Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Relaciones con el exterior. 
 Los Reyes, en Pekín     
 
 Informaciones.    17/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los Reyes, en Pekín

Por Abel HERNÁNDEZ

LOS Reyes de España están en Pekín, donde son objeto de una calurosa acogida. Los españoles estamos perdiendo la capacidad de asombro. Los acontecimientos desde la muerte de Franco se suceden tan vertiginosamente que apenas nos queda tiempo para reflexionar sobre ellos. El ritmo del cambio aturde a unos, inquieta a otros y adormila a la mayoría. Los acontecimientos, incluidos los más asombrosos, desfilan ante nosotros como en un velocísimo «traveling», mezclados, diluidos, sin contorno.

El hecho de que los Reyes de España estén ahora mismo en Pekín, en visita oficial, huéspedes de los herederos de Mao Tse-tung, es un acontecimiento de primera magnitud. La importancia política de este viaje de los Monarcas españoles a China es que estén allí. Hace tres años era inimaginable. Hace menos de un año, don Juan Carlos, en su discurso de la Corona ante las Cortes constituyentes, anunció que España estaba abierta a todos los pueblos de la Tierra. Esta visita a Pekín es una prueba. En estos doce meses, a medida que la democracia, impulsada desde el principio por el Rey, se iba consolidando, crecía en el exterior y en el interior el prestigio del joven soberano español, hasta, el punto de que ahora mismo es una de las figuras políticas que más admiración despierta en el mundo. Este viaje a China va a contribuir a aumentar aún más la respetabilidad del Rey Juan Carlos y de España, a la que genuinamente representa, en los círculos de influencia mundiales.

Aparte del hecho en sí del viaje, es evidente que también tienen importancia las previsibles consecuencias del mismo. La primera de todas es el acercamiento y la mejora de relaciones de todo tipo entre el milenario pueblo chino —una de las naciones que emerge vertiginosamente como contrapeso a los dos colosos (Estados Unidos y la Unión Soviética) que se reparten la influencia, en el mundo— y España, la vieja y milenaria nación del sur de Europa, que acaba de recobrar su destino histórico. La autoridad indudable de China en el bullente tercer mundo aconsejaba este acercamiento nuestro al coloso de Oriente, que empieza a asomarse tímidamente a Occidente.

El detalle de que sea el primer país comunista que visitan los Revés de España es un hecho cargado de significaciones. Es explicable que Moscú no haya visto con agrado esta visita. Seguramente el Kremlin haría bien en revisar algunos comportamientos con la nueva España democrática, que producen callado malestar en Madrid. Con esta visita de los Reyes a Pekín van a salir ganando España y Europa occidental.

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