Autor: Aradillas, Antonio. 
 Los partidos políticos y la mujer / 3 ; Partido Comunista de España (P.C.E.). 
 Plena igualdad  :   
 En algunas provincias, como Almería, son más las mujeres que los hombres comunistas. 
 Pueblo.    02/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 29. 

Partido Comunista de España (P.C.E.)

PLENA IGUALDAD

• En algunas provincias, como Almería, son más las mujeres que los hombres comunistas

Dulcinea Bellido, del Comité Central del Partido Comunista de España, llegó al compromiso político de una manera vivencial, es decir, desde la emigración y desde la chabola...

—Soy autodidacta y reconozco que tengo montañas de lagunas en mi formación. La emigración y la chabola, con su significación, entorno e injusticia, provocaron en mí una constructiva rebeldía, instigándome a ingresar en el P. C. E. en los durísimos años de la clandestinidad. Me casé y me dedique a luchar por la amnistía... Mi marido ha pasado veinticinco años en la cárcel, aunque no de una sola vez. Yo estuve detenida repetidamente, pero en la cárcel...

—¿Qué porcenteje de mujeres tiene en la actualidad el partido?

—Creo que no más del 30 por 100. En algunas provincias, como Almería, hay más mujeres que hombres comunistas. En «1 Comité Central la desproporción es muy acusada, y la resalto con sentido crítico, ya que de 124 miembros sólo 17 son mujeres.

—¿De cara a las próximas elecciones...?

—Pienso que será pauta el porcentaje asituado del 30 por 100, siendo Madrid y el País Valenciano los que aporten más candidatas.

PUNTOS PRINCIPALES

Y Dulcinea Bellido me expone a continuación los puntos principales del programa, que podía titularse

"Lo que los comunistas quieren respecto a la mujer».

Que las viviendas sean dignas y asequibles, no lugares para dormir, sino verdaderos hogares. Que no se culpe a los comerciantes, como quieren hacernos creer, de la carestía de la vida, ya que ésta es consecuencia de una política que favorece la especulación. Que se ponga fin al fraude alimenticio. Debe haber una auténtica transformación en la asistencia sanitaria, y ser ésta totalmente gratuita.

La mujer deberá participar en todo el desarrollo político del país, al igual que el hombre. Necesitamos guarderías gratuitas, para que nos podamos incorporar al trabajo sin la preocupación de dónde dejar a los hijos. Servicios colectivos, que facilitarían las tareas domésticas y nos dejarían más tiempo para leer, aprender, cultivamos... Centros de educación de adultos, formación profesional...

• La pareja debe tener los hijos que considere que puede mantener y educar. Una adecuada planificación evitaría un número excesivo de hijos no deseados. La legalización de anticonceptivos y administración a cargo de la Seguridad Social, junto con la información objetiva y científica sobre los métodos de control de natalidad, facilitaría la maternidad libre y responsable.

El aborto es una medida extrema no deseable; sin embargo, no podemos desconocer que cada año se realizan en España más de 300.000 clandestinos en condiciones deficientes, tanto de higiene como psicológicas... Pedimos que este fenómeno sea tratado en profundidad y que se estudie la regulación jurídica del aborto, ya que su prohibición y condena solo hacen agravar las condiciones en que aquéllos se realizan.

Queremos unos colegios en los que no se eduquen de forma diferente a los niños que a las niñas.

Que se eliminen de los libros de texto los conceptos antifeministas y que se supriman las asignaturas que discriminan a la mujer. Tenemos el derecho de exigir educación gratuita para nuestros hijos desde las guarderías hasta la Universidad.

• Ninguna ley puede obligar a divorciarse a una pareja que se ama y cuya vida en común es satisfactoria. Sin embargo, hay parejas entre las que únicamente queda ya costumbre, aburrimiento y odio. Estas parejas tienen derecho a rehacer sus vidas de la forma que quieran, y es un deber de la sociedad no impedírselo. Hay que pedir una, ley de divorcio justa, que no discrimine a la mujer y que se tenga en cuenta el bienestar de toda la familia...

• Pedimos la absoluta igualdad ante la ley, la desaparación de todas las leyes discriminatorias existentes en el Código Penal, Civil y Laboral. La puesta en libertad de todas las mujeres encarceladas por motivos de su sexo, como por adulterio, abandono de hogar, aborto... Exigimos la patria potestad compartida sobre los hijos y la administración conjunta de los bienes gananciales.

A PROPIOS Y EXTRAÑOS

—¿Un color?

—El verde, me refresca y me acerca a la vivencia de la infancia primera. No me gusta el rojo, me irrita.

—¿Una ñor?

—Sin cursilerías de ninguna clase, la violeta, y precisamente por el testimonio de humildad que ofrecen a propios y extraños.

—Sí —me sigue diciendo Dulcinea. Bellido—, tienen que cambiar muchas cosas en la vida en relación con la mujer, ya desde la relación de los juguetes (la cocinita y el muñeco para la hiña y los trenes y los mecanos para los niños). La ternura, por ejemplo, tiene que ser patrimonio de la mujer como del hombre, y la preocupación por la casa y por la ciencia y para la arquitectura.

—¿Más o menos revolucionaria la mujer que el hombre?

—Yo diría que ella es más radical. Como no tiene la experiencia del hombre, mientras que éste, por ejemplo, en las huelgas, sabe negociar y administrarse mejor y estratégicamente, la mujer se lo juega todo a una carta y resulta ser más radical.

—¿Qué le aporta al hombre hoy la mujer, como mujer?

—La Intuición como forma primarla de Inteligencia, la rapidez de reflejos y la dinamicidad, entre otros, valores muy positivos de la mujer actual

—¿Un hombre tipo?

—Mi marido, veinticinco años en la cárcel por motivos políticos... dan garantía de fidelidad a las ideas y a las personas. Cuando algún periodista le preguntó si la amnistía debería alcanzar también a los asesinos de los laboralistas de la calle de Atocha, manifestó que el sentido de la reconciliación postularia su amplitud también hacia ellos. Conste que ésta es una idea mayoritaria en el partido, pero tiene su mérito ser proclamada por un señor que se ha pasado veinticinco años en la cárcel.

—¿Cristiana?

—Personalmente, no soy creyente; pero pienso que el cristiano tiene hoy que aportarle a las transformaciones sociales su fe en Dios y en el prójimo.

—¿Antifeminismo dentro del partido?

—El hombre comunista es un hombre también español con todos sus defectos, lo que supone que, dentro de nuestra limitación, ha de existir asimismo una lucha para conseguir la igualdad deseada entre el hombre y la mujer. Creo que en nuestro partido la mujer tiene la posibilidad de potenciar su feminismo desde una alternativa política. Creo además que, al margen de los partidos políticos, tienen que existir movimientos feministas fuertes que luchen por la reivindicación de todos sus derechos.

—¿Un Ministerio al frente del cual colocarías ya a una mujer en España?

—El de Educación y Ciencia. Sólo desde él se podría influir debidamente en el cambio de • mentalidad que necesita el país en este orden de cosas.

Fotos RAFAEL Antonio ARADILLAS

• LEGALIZACIÓN DE LOS ANTICONCEPTIVOS Y ADMINISTRACIÓN A CARGO DE LA SEGURIDAD SOCIAL

• PATRIA POTESTAD COMPARTIDA Y ADMINISTRACIÓN CONJUNTA DE LOS BIENES GANANCIALES

 

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