Autor: Aradillas, Antonio. 
 Las Centrales Sindicales y la mujer (2) Sindicato Unitario. 
 Punta de lanza  :   
 (para que sean asumidas todas sus reivindicaciones). 
 Pueblo.    27/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Las Centrales Sindicales y la mujer (2) Sindicato Unitario

•PUNTA DE LANZA

(pora que sean asumidas todas sus reivindicaciones)

En general, se puede asegurar que, a trabajo igual, la mujer suele cobrar de un quince a un treinta por ciento menos que el hombre

En una fábrica con 4.000 mujeres, sólo hay dos encargadas, mientras que hay diecisiete encargados. Lo verdaderamente criminal es que nuestra sociedad no admita, sino que rechace, al hijo y a la madre soltera

«Vosotros estáis obligados a comprender que la pretendida inferioridad de la mujer es un mito inventado por la burguesía y apoyado por el capitalismo para su exclusivo provecho... No hay revolución posible ni cambio social viable sin la participación de la mujer. Vamos a demostrar desde aquí y ahora, con nuestra toma de conciencia, que los trabajadores nos comprometemos a luchar incansablemente hasta conseguir las reivindicaciones generales del movimiento obrero, y como una más. aquellas reivindicaciones que la mujer trabajadora tiene por el solo hecho de ser mujer.»

En nuestro dialogo in tervieiien Mana del Carmen Fraile Bueno, del Comité Ejecutivo estatal del Sindicato Unitario, única mujer nombrada por Asamblea en una Unión Sindical. Intervienen también Carmen de Pablo, miembro del Comité Ejecutivo. Está presente asimismo Pedro Cristóbal, miembro d e 1 Secretariado Estatal del referido Sindicato Unitario...

PROFUNDA REFORMA

—La mayoría d« 1 o s sindicatos —historia Pedro— están por el pacto social y, en definitiva, para favorecer las pretensiones del Gobierno. Nosotros, no obstante, consideramos que no se deberían cargar las soluciones de la crisis económica sobre los hombros de los trabajadores, sino que la solución estará en una profunda reforma fiscal, en una nacionalización de los bienes e instrumentos de crédito como la Banca y en una inteligente y audaz reforma agraria. Las trasformaciones económicas que necesitamos incluirán la nacionalización de los grandes monopolios y de esta forma no seremos los trabajadores quienes carguemos casi en exclusiva con las incidencias negativas de la crisis económica.

-«-La mujer trabajadora —me dicen— sufre en nuestro país discriminaciones de todo tipo: salariales, educacionales, políticas, sociales... A título de ejemplo, allá van algunas pruebas en cuanto a la comparación entre las retribuciones por hora trabajada para hombres y para mujeres en la categoría de especialistas: Alimentación, hombres, 80 pesetas hora; mujeres, 39 pesetas hora. Textil, 84 y 58. Calzado y confección, 61 y 48. Artes gráficas, 88 y 66. En el metal, la situación es algo diferente, a trabajo igual tenemos el mismo salario, pero no tenemos acceso a las categorías de oficial primera, segunda y tercera. En general, podemos asegurar que la mujer viene a cobrar, por término medio, desde un quince a un treinta por ciento menos que el hombre a trabajo igual...

—¿Reivindicación principal?

—La de la igualdad con el hombre en cuanto a percepción de un salario idéntico al suyo por idéntico trabajo. Igualdad, asimismo, en cuanto al acceso a los puestos de dirección... No hay que olvidar que la mujer se suele encontrar masivamente en aquellas industrias en las que es exigida menos mano de obra especializada —textil, sanidad, químicas...—. Y aun asi, no alcanza el uno por ciento de los puestos de dirección. Recordamos, por ejemplo, una fábrica con cuatro mil mujeres en la que sólo hay dos encargadas, mientras que los encargados son diecisiete, aun a nivel de simples capataces.

Aunque legalmente nada hay en contra de ella, sin embargo tal discriminación es frecuente en la práctica. En ocasiones, las mismas chicas suelen ocultar su condición de madres solteras, como si temieran inamistosas y discriminatorias reacciones, sobre todo, por parte de los jefes.

—¿Divorcio?

—Por descontado. Partidario nuestro sindicato de una ley de divorcio en España que acabe con tantas hipocresías y con tantos perjuicios como su ausencia le ocasiona a la mujer, más víctima que

el hombre, tal y como están hoy reguladas estas cosas en nuestro país. Pero una ley de divorcio que tenga en cuenta la realidad de la mujer actual, no preparada profesionalmente todavía y sólo capacitada hasta el presente para ser una buena ama de casa, que era lo que al hombre le apetecía... Una ley d* divorcio que contemple además el bien de los hijos.

—¿Aborto?

—El aborto va en contra de la propia naturaleza de la mujer y es difícil que alguna de ellas opte por esta solución como la adecuada... Para eso es urgente que, mediante el correspondiente adoctrinamiento y educación, se pueda hacer uso de los anticonceptivos, que facilitaría también la Seguridad Social, con lo que evitarían numerosos abortos... Su despenalización y legalización eliminaría discriminaciones hoy existentes, tales como en aquellos casos en los que las mujeres económicamente p u d ¡entes pueden optar por la solución de desplazarse a otros países para resolver su problema, en unas condiciones de seguridad de las que no disponen quienes no tienen medios económicos... Es verdaderamente criminal que la sociedad no admita, sino que rechace, al hijo y a la madre soltera, asi como es también criminal que el Estado no movilice los medios suficientes para integrar a estos hijos sin ninguna discriminación...

—La mujer —me concretan— tiene que ser »1 artífice de su propia promoción. De otra forma, no llegarán nunca a alcanzarla. Al hombre español no le interesa tal promoción, sino todo lo contrario. Para eso la mujer debe comenzar por abordar su participación en la dirección del sindicato y apoyar responsablemente su lucha. Ella puede y debe empujar la acción sindical en esa dirección.

Antonio ARADILLAS Foto BOUTELIER

27 de junio

 

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