Autor: Santa Olalla de Bernard, Rosina. 
 El aborto, falso señuelo de la liberación femenina (I). 
 Su prevención exige apoyo social y psicológico a la futura madre     
 
 Ya.    14/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

tribuna abierta

El aborto, falso señuelo de la liberación femenina (I)

Su prevención exige apoyo social y psicológico a la futura madre

Es necesario el replanteamiento de muchos conceptos caducos; por ejemplo, es imprescindible la rehabilitación de la madre soltera. Los que abogan por el aborto minimizan deliberadamente sus consecuencias en la mujer y ocultan sus repercusiones sociales y demográficas. Se corre el riesgo de aceptar como natural un hecho a todas luces aberrante

Aunque mi negación del aborto, como mujer y como madre, es visceral, ello no me Impide ser realista ni me lleva a rechazarlo de forma irreductible y conservadora. Negar su eventual indicación terapéutica en determinados casos seria dar prueba de un oscurantismo sistemático y negativo que no liaría más que segregar opiniones contrarias favorables al aborto. Confieso con humildad mis dudas ante un caso claro de mongolismo genéticamente demostrado y ante el peligro de la vida de la madre, y creo que son problemas angustiosos y dignos de compasión, que en todo caso deben dejarse a la conciencia y a los sentimientos personales.

En mi opinión, la verdadera prevención del aborto debe consistir en él apoyo social y psicológico de la futura madre, en el replanteamiento de muchos conceptos caducos. Por ejemplo, es imprescindible la rehabilitación de la madre soltera, que para mí es motivo de respeto y admiración al asumir con, valentía, en condiciones difíciles y muchas veces sola, su responsabilidad como mujer y como ser humano.

Tampoco se puede ir con razonamientos simplemente moralistas o cristianos a una mujer de condición modesta, madre de numerosísima familia;"con marido enfermo o sin trabajo, que tiene que sacar adelante a su prole con su solo esfuerzo, y a veces con sacrificio de su vida.

INJUSTO E INDIGNO

Pero es injusto e indigno que la solución a estos problemas sociales se dirima en el vientre de una mujer.

Maurice Thorez, a quien nadie puede tachar de haber sido partidista o conservador, escribía en "L´Humanité": "El camino de la liberación de la mujer pasa por las reformas sociales, por la prevención social. No pasa por las clínicas de aborto."

Esgrimir pues, el argumento de los abortos clandestinos existentes equivale a reconocer un fracaso, a achicar el agua después de una inundación en lugar de poner diques para prevenirla, ,.

No se puede legajar el aborto so pretexto de que abortan 300.000 mujeres al año o de que sólo las económicamente fuertes pueden ir a Inglaterra, y las de clase modesta tienen que abortar de cualquier manera en España. Es como decir que hay que legalizar el robo porque hay ladrones pobres que roban por necesidad y a ésos siempre se les coge, en tanto que los grandes estafadores roban impunemente y a gran escala.

Como tampoco se puede dar vía libre a la droga por el razonamiento de que hay drogadictos que pueden adquirirla libremente en Amsterdám. .

REESTRUCTURACIÓN TOTAL

Repito que hay que ir a una reestructuración total de la sociedad, a la creación de centros donde acoger, sin paternalismos, a las mujeres con problemas sociales, médicos o jurídicos asociaciones donde impartirles una buena Información sexual y de planificación responsable de los nacimientos, donde explicarles come se pueden prevenir los embarazos; y si esto falla, ayudarlas a enfrentarse con la realidad, a seguir adelante con valentía y dignidad.

Advertida de todo esto, de los riesgos indudables del aborto y no simplemente de las exigencias de su cuerpo, la mujer reflexionará como persona madura y asumirá la responsabilidad de sus propios actos.

