Nuevas inversiones sin inflación     
 
 ABC.    29/04/1960.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

HUEVAS INVERSIONES SIN INFLACIÓN

Estamos en pleno desarrollo, y, por tcdbs los síntomas, favorable, del programa de estabilización. Para llegar a él fue necesario realizar una de las más severas ordenaciones del crédito público, no sólo la que se refiere a los créditos de factura netamente bancaria, sino aquellos otros que tienen por expresión directa la emisión de capitales en forma de valores mor biliarios. Es muy posible que tanto uno como otro hubieran ido más allá de lo que permitía. la elasticidad del ahorro sano del país, y tal vez por haberse sobrepasado esta elasticidad se había ma^ nifestado una clara propensión a la inflación monetaria. De todos es conocida la forma en que dicha propensión ha sido corregida, y los resultados óptimos obtenidos, que se han puesto de relieve, tanto ,´en la mejoría de la situación financiera como en la consolidación dsl sistema monetario.

Entre otros puntos de este programa de estabilización estaba previsto la ordenación del funcionamiento del mercado de capitales, sobre todo cuando las apelaciones al mismo afectaban la forma clásica de emisiones de capital a través de los valores mobiliarios. Y en este aspecto hay qué reconocer que el sector público, al que se conceden medios excepcionales para poder forzar este mercado en beneficio propio y de aquí la gravedad de las corrientes infíacionistas, cuando están alimentadas por impulsos exclusivamente estatales—, se ha producido con ejemplar conducta, siendo el primero en cortar los excesos de crédito, de tal forma que han transcurrido años enteros sin que el Estado haya hecho apelación alguna al crédito, público.

Ahora se presenta la primera ocasión de una primera llamada a las puertas del crédito, mediante la aprobación, por parte del Gobierno, de uha primera emisión de Cédulas dé Inversiones tal como se preveía en la ley de 26 de, diciembre de 1958, como medio eficaz de proceder a la ordenación y coordinación de las inversiones. Estas inversiones, que ahora comienzan a adquirir eficiencia y utilidad al haber llegado el momeríto propicio de la reactivación económica del país, se hacían indudablemente antes; pero es muy posible que estas inversiones, con vencimientos comprendidos entre el plazo medio y largo, estaban muchas veces alimentadas casi exclusivamente con dinero bancario aborto plazo, lo cual, si en la mayoría de los casos, y por una especial estructura financiera, basada en un régimen de amplia confianza, no llegó nunca a encontrarse en colisión con la necesaria situación dé liquidez bancaria, no era, sin embargo, la más apropiada para subsistir de una manera continua. Por eso era necesario sustituirla por otro régimen de mayor envergadura, en el que la transición—con una especie de compensación—entre el crédito a medio y a largo plazo, con dinero a corto plazo, se hiciera sin riesgo sensible para la solidez financiara del país.

La solución se encuentra en estas Cédulas de Inversión, cuya emisión se ha aplazado durante más de dos años, precisamente porque uno de sus mayores valores intrínsecos es el de la oportunidad, y hasta ahora, por lo visto, no se ha creído oportuno ponerlas en circulación. Representan una aplicación del dinero fresco de los Bancos para inversiones de indudable rendimiento, pero que en el mercado libre del dinero, sometido al implacable "dp ut des" y a la rabiosa acumulación de garantías Sanearías, muy poco o nada hubieran podido esperar en cuanto a la consecución de medios financieros. Éstas inversiones, cuyo volumen tiene ya marcado previamente un "plafond", y cuya distribución habrá de hacerse de acuerdo con los programas previamente estudiados de inversión nacional, pueden llegar no sólo a los grandes organismos de inversión del país, de capacidad indudable de absorción de capitales, sino también a empresas de mediano y aún de pequeño porte, pero que ofrezcan garantía suficiente de utilidad de capacidad de pogreso. Tienen, indudablemente, la condición y la garantía que son comunes a todos los íonclos públicos, puesto que bajo el patrocinio y el aval directo del Estado se emiten; pero presentan, como característica importante que les separa de éstos, los que quedan suficientemente garantizados contra una competencia abusiva de privilegios, el que no son automáticamente pignorables, lo que falsearía la finalidad de su propia emisión y representaría una nueva y más peligrosa propensión a la inflación, de la .cual queremos todos, y estamos ya en la línea exacta para conseguirlo, quedar para siempre completamente alejados.

 

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