La primera industria que se reorganiza     
 
 ABC.    03/11/1959.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA PRIMERA INDUSTRIA QUE SE REORGANIZA

Una de las características fundamentadel programa económico de estabilización es que representa, al mismo tiempo, la evolución de nuestra economía colectiva hacía nuevas estructuras, impuestas de manera imperiosa por la necesidad´de incorporarse al ritmo y cadencia de la economía internacional. Quiere esto decir que la estabilización no llegará a alcanzarse en lo adjetivo—lo puramente monetario—si no se logra también, y de manera definitiva, en lo sustantivo, que es la economía de la producción.

El programa de estabilización llama con urgencia a las puertas de toda la producción española, tanto a la agrícola como a la industrial, y aun también a la de servicios—la transformación estructural alcanza a todos los españoles y a todas las actividades—, invitándoles a realizar una evolución estructural que nos ponga en condiciones de medirnos con la producción de otros países, no sólo en precios, sino en cantidades y calidades.

Pues bien; he aquí que la primera industria española que ha respondido a este llamamiento ha sido una de las industrias de mayor solera en nuestro país: la textil del algodón. Vieja industria, llena de gloriosa veteranía, pero ansiosa, por otra parte, de alcanzar los módulos de modernización y de eficacia que los tiempos modernos exigen. Una Comisión dé estudio y de propuesta, integrada por grandes figuras de la industria y de la ciencia económica el estudio es, a la vez, científico y realista—, ha terminado su labor y el "Plan de reorganización de la industria textil algodonera" redactado por ella, y que constituye la más valiosa aportación al conocimiento profundo y detaiado de una industria que figura en los primeros lugares en el conjunto de la producción industrial española, está ya en manos de los ministros competentes y de las altas jerarquías estatales y sindicales.

Sería imposible pretender recoger íntegramente el conjunto de interesantes observaciones y de jugosas sugerencias que se apuntan en el estudio en cuestión. Basts decir que ningún aspecto general o particular que afecte a la industria textil del algodón—maquinaria, mano de obra, materias primas, capital, producción, cargas externas, incluidas las arancelarias ; tipos de empresas y número respectivo, sistemas de trabajo industrial, ciclo comercial, mercados, etc.—ha quedado olvidado o minimizado.

Gracias al estudio realizado llegamos por fin al conocimiento exacto de la situación en una industria de tan extensa y profunda raigambre en nuestro país. Y sabemos también que. cara a un porvenir que se presenta prometedor si se sabe aprovechar, la industria textil algodonera ha sabido descubrir sus puntos débiles—los que pugnan con una orientación moderna de la producción industrial—y señalar las soluciones adecuadas y eficaces.

Hay que apuntar, en primer lugar, a lo que pudiéramos llamar "concentración parcelaria" de la industria, es decir, evitar el excesivo minifundio industrial, para llegar, no al gigantismo, que tampoco es conveniente, sino al tamaño óptimo de la empresa para que ésta trabaje en pleno rendimiento.

Hay que atender también a la natural evolución Se los mercados de ssíida de la producción textil algodonera, que si tradicionalmente se ha dirigido al consumo interior, de tal forma que las exportaciones actuaban sólo como válvula reguladora para los posibles excedentes, puede y debe aspirar a exportar, para lo cual habrán de conseguirse un mínimo de condiciones propicias, que el estudio señala, como son las reducciones de los precios de la materia prima a los niveles internacionales, y de los impuestos—la exención de impuestos interiores a Jos productos que se exportan es práctica general en todos los países—, independientemente de la necesaria modernización del utillaje y racionalización del trabajo. Sin dejar de estimar, como es natural, el hecho extraordinario de que el cultivo del algodón en España, aunque a precios ligeramente superiores a los internacionales, ha llegado a pasar de las 75.000 balas producidas en 1952-53, a las 300.000 balas, que. según el ministro de Comercio, se producirán en la campaña de 1959-60.

 

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