Por otra parte, en un estado no normal como es el embarazo, que tiene tantas connotaciones psicológicas y de estado depresivo, la mujer no siempre está segura de lo que verdaderamente quiere. Otras veces las presiones son externas: padres, novio, marido empujan al aborto, cuando la mujer lo que en el fondo desea es conservar a su hijo.

En estos casos, una presencia amiga y desinteresada, un consejo humanista y calificado pueden variar por completo la situación.

Cuando oigo a políticos defender el aborto, me pregunto por qué no exigen en cambio esta

transformación, esta reeducación social de la condición femenina, al igual que reivindican la revolución social obrera.

Y es porque estos políticos no obran honradamente; juegan con el señuelo de la libertad sexual de la mujer, con el derecho a disfrutar de su cuerpo, porque para ellos representa una victoria política, un paso adelante en la supuesta liberación de la mujer, una conquista social, en suma, equiparable al aumento de

los salarlos o de las vacaciones. Con el mismo fin halagan a las minorías homosexuales.

PARTIDISMOS INTERESADOS

Hay que luchar contra esos partidismos Interesados habilitando urgentemente los medios sociales antes mencionados, con el fin de que la mujer se convierta en una persona verdaderamente responsable, verdaderamente liberada de sus falsos libertadores.

También ocultan esos bondadosos defensores del género femenino que el aborto legal no ha erradicado en absoluto el clandestino, que es el fin supuestamente perseguido. Existen estadísticas importantes a este respecto en Japón, Suecia, Estado» Unidos,Rusia y más recientemente en Francia, que demuestran que muchas mujeres siguen acudiendo a él por miedo a la publicidad, por soslayar el trámite disuasorio o simplemente por evitarse el papeleo. Estos porcentajes más o menos estacionarios de abortos clandestinos vienen, por supuesto, a sumarse a la elevación lógica por los abortos legales.

Otro hecho que no tienen en cuenta los defensores a ultranza del aborto libre y que para mí es estremecedor es que en Francia, por ejemplo, muchas mujeres, desde la puesta en vigor de la ley Veil, han abandonado la práctica de los anticonceptivos como nociva o molesta y utilizan repetidamente el aborto como método contraconceptivo a posteriori, con las consiguientes secuelas físicas y psíquicas y el peligro para futuros embarazos deseados y que Se malogran.

Los que abogan por el aborto, pues, minimizan deliberadamente sus consecuencias físicas y psicológicas y ocultan sus repercusiones sociales y demográficas.

ABORTO FRIVOLO

Examinemos brevemente estos aspectos.

Nos hemos referido a los casos extremos en los que el aborto terapéutico puede estar justificado.

Lo que realmente es inadmisible es lo que podríamos llamar el aborto frivolo o social.

Recordemos, por ejemplo, el manifiesto firmado en Francia por artistas de cine y otras mujeres famosas, exhibicionismo inaceptable en mujeres sin problemas médicos, económicos o sociales, metidas a redentoras de una clase social con la que no se mezclan ni conocen.

En una sociedad con un alto nivel económico, el mero hecho de que el niño pueda venir en momento inoportuno, durante el rodaje de una película, en vacaciones, cuando el rodaje de una nueva adquisición, se considera una intromisión intolerable y ya no extraña que se intercale a un hijo entre el televisor en color y el coche nuevo.

Mujeres con un número determinado de hijos, en buena posición económica y con supuesta formación cristiana no descartan la posibilidad de abortar si se presentara un nuevo niño.

A MAYOR ABUNDANCIA, MAYOR ABLANDAMIENTO DE LA FIBRA RESISTENTE

Nos hemos vuelto tan cómodos, nos hemos acostumbrado tanto a no soportar el más pequeño dolor o contratiempo, que el pensamiento del aborto poco a poco va haciendo camino, se va considerando una aventualidad lógica totalmente desgajada de su sentido moral y delictivo.

Este es el peligro: que aceptemos como natural un hecho a todas luces aberrante.

Rosina SANTA OLALLA DE BERNARD

 

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