Autor: Sabio, Carmen J.. 
   El voto de las mujeres     
 
 Diario 16.    04/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El voto de las mujeres

"Las mujeres tenemos la obligación de hablar y votar... sensatamente.

Pronto se va a decidir quiénes serán nuestros representantes en el próximo Gobierno y en el Parlamento...

Las mujeres somos más de la mitad de los electores.

¿A quiénes vamos a votar las mujeres? ¿Qué partidos nos garantizan que en las Cortes Parlamentarias van a defender nuestros derechos humanos? ¿Quiénes, en sus programas políticos incluyen la reforma de la ley en los artículos que discriminan a la mujer? ¿Quiénes (aun incluyéndolo) nos merecen credibilidad?

¿Cuántas mujeres son. ejecutivos en loa partidos políticos? ¿Cuántas entre esas pocas (porque hay muy pocas) ejecutivas tienen de verdad poderes decisorios? ¿Cuántas se limitan a seguir siendo figuras decorativas como si no hubiese desaparecido el anterior régimen?

¿Cuántas mujeres figuran en las candidaturas de las próximas elecciones para acceder a puestos en el Gobierno o Parlamento?

Si las pocas que lo consigan pretenden en los órganos decisivos imponer una igualdad en las leyes para hombres y mujeres; su justa, su humana petición, quedará ahogada por los votos masivos (y contrarios, sin dudarlo) de los hombres. La voz de una mujer en el Parlamento será como un susurro; será como la voz que clama en el desierto...

Está bien que cada mujer multe en el partido que más en consonancia esté con su ideal político, pero nuestra dedicación, nuestra lucha política no puede ser como hasta ahora para promocional a los hombres.

Nosotras somos la otra mitad del país y tenemos que decidir por nosotras mismas.

La ley, que nos convierte en "menores" cuando contraemos matrimonio, atora necesita de nuestro voto y nos permite emitirlo libremente.

Hago un llamamiento a las mujeres para que obren con inteligencia y cautela en este momento decisivo para nosotras. Nos estamos jugando cuarenta, ochenta cien años próximos en los que podremos o no disfrutar de nuestros derechos humanos y ser consideradas, como los hombres, ciudadanos de primera categoría. Votar "lo que diga mi marido" o votar a un líder por "encantador" o "guapísimo" es una monstruosidad que puede llevarnos al desastre.

Votar un continuismo, un "orden" social como el pasado, es tanto como entregar a los hombres el medio para que sigan sometiendonos, para que piensen y decidan por nosotras como si fuéramos menores de edad mental.

Carmen J. Sabio. (Madrid)."

 

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