Autor: Aradillas, Antonio. 
 Los partidos políticos y la mujer / 6 : El P. S. O. E.. 
 Dos veces esclava  :   
 así resulta la mujer, si no puede o no sabe salir de casa. 
 Pueblo.    16/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

El P. S. O. E. DOS VECES ESCLAVA

así resulta la mujer, si no puede o no sabe salir de casa

—El P. S. O. E., cuya aspiración es la conquista del poder político por la clase trabajadora y la radical transformación de la sociedad capitalista en sociedad socialista, está comprometido en la igualdad de derechos de la mujer en todos los campos sin restricción ni discriminación de ninguna clase...

Carmen García Bloise, de la Comisión Ejecutiva del Partido, y Helga Soto, responsable de la Oficina de Prensa, se constituyen portavoces de lo que el P. S. O. E. piensa en relación con el tema de la mujer en sus más importantes capítulos, en la conversación que sostenemos con ellas:

IMBECILIDAD CONGENITA

—Nuestro partido propugna: primero, la desaparición de los delitos de adulterio, amancebamiento, así como de las demás figuras penales que, pretendiendo proteger a la mujer, suponen en ella una imbecilidad congénita; segundo, establecer medios idóneos para la información y difusión de la educación sexual y la planificación familiar, acogida a la Seguridad Social, con uso libre y gratuito de anticonceptivos; tercero, legalización y gratuidad del aborto a cargo de la Seguridad Social, paralelamente, protección del Estado a las madres solteras y a sus hijos, y cuarto, abolición de la prostitución, no de forma represiva, sino por la educación de la sociedad y la creación de puestos de trabajo.

—El partido —me amplían—, al pedir la legalización del aborto, quiere que se tenga en cuenta la realidad de los trescientos mil abortos clandestinos que anualmente se provocan en España, en condiciones, a veces, muy peligrosas. El partido no tiene vocación abortista. Que conste. Es, no obstante, una realidad desgraciada, pero realidad, que hay que atender y regular. Su legalización no es la solución, sino que pretende ser un remedio a un hecho. La mujer no suele someterse al aborto con alegría y para ella siempre le constituye un auténtico trauma.

—Sí, el divorcio —me siguen diciendo— debería ser un derecho de la pareja para rectificar una situación incómoda, grave, en la que, por las razones que sean, se encuentran. Si hasta el presente el divorcio ha sido tan temido en España, sobre todo por parte de la mujer, la razón principal está en que ésta dependía y depende económicamente, en exclusiva, del marido y le aterra perder tal situación, resignándose a malvivir como persona en su compañia, a cambio de la ayuda económica que de él recibe. Su supeditación al esposo siempre y en todo y la capacidad de aguante, a veces infinita, responde sólo a esta circunstancia. La capacitación profesional o laboral de la mujer y su posible autonomía económica, un día facilitarán en ella y en la sociedad española actual la aceptación de una ley civilizada de divorcio.

—¿Dentro del proceso productivo?

—Para terminar con la discriminación que padece la mujer en el aspecto laboral será necesario: 1) Coeducación a todos los niveles dentro de una educación integral desde la escuela maternal hasta la Universidad, pasando por la enseñanza profesional y el acceso a todos los grados escolares y profesionales. 2) Implantación de una pedagogía en los centros escolares, integradora de ambos sexos. 3) Posibilidad de formación profesional para incorporar a la mujer adulta a la vida productiva. 4) Igualdad real de remuneraciones por el mismo trabajo. 5) Igualdad de posibilidades en la formación profesional, dentro de la empresa y para el acceso a todos los empleos, categorías, funciones públicas y privadas. 6) Que el embarazo, aun en el caso que la mujer tenga que causar baja por razones de salud o cambiar de puesto de trabajo, no suponga nunca discriminación de su salario o de su categoría profesional. 7) Igualdad de beneficios para ambos sexos. 8) Creación de una prestación dentro de la Seguridad Social que cubra la ausencia del trabajo indistintamente del padre o de la madre para atender a los hijos en caso de enfermedad. 9) Impedir que en las profesiones realizadas fundamentalmente por mujeres —como es el trabajo doméstico— se paguen su salario, especialmente injustos, se ignoren todo tipo de legislación laboral, se practiquen horarios desde hace tiempo inexistentes; en otros sectores, toda clase de abusos...

