Sector publíco y sector privado     
 
 Pueblo.    02/06/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PUNTUALIZACIONES

SECTOR PUBLICO Y SECTOR PRIVADO

Desde hace algun tiempo existe una corriente, cada vez más fuerte, en los medios financieros españoles, que tiende a conseguir que las empresas industriales creadas por el Estado pasen al sector privado. Una de las manifestaciones más recientes de esta teoría la encontramos en el informe presentado por el, Banco de Santander en la ultima junta de accionistas. Sobre este tema se dijo:

«El confiar al sector privado un gran número de sociedades industriales, coya continuación en manos del Estado no tiene ya ninguna justificación, movilizaría cuantiosos recursos que se podrían emplear en aquellas otras empresas en que cojjciirrají circunstancias qué puEdan hacer aconsejable por ahora su continuación en manos del Estado y que requieren fuertes inversiones. Se evitaría de este modo el tener que recurrir para esta finalidad, una y otra, vez, al presupuesto y al ahorro de la nacion.»

Unas palabras, pocas, pero que merecen un análisis detenido. En primer lugar, el informe divide en dos grupos las empresas industriales del Estado, uno que debe pasar al sector privado y otro que debe

continuar a cargo del sector público. No aclara el informante en qué se basa la diferetcisr, salvo con una frase tan vaga como la de «concurran circunstancias que puedan hacer aconsejable...». Nosotros vamos a procurar concretar este punto, que es del máximo interés. Si no nos equivocamos (y no nos equivocamos), eí sector privado las únicas empresas del Estado que quiere absorber son las RENTABLES, es decir, las que producen beneficios, que sería muy atractivo repartir. En cambio, se conforman con que él Estado siga con aquella que, desde un punto de vista, económico, son deficitarias o paco rentables. Se conforman, y pondrían el grito en el cielo si alguien quisiera endosárselas. Tenemos, por tanto, que habiéndose montado todas las industrias del Estado con el dinero del país, el sector privado, que en su día no quiso o no pudo arriesgar el capital en empresas de rentabilidad dudosa, prefende ahora hacerse con ellas, cuando estan en pleno rendimiento, dejando al Estado las restantes, basta que, pasados los años malos de montaje y tanteo, las rebabe de nuevo para sí, cuando resalten un negocio.

Creemos que planteado el problema bajo esta luz, la solución es clara: si las industrias han sido oleadas coa el dinero del pueblo, es justo que los beneficios que se produzcan reviertan al mismo pueblo a través del Estado, administrador del patrimonio común, que podrá invertir tos ingresos que por este procedimiento obtenga, o bien en ta creación de nuevas empresas de interés nacional, para las que la, iniciativa privada no tiene aprestos, o bien mejorando, sin aumentar el presupuesto, los servicios públicos.

El argumento esgrimido en el informe citado de que la cesión de tales industrias al sector privado «movilizaría cuantiosos recursos» y se evitaría de esta forma recurrir al presupuesto y al ahorro de la nacIon, para que el Estado haga nuevas inversiones, parece poco sólido. En primer lugar, s) la cesión al sector privado de las empresas nacionales movilizaría cuantiosos recursos, nos gustaría saber de dónde van a salir si no es del ahorro nacional, a no ser que las empresas, que siempre se estan lamentando de dificultades de financiación, tengan un tesoro escondido y piensen movilizarlo ahora, coreo algunas amas de casa sus aüorros cuando se ofrecen «gangas» en el mercado. Y si, en definitiva, esos cuantiosos caudales van a preceder del pueblo, no vemos Inconveniente alguno en que se movilicen a través de empresas de carácter nacional en vez de a través de empresas de caráctír privado.

 

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