Autor: Aradillas, Antonio. 
 Las centrales sindicales y la mujer (y 6) ; Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores C.S.U.T.. 
 Reales y descabellados  :   
 (son las discriminaciones laborales que todavía padece la mujer en España). 
 Pueblo.    19/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores C.S.U.T.

REALES Y DESCABELLADAS

(son las discriminaciones laborales que todavía padece la mujer en España)

Bajo las actuales estructuras capitalistas es imposible la participación masiva y sistemática de la mujer en el mundo del trabajo. En el capitalismo, la mujer se ve obligada a desempeñar un doble papel. Por un lado, el de la esclava doméstica; por otro, el de sobreexplotada en el trabajo productivo, en el cual se le hace participar de una manera subsidiaria y coyuntural según los intereses del capital... Así, pues, la plena incorporación de la mujer al trabajo social productivo sólo será posible con la desaparición del sistema de explotación capitalista y la instauración de unas nuevas relaciones de producción: el socialismo.»

INDEPENDIENTE

Palabras firmes, claras, muy pensadas y elaboradas, comprometidas y comprometedoras... Palabras, en definitiva, programáticas, de la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores —C. S. U. T.-en torno al tema de las «Centrales sindicales y la mujer», que hemos desarrollado en el serial periodístico al que hoy ponemos el punto final. Y tal programa nos lo explica en esta ocasión Blanca Manglano,

de la Secretaría de Acción Reivindicativa, despedida, detenida y procesada repetidas veces y la única mujer del Movimiento Obrero que ha encabezado las listas ante las elecciones al Congreso por León. Emma López Ochoa, responsable de la Secretaría de Gremios Estables, despedida detenida... etc., interviene asimismo en la conversación, reconociendo las dos que, como mujeres casadas que´ son, ejercer de militantes, como todas las casadas, les es auténticamente arduo...

—En la actualidad, la C. S. U. T. puede contar con unos doscientos veinticinco mil militantes, de los que el veinte por ciento son mujeres. La C. S. U. T. es el único sindicato que en las anteriores elecciones. se presentó con su propia identidad sin ampararse en ninguna lista de ningún partido político. Es un sindicato de clase, democrático, unitario, que no se brinda al pacto social, insobornable y que coloca los intereses de la clase obrera como base fundamental de sus reivindicaciones. Es independiente de los partidos políticos, de la patronal y del Gobierno.

—A pesar de las discriminaciones a las que se ve sometida en la actualidad laboral la mujer y a las condiciones alienantes en que hoy se realiza el trabajo social, éste constituye el elemento más dinámico y progresivo de nuestra sociedad, fuente de todas las transformaciones. La incorporación de la mujer al trabajo es siempre un factor de progreso aun dentro de capitaismo. Contribuye a despertar en la mujer su conciencia de clase, y en esa medida con. tribuye a la emancipación de toda la clase obrera en su conjunto y, por tanto. a la emancipación de la mujer. Es por esto que la presencia activa de la mujer en el mundo laboral es fundamental, su lucha no puede ir desligada de la de todos los trabajadores, ya que las causas de su explotación son las mismas. Sin embargo, y al mismo tiempo, la mujer debe conquistar su acceso a un puesto de trabajo y a un salario justo, en igualdad de condiciones con los demás trabajadores no sólo de hecho, sino también de pleno derecho.

—¿Reivindicación es inmediatas?

—Igual trabajo a igual salario, y para esto: Primero, abolición de todas las restricciones al trabajo de la mujer: su protección tiene que ir destinada a mejorar sus condiciones de trabajo, no a una exclusión del mismo. Segundo, derecho al trabajo en igualdad de oportunidades y condiciones. Tercero, igualdad de remuneración por el mismo trabajo y supresión de las discriminaciones en las prestaciones a la Seguridad Social. Cuarto, igualdad en la formación y derecho a acceder a todos los puestos de responsabilidad en igualdad de condiciones a los demás trabajadores.