—¿Control de natalidad?

Autocontrol, por parte de la misma pareja, nunca por parte del Estado. Eso sí, deberían existir centros de «planing» familiares estatales para educar en orden a la paternidad responsable. El lema de «hijos, todos los que vengan», no es hoy admisible.

—¿Un color?

Para Carmen el color es el rojo, pero «que conste que no es porque yo sea más o menos roja». La seriedad del morado Jes con vence plenamente a Carmen, lo mismo que a Elga... A Carmen le convencen plenamente también todas las flores silvestres. Por las margaritas, las lilas y las anemonas siente predilectión especial Elga...

MUY DIFÍCIL

—Dentro de la casa, y si no sabe o no puede salir de ella —me siguen diciendo—, la mujer resulta ser dos veces esclava. Ella debe intentar realizarse como persona y como ciudadana, los que tal y como están hoy las cosas, le ha de resultar extremadamente difícil conseguirlo, si no sale de casa...

—La educación —completan la idea—es pieza básica y fundamental en la transformacion del estatuto actual de la mujer dentro y fuera de casa. La educación tiene que cambiar ya desde pequeñas y desde los mismos juguetes. Con ella y con ellos se pretende hoy todavía inculcar la idea de que el cometido principal o único del hombre es llevar dinero a casa y el de la mujer, gastarlo domésticamente y responsabilizarse con algunas actividades familiares, como la educación de los hijos, la marcha del hogar... Los prejuicios machistas son múltiples y fuertes en nuestra sociedad y de ellos participan y los consienten también las mismas mujeres.

—¿Imitar al hombre?

—Es un riesgo que padece la mujer en la actualidad: pensar que el esquema de su emancipación se lo ha de ofrecer el hombre en su propia vida. La mujer no tiene porqué parecerse al hombre. Tampoco tiene ahora revanchisticamente que intentar someter al hombre a la misma servidumbre y discriminación a que ha estado sometida ella. El problema sería idéntico para la sociedad, pero con signo distinto. Los medios de comunicación social contribuyen poco a la verdadera promoción de la mujer. Los seriales de radio la atan a casa, la marginan y la hurtan de la vida real y, cuando el marido llega a casa, apenas si alguna vez se encuentra en ella con una compañera... Más que problema del varón o de la mujer, el problema es de la sociedad a punto hoy de enfrentarse con el sistema capitalista. El problema, por lo tanto, no se resolvería enfrentando a la mujer con el varón. Esto no dejaría de ser un episodio... y no el más representativo en la lucha en que está comprometido nuestro partido en orden a la promoción auténtica de la mujer...

—¿Cuántas militantes? —Alrededor del quince por ciento, con un índice. de candidatos posibles del juez al quince por ciento. La historia del feminismo en nuestro partido es larga y rica. Ya en 1930 existían en él grupos o secretariados femeninos muy activos.

—¿Espíritu militante?

—La mujer, más conservadora como norma general, se arranca con mayor dificultad, pero después resulta ser mucho más decidida que el hombre.. Aguanta tanto o más que él y no hay quien la frene...

El programa del partido es más amplio: creación de servicios colectivos —guarderías, comedores, lavanderías...— que permitan la socialización d e 1 trabajo doméstico, no voluntariedad de convivencia en orden al divorcio, patria potestad conjunta, admisión de la investigación de la paternidad, supresión de ios artículos discriminatorios sobre los hijos ilegítimos... Y así hasta que, por fin, la mujer, según los principios del P S. O. E.. deje de ser explotada por la actual sociedad capitalista...

Antonio ARDILLAS Fotos QUECA

El partido no tiene vocación abortista, pero, al ser el aborto hoy una realidad en España, hay que legalizarlo. El divorcio debería ser un derecho de la pareja para rectificar una situación incómoda grave

Autocontrol de natalidad siempre por parte de la pareja y nunca por parte del Estado

Abolición de la prostitución, pero no de forma represiva, sino por la educación de la sociedad y la creación de puestos de trabajo

Carmen García, de la Comisión Ejecutiva, y Helga Soto, responsable de la Oficina de Prensa

 

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