España y Suecia sin coartada     
 
 Diario 16.    22/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

España y sin coartada

Habrá que esperar algunos meses para trazar el balance del viaje de los Reyes a Suecia; para ver si efectivamente, como dijo el Rey Juan Carlos en Estocolmo, dos países, «enfrentados a veces por los avalares de la historia», llegan a encarar «un fututo de fructífero esfuerzo conjunto, al servicio del bienestar de nuestros pueblos y la causa de la paz».

Conseguir esto exige un esfuerzo conjunto de suecos y españoles para poner el reloj en hora y olvidarse viejos resabios chauvinistas y patrioteros. -Los suecos tendrán que poner el reloj en la hora actual de España, que no es otra que la de una democracia de corte occidental, que se esfuerza por poner en práctica los derechos humanos y sociales, en medio de una seria, crisis económica, la ofensiva terrorista y a sólo cuatro años de la muerte del dictador. Las informaciones y comentarios de alguna prensa sueca indican que todavía no han registrado el hecho de la desaparición de la dictadura en este país.

Como muestra baste un periódico sueco que usó el calificativo de «campeones de la libertad» para referirse a los presos vascos por terrorismo. Hace sólo cinco años Suecia apenas olió el terrorismo con el asalto a la Embajada de la R.F.A. en Estocolmo y los procedimientos del Gobierno socialdemócrata fueron expeditivos: un terrorista malherido fue transportado inmediatamente a Alemania y murió a consecuencia de las heridas y el transporte.

Suecia es un país admirable en muchos sentidos, con una democracia sólida y establecida. Nosotros llevamos sólo cuatro años de construcción democrática.

Las actitudes de esa prensa sueca sólo sirven para llevar agua al molino de los españoles antidemócratas, que tratarán de poner en marcha el mecanismo chauvinista de «están atacando a España», cuando probablemente los ataques sean solamente a unas medidas de gobierno o algunos fallos parciales que se dan en todos los países.

Por parte española habrá que hacer también un gran esfuerzo de comprensión de Suecia, un país muy diferente en mentalidad, tradición y cultura. Suecia es un país difícil, donde la opinión pública adopta a veces posturas muy estrictas en cuestiones de ética política. No sólo la España franquista fue blanco de los ataques suecos, la misma suerte corrieron los Estados Unidos cuando estaban implicados en la guerra del Vietnam.

Los españoles haremos muy bien en distinguir lo que eran ataques al régimen franquista, perfectamente legítimos (incluido el socialista Olof Palme con su famosa lucha), de lo que son tergiversaciones malvadas de la realidad (terroristas campeones de la libertad).

En su noble interés por la democracia y la libertad, Suecia podría aportar algo a España y la mejor aportación sería la simpa simpatía y el apoyo por la democracia en construcción en este país. Lo peor que podría hacer hoy Suecia es utilizar a España como coartada para un moralismo fuera de lugar.

 

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