Quinto, prohibición expresa de toda discriminación en la contratación y promoción. Sexto, otras reivindicaciones tendentes a liberar a la mujer de las tareas domésticas: creación de servicios comunitarios, gratuitos (lavanderías, comedores...) creación de guarderías y comedores infantiles en barrios y fábricas.

IMPORTANTES PALABRAS

—¿Divorcio?

—Nosotros reconocemos todos los derechos democráticos, y como no tenemos una ideología determinada, ya que al nuestro no es un sindicato ideológico, lo mismo puede ser militante quien acepte el divorcio que quien no lo acepte, Pe. dimos la libertad total, pero responsable, sin exclusiones de ningún tipo...

—¿Pero todavía existen en España, y de verdad, discriminaciones laborales contra la mujer...? ¿No se trata de algo que pertenece ya al pasado...?

—Son tan reales y tan descabelladas que han tenido que lavarle la cara a algunas leyes de Relaciones Laborales, y aunque ahora en éstas se hable de igualdad con el hombre, la realidad es muy distinta: cuando los salarios son distintos, cuando no solamente trabajamos, sino que, además, tenemos que atender las tareas domésticas, cuando tenemos hijos que cuidar y muy pocas guarderías, cuando padecemos toda una serie de trabas para podernos incorporar al trabajo productivo, potenciadas tales trabas por esos mismos que promulgan leyes que hablan de igualdad...

—Las mujeres trabajadoras reconocen clara y rotundamente, nos encontramos ante una sociedad que nos exige y nos obliga porque así lo mandan sus intereses, a que abandonemos nuestras tareas del hogar y a nuestros hijos para que nos dediquemos como simples máquinas a producir y no les importa que luego redoblemos las Jornadas de trabajo en nuestras casas, pura realizar las tareas que habíamos dejado abandonadas.

—¿Tiene género el trabajo...?

—El trabajo no es ni masculino ni femenino. La adscripción de los trabajos menos remunerados y rutinarios a la mujer constituye una auténtica injusticia y responde fundamentalmente a la incapacidad profesional que ha padecido y padece y por lo visto, parece que seguirá padeciendo todavia la mujer en España... Actualmente en nuestra sociedad continúa existiendo la división de trabajo en función del sexo.

En España, el 51,5 por 100 de la población son mujeres, pero en la población activa sólo ocupan éstas el 25 por 100. Si atendemos a la edad, más de la mitad de las trabajadoras españolas tienen menos de treinta años, y aproximadamente un 34 por 100 menos de veinticinco años. El mayor índice de incorporación al trabajo se produce entre los quince y los diecinueve años, observándose una sensible disminución a partir de los veinticinco años, edad media de contraer el matrimonio. De estos datos se desprende que el sistema dispone de una mano de obra joven y no cualificada y, por consiguiente, mal remunerada, siempre renovada al llegar a la edad del matrimonio... Atendiendo a la distribución de «taño de obra femenina por sectores, vemos que el mayor porcentaje se dedica a servicios (34,7 por 100), de los que el 49 por 100 son empleadas de hogar y el 25 por 100 trabajan en servicio de limpieza... En la categoría de profesionales, un 58 por 100 se dedica a la enseñanza, y un 28 a la sanidad, ocupando también las categorías menos cualificadas y los puestos auxiliares...

Con estos datos y cifras y sobre todo con la experiencia aportada por estas y otras militantes, se llega fácilmente a la conclusión de que la lucha por las reivindicaciones laborales femeninas no ha hecho más que comenzar. Las centrales sindicales tienen que pronunciar —están ya pronunciando— importantes palabras...

Antonio ARADILLAS Foto Jesús NAVARRO

No sólo en el trabajo, sino que además, y en todo caso, tiene que simultanear éste con las tareas domésticas

La adscripción de los trabajos menos remunerados a la mujer constituye una auténtica injusticia

 

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