Mensaje navideñoa de don Juan Carlos. 
 El Rey convoca a la unidad de la familia y de la patria  :   
 "Hago el propósito de que la Corona ahonde su voluntad de rebustecer la solidaridad de los españoles". 
 ABC.    26/12/1978.  Página: 1, 5. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

EL REY CONVOCA A LA UNIDAD DE LA FAMILIA Y DE LA PATRIA

«Hago el propósito de que la Corona ahonde su voluntad de robustecer la solidaridad de los españoles»

Madrid. (De nuestra Redacción.) El pasado domingo Su Majestad Don Juan Carlos dirigió a los españoles su habitual mensaje de Navidad. El mensaje, emitido a las diez de la noche por televisión, fue grabado en el Palacio de la Zarzuela. El Rey habló rodeado de su mujer, la Reina Doña Sofía, y de sus tres hijos. A continuación ofrecemos el texto integro del mensaje, en el que destaca el reiterado llamamiento del Rey a la unidad de todos los españoles.

«AI concluir este año de mil novecientos setenta y ocho, por tantas razones y acontecimientos ligados ya para siempre a nuestra vida común, no quiero desaprovechar la ocasión de enviaros un entrañable saludo. Entrañable por muchos motivos profundos, entre los que no es e! menor ©I de corresponder a las innumerables muestras de afecto y adhesión con que a la Reina, a mi y a mis hijos nos habéis distinguido a lo largo de estos doce meses en cuantas ocasiones han sido propicias para ello.

Por eso, en estas íntimas y tradicionales lechas me acerco a vuestros hogares Y me acojo a vuestra hospitalidad durante unos minutos.

Si la Instilación que encamo ha abierto un diálogo permanente y con propósito de fecundidad desde el momento de mí proclamación, nunca mejor ocasión que ésta, al filo de un nuevo año, y en el ambiente cálido y cordial de nuestras casas para hacer algunas reflexiones que nos acerquen más, que aumenten el compromiso de una tarea solidarla y que estrechen las relaciones con nuestros familiares, con nuestros amigos, con nuestros vecinos, con todos nuestros compatriotas.

FAMILIA Y SOCIEDAD

Podríamos pensar, en este sentido, que si cada uno de nosotros lucha y persevera por su familia, no es menos verdad que también pertenecemos a una familia históricamente más grande y mayoritaria, y que en esta última se vierten, como en un rico mar, nuestros caudales particulares y profundos en cuanto seres históricos.

Cuando ambas familias —la que es célula matriz y natural de la sociedad, y la que configura nuestro ser nacional— se armonizan y entienden, una etapa de prosperidad se abre para todos.

En cambio, si esos dos núcleos familiares siguen caminos distintos, las naciones se ponen en peligro de disolución.

Creo, sinceramente, que hay razones para sostener que nunca como ahora los españoles hemos tenido tantos motivos para creer en la esencia intangible y eterna de la propia familia y para luchar por la permanente unidad de la otra gran familia, la colectiva y nacional.

ESPAÑA Y LA UNIDAD

La conjunción de tas dos nos traerá años de ventura y plenitud, cualesquiera que sean los sacrificios que tal aspiración conlleve. Como Rey os exhorto a esa tarea sin fronteras, digna de los más nobles esfuerzos. Nada mejor podríamos dejar a nuestros hijos y a fas generaciones que nos sigan que una España unida y —gracias a la unidad— cada vez más grande en e! concierta de las naciones y en el quehacer de la Historia.

Los doce meses transcurridos han contemplado, por otra parte, el esfuerzo de todos por acceder a los niveles de libertad y responsabilidad que nuestro tiempo histórico nos exigía.

Y en estos momentos, cuando nos disponemos a comenzar otro año, estoy convencido de la Importancia que tiene la unidad entre todos nosotros para resolver las dificultades que los tiempos nuevos y los nuevos sistemas de convivencia planean.

Sin unidad malograríamos el esfuerzo que cada uno de nosotros ha hecho, desde sus propias convicciones, para Iniciar, partiendo de presupuestos democráticos inesquivables, un futuro de paz y prosperidad.

