba con su emoción y los sentimientos le salieron a flor de piel y a flor de los ojos. Era ello todo humano y comprensible.»

Con este lenguaje contenido y no sin cierta «adhesión inquebrantable» acotaba la sesión de Cortes un comentarista de la época, Antonio J. González Muniz, Juan Carlos, entonces Príncipe de España, fue proclamado oficialmente el 23 de julio de 1969 como sucesor a la más alta magistratura del Estado.

Juan Carlos, en principio aceptado por una amplia mayoría de los españoles, tuvo muchas reticencias iniciales. Por unos y por otros. Unos, porque no veían a la Monarquía-institución como solución de continuidad a un régimen personalista y autocrático. Otros, porque entendían que a la muerte del dictador España podía comenzar una ruptura con el pasado y emprender la difícil aventura de una nueva república.

El futuro Rey de España no era un nuevo dictador. Se abría para el futuro una gran incógnita que, a juicio de todos, no estaría exenta de sobresaltos y tensiones. Juan Carlos era un hombre joven, con una mentalidad profundamente renovadora, y, en cierta medida, representante de una generación que apostaba por un país moderno y democrático.

La tensión de la «marcha verde»

Durante los últimos años de vida de Franco, el futuro Rey se mostró parco en actuaciones y siempre apareció en segundo plano. Sin embargo, tuvo la oportunidad de demostrar una gran decisión durante el conflicto planteado por la «marcha verde» marroquí hacia el Sahara. El jefe del Estado se encontraba internado en la gran clínica de su mismo nombre aquejado de una flebitis y Juan Carlos obtuvo por primera vez, de forma interina, la jefatura de la nación.

Inmediatamente se trasladó al foco del conflicto y visitó las guarniciones militares, dando confianza y serenidad. En aquellos momentos, tomar la iniciativa suponía una acometividad fuera de lo usual para los políticos de entonces. Tras aquella experiencia prometedora, y que luego se «solucionó» políticamente con los acuerdos tripartitos de Madrid, Franco volvió a asumir el poder.

Sin embargo, a principios de noviembre de 1975 Juan Carlos lo tomaba de nuevo. F´ranco había iniciado el proceso irreversible hacia su muerte. Aquél fue un periodo pictórico de nerviosismos que Juan Carlos supo aplacar.

El 20 de noviembre se inició el tránsito hacia la democracia, ya que dos días más tarde era coronado Rey en una solemne sesión de las Cortes. Alejandro Rodríguez de Valcárcel, presidente del órgano legislativo, tomó juramento al que sería poco más tarde Rey de todos los españoles. Precisamente en ese sentido se manifestó Juan Carlos en el discurso que pronunció en aquel acto. La esperanza fue quizá el término que definiría mejor aquella intervención, que caló muy hondo en el espíritu de la nación. «Que nadie espere privilegios», en un presagio del nuevo sentido del Estado, para acabar con «si todos permanecemos unidos, habremos ganado el futuro».

Motor del cambio

Pero ante él se abría una ingente labor que fuera capaz de dar un nuevo cariz al país y prepararle sin sobresaltos a un modo de convivencia occidental. Lo primero era dar un nuevo órgano legislativo a la nación.

Tras los sucesivos Gobiernos de Carlos Arias y su tímido periodo aperturista, Juan Carlos nombró presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, entonces

secretario general del Movimiento, joven y casi desconocido.

Se oyeron entonces algunas críticas por el nombramiento, sobre todo, por lo aventurado del mismo.

En una memorable sesión, las Cortes franquistas votaron su propia disolución y, como primer paso, el pueblo español apostó mayoritariamente por el cambio en el referéndum para la reforma política.

Poco tiempo después, el 15 de junio de 1977, se celebraron por primera vez en cuarenta años unas elecciones libres en nuestro país. De aquellos comicios saldrían un Congreso y un Senado que tenían por misión dotar al país de una Constitución que inspirara el sentido del Estado democrático elegido poco antes por el pueblo. Juan Carlos, al sancionar la Constitución a finales de pasa de año, tras ser aprobada en referéndum, se convirtió ya en el símbolo del cambio que, demandado por el pueblo, supo canalizar magistralmente.

 

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