Las rentas de la unidad española     
 
 ABC.    02/06/1961.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LAS RENTAS DE LA UNIDAD ESPAÑOLA

La circunstancia de encontrarse fuera de España el ministro de Comercio, señor Ullastres, ha, hecho que otro ministro, también ilustre y destacado, el señor Solís, haya representado al Jefe del Estado eri el solemne acto de la inauguración de la XXIX Feria Internacional de Muestras de Barcelona. Y el discurso pronunciado en tan solemne ocasión por el ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de Sindicatos no sólo ha tocado los aspectos económicos de la política española, sino que ha planteado también, con gran acierto y suprema realidad, los temas sociales y políticos de la hora presente.

Hemos creído apreciar el mayor acierto del Sr. Solís en la justa valoración que éste ha hecho de lá unidad españolad Y si el concepto de unidad puede parecer un tanto metafísico y muchos tantps frío y abstracto, podemos reconocerlo como solidaridad, hermandad e inteligencia entre todos los españoles. Lo que sí es cierto es que todas las obras de la nueva y progresiva política española reconocen un denominador común en esa unidad, o esa solidaridad, o esa hermandad asegurada entre todos. A ella se ha referido de manera expresa el Sr. Solís, y a ella se deben, como rentas pingües y generosas, todas las realizaciones alcanzadas, tanto en la economía como en la justicia social, o en la cultura, o en la dignificación y respeto del nombre y la personalidad de España en el exterior. El inventario de estas realidades es harto elocuente y se extiende, desde el resurgimiento ds la industria, que ha multiplicado por varios enteros sus actividades triunfales, al despertar de la agricultura, cambiando la piel y el rostro de España a fuerza de repoblaciones forestales y regadíos, de colonización y de concentración parcelaria; desde la incorporación, de España al quehacer común de un mundo cristiano y occidental, a la elevación del nivel de vida de todos los españoles; desde la recuperación feliz del equilibrio y la estabilidad económicos a la redención del peonaje por la cultura técnica que siembran generosamente, y en proporciones cada vez mayores tanto las Universidades laborales como los Centros de formación profesional acelerada. Con tan buenos triunfos en la mano se puede seguir jugando fuerte para eí resurgimiento total del país en un futuro esperanzador por lo próximo.

Hay una realidad de lección bien aprendida, de experiencia aprovechada, de doctrina verdadera en la relación: causal que el Sr. Solís estableció entre los muchos y muy relevantes triunfos de la política social y económica de España en los últimos tiempos y la fidelidad con que se ha seguido la norma preciosa de "unidad española bajo el régimen de Franco. Un escritor ilustre de principios de este siglo, D. Joaquín Adán, que fue además un pensador enamorado de las constantes españolas a través de la Historia, entrevio ya la necesidad de esta unidad hispánica para alcanzar las suspiradas metas de progreso, que sólo podían frustrarse y desaparecer por la disgregación, la discordia y el cisrna. Y lo justificaba así: "España, por su variedad dé zonas, fertiles y estepas áridas, de riquezas y de miserias necesita desarrollar más que ningún otro país la unidad la solidaridad de sus habitantes."

Puede decirse, por consiguiente, que España se encontró a sí misma al encontrar para todos sus hijos un quehacer común, primero de liberación por las armas de la invasión comunista, y después por la recuperación, a través del trabajo, de toda su potencia económica y de su puesto al sol en el concierto del mundo occicíental y civilizado por el , cristianismo. Están, por tanto, plenamente justificadas las alentadoras palabras y el razonable optimismo con que el ministro secretario general del Movimiento termino su interesante alocucion en Barcelona, Y lo están porque, volviendo otra vez la historia, cabría recordar que España se "ha crecido", guando se ha visto aislada, y sola ha ácometido las más arduas tareas, los más fabulosos trabajos. Sola ha realizado sus mejores obras, sus más trepidantes epopeyas: La expulsión dé los agarenos de Europa—lo de Carlos Mártell en ¿ Poítiers fue la gran lanzada al moro muerto—; la defensa de la Iglesia Católjta frente a Ja Reforma´; el descubrimiento y la colonización de América. ¿Quién dijo que la gran eniermedad de España era el "no querer"? España "quiso" él i8 dé julio de 1936, y sigue "queriendo" todo lo que sea resurgimiento y progreso. Gracias a la unidad.

 

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