Psicología económica     
 
 Pueblo.     Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PSICOLOGÍA ECONÓMICA

Su equivocan quienes crean que la economía es una ciencia exacta y descuiden en sus cálculos la Importancia de un factor constante en su cuantía tanto como variable en sus tendencias. Ese factor es ei psicológico, que se forma mediante las aportaciones psíquicas de cada uno de los elementos humanos que en la económía intervienen. Por ese tiene tanta Importancia para la producción el bienestar de los trabajadores como el perfecto utillaje mecánico, y por eso no sirven de nada el producir cosas buenas si se desconoce su posible mercado.

Sucede que en el campo económico español el factor psicológico opera un tanto irracionalmente, y no tan sólo en lo que se refiere a la demanda, que por ser masiva está más cerca de les impulsos emotivos o pasionales, sino también en la producción u oferta, donde nada debe hacerse sin previo cálculo o estudio, a fin de no perder la cabeza y sí conservarla firme para que pueda dominar las diversas situaciones creadas por cada circunstancia.

Irracionalmente suele creerse en nuestro país que ninguna empresa puede acometerse síu que el Estado venga a resolver dificultades y proporcionar la máxima seguridad posible contra los eventuales riesgos, o que sólo las empresas acometidas en tales condiciones han logrado éxitos. Salvo una escasa minoría de emprendedores auténticos, parecen nuestros hombres de negocios estar psicológicamente dispuestos a no saber desenvolverse en el maremágnum de una economía libre, pero al tiempo parecen también estar psicológicamente incapacitados para comprender que la acción estatal no puede realizar se siempre o únicamente en su provecho.

Sin necesidad de hacer referencia a medidas concretas o a situaciones definirías, puntual zamus que muchos de nuestros hombres de negocios adoptan por sistema una actitud de recelo ante el futuro, ya se produzca éste de modo natural o provocado por acuerdos gubernamentales. No abunda entre nosotros el sentido de la propia seguridad, fe en la obra personal o social, espíritu de aventura, ánimo introducido, decisión de construir el futuro contra cualquier clase de eventualidades. Sin duda, pueden encontrarse razones que expliquen este complejo de inferióridad, este inicial y sistemático pesimismo; pero no cabo duda de que su existencia revela una grave enfermedad, que por su índole no puede curarse desde fuera, sino que ha de buscar remedio en el Interior de cada uno.

Reaccionar inicialmente con hosquedad ante cualquier iniciativa o estímulo social o estatal es prueba de un ánimo enfermizo y falto de las condiciones necesarias para triunfar en las difíciles batallas económicas. Cualquiera pueda comprender que sólo se vence luchando y que sólo se demuestra capacidad creadora cuando se superan las contrariedades levantadas en el camino de los éxitos por las circunstancias que hacen la vite difícil y por eso mismo agradable. Si los niños no se decidieran un día a caminar, exponiéndose a caerse en cada paso, siempre tendrían que ir cogidos de la mano y vivir la vida que los mayores quisieran imponerles. Esto es algo tan evidente que casi no merece la pena puntualizar.

 

< Volver