Vinculada la Monarquía que encarno al fundamental propósito de devolver la soberanía al pueblo español, y alcanzado este objetivo expuesto al inaugurar mi honrosa tarea como Rey de España, hago el propósito de que la Corona continúe y ahonde su voluntad de robustecer la solidaridad de las españoles; su voluntad de unir a individuos, familias y pueblos; de armonizar sus intereses; de alentarles

(PASA A LA PAG. 5)

MENSAJE DEL REY

SIN UNIDAD SE FRUSTRARAN LOS ESFUERZOS REALIZADOS

(VIENE DE LA PAG. 1)

en la función vertebral de vivir y convivir con grandeza en la Patria común.

Al sentirnos unidos esta noche, entiendo, con emoción mayor aún, el alcance de nuestro Ideal. No es un pueblo fatigado el que ahora, al finalizar un año especialmente comprometido, se limita a esperar un mañana mejor y más ancho para todos, sin poner nada de su parte.

Al contrario, es un pueblo, somos un pueblo, animoso y altivo, acostumbrado a aceptar las altas responsabilidades de la Historia y a esforzarse en alcanzar sus objetivos

UNIVERSALIDAD

Un pueblo que haca siglos, desde «I irrenunciable momento de constituirse como nación, ha sabido vivir con honestidad, con sentido de universalidad y con entereza, protagonizar do realizaciones ejemplares que han asombrado a los otros pueblos de la Tierra. Así me lo han recordado, una y otra vez, en las naciones iberoamericanas que he visitado, las que forman otras Españas con las que nacemos en la misma lengua y en el mismo espíritu. Ellas nos están mirando en esa perspectiva ejemplarizadora que ha sido siempre el norte de nuestra Historia patria.

En este común sentimiento de solidaridad quiero saludaros esta noche y desearos una feliz fiesta y un nuevo año pleno de venturas.

Os lo deseo a vosotros, padres de familia, para los que estas horas, en el entorno hogareño, tienen un especial significado.

A los que por una u otra causa están fuera del hogar.

A tos hombres y mujeres que formáis la

edad más cargada de años, de servicios, de amor y desvelos.

A los jóvenes que nos estimulan con vital Ímpetu y deseos de protagonismo.

A las mujeres que tantas veces han llevado la peor parle en los azares de nuestra sociedad. Para ellas —a las que, cada vez con más amplitud, corresponde Un papel relevante en el futuro— tengo un saludo muy especial.

A todos los que, en la medida de sus fuerzas, laboran en oficios y profesiones distintas por una nación mejor, más desarrollada y progresiva.

Con cariño sincero pienso también en nuestros emigrantes, que desde téjanos países, más lejanos por el anhelo de presencia propio de estas horas, tienen los ojos y el corazón puestos en España. Y evoco ahora la alegría de haber podido estrechar la mano de muchos de ellos en mis distintos viajes.

FUERZAS ARMADAS Y DE ORDEN PUBLICO

A los componentes de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de Seguridad del Estado dirijo un singular recuerda en estos instantes. Sobre ellos recae la salvaguarda de la paz y de la unidad, y en ellos descansa la certeza de que nuestro camino en el perfeccionamiento de la sociedad no va a torcerse.

Sabéis bien que estas fechas del calendario, empapadas de emoción, nos traen siempre la memoria querida y venerable de nuestros muertos. Y tenemos présentes, muy presentes, a tos que con el sacrificio de sus vidas han dado el más generoso ejemplo de lealtad a España y a sus ideales de unidad, de Justicia y de orden.

Por último, quisiera dirigirme a quienes son más sensibles a las sombras que a tas luces y cierran con aprensión los ojos ante el porvenir, valorando las circunstancias históricas mes por sus signos negativos que por los positivos. A ellos debo decides que desechen temores y no se rindan ante las eventuales dificultades que todo perfeccionamiento social, político y económico lleva consigo. El tesón, el cumplimiento del deber y la confianza sarán nuestro mejor escudo.

Miremos al porvenir con optimismo, con el anhelo y la esperanza de esa paz que caracteriza estos días en que se conmemora al nacimiento del Señor.

No perdamos jamás la ilusión, porque —como un día tuve ocasión de decir estoy seguro de que si permanecemos unidos habremos ganado el futuro

 

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