Autor: Aradillas, Antonio. 
 Madres solteras. 
 Baldón familiar  :   
 "Si te has sentido mayor para hacer lo que has hecho, siéntete también mayor para marcharte de casa y para defenderte por tu propia cuenta". 
 Pueblo.    25/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

BALDÓN FAMILIAR

"Si te has sentido mayor para hacer lo que has hecho, siéntete también mayor para marcharte de casa y para defenderte por tu propia cuenta"1

El 30 de noviembre de 1976 Purificación Carreño era despedida del colegio Sierra Blanca, de Málaga. Su caso es llevado a juicio y, finalmente, la dirección del centro indemniza a la profesora con 137.000 pesetas. Ana Galán, de treinta y tres años, trabajadora del hotel Los Galgos, de Madrid, es encarcelada el día 19 de julio de 1977 tras haber ahogado, en un rapto de locura, a su hija de corta edad, intentando posteriormente acabar con su propia vida cortándose las venas.

El primer caso ni siquiera había aparecido en las páginas de los periódicos, pasando a formar parte de la larga ristra de despidos originados por la crisis económica. El segundo tal vez si, debido fundamentalmente a la carga de sensacionalismo que lleva consigo. Sea como sea, ambos hechos han sido noticia debido a que hay en ellos un denominador común: Purificación Carreño y Ana Galán han cometido el delito de tener un hijo fuera del matrimonio. Ese ha sido el origen de su pequeña y gran tragedia.

A NIVEL NORMAL

jkaei^eo*s*aan se. cretaria de la Asociación Democrática de la Mujer, acaba de publicar un libro titulado

«Las madres solteras», en una colección de gran resonancia y testificación incriminatoría actual que se encobija bajo el nqmbre de Los Marginados Sociales.

—Mi libro ha sido elaborado fundamentalmente sobre la base de múltiples encuestas a nivel de tipo

medio de madre soltera normal, rehuyendo extremos tales como el de la chica ya prostituida o el de la chica liberada y «progre».

—¿Principal es sorpresas?

—Entre otras, que en estos niveles el hijo de madre soltera no suele ser fruto de una relación no esporádica, sino un tanto estable, entre la mujer y el hombre, decidiendo éste, como buen caballero español, «tomar las de Villadiego» y abandonar a aquella cuando tuvo conocimiento de su maternidad. Me atreveria a asegurar que un cuarenta por ciento de estas chicas deciden dedicarse a la prostitución para poder sacar adelante al hijo, aunque a tal situación llegan gradualmente, por pasos, desde su primer contacto con las barras americanas. A las madres solteras, con las que establecí contacto en mi libro y a quienes ellas representan, no se les suele pasar por la mente el aborto como solución a su problema. Les aterra la posibilidad de añadir a su «pecado» el nuevo pecado del crimen No obstante, las chicas «progres» o las ya prostituidas no descartan tal posibilidad.

—¿Marginadas?

— Auténtica y cruelmente marginadas. Marginadas de ellas mismas desde el hondón de la sensación de soledad en que se encuentran, esclavizadas precisamente por el hijo que han tenido y que les está impidiendo ser y actuar como una persona normal con plenos derechos y deberes, condenando a muchas ante la sociedad a ser y a ejercer de prostitutas. Marginadas por la ley: su hijo será considerado como ilegítimo, no tendrá libro de familia, sino de filiación, lo que le significará a ella y a su hijo una verdadera marca para toda la vida. En determinadas entidades, para lograr el pasaporte, ciertos trabajos, se les exigirá el libro de familia, cuya carencia suscitará comentarios nunca agradables. No hay que olvidar que, como las empresas pueden despedir a sus obreros sólo con alegar que son de dudosa conducta social, la madre soltera ocultará tal condición, por lo que el hijo no estará acogido a los beneficios de la Seguridad Social.

LA PROPIA FAMILIA

—¿Más discriminaciones?

—No obstante, las discriminaciones legales no son las más importantes, con tener su importancia. La tienen más las que provienen de la propia familia: la primera reacción de los padres suele ser terrible y coincidente con esta determinación: «si te has sentido mayor para hacer lo que has hecho, siéntete también mayor para marcharte de casa y para defenderte por tu cuenta». Los padres considerarán un baldón familiar la maternidad de la hija, aunque, pasado algún tiempo y nacido el hijo, lo acepten. El hecho de tener que dar a luz en centros benéficos constituye una fuente inagotable de discriminaciones.

—¿Religiosamente?

—No comprenden estas chiras cómo en el nombre de Dios, e invocando principios que se dicen religiosos, pueden ser ellas tan maltratadas por la Iglesia y por instituciones que se dicen de ella.

Comprenden que han «pecado», pero comprenden que ni se les ayudó convenientemente para que no

«pecaran», ni se les ayuda para que salgan de ese «pecado». La ayuda religiosa es sistemáticamente muy paternalista y definida por esta expresión: ya que lo has hecho, carga con tu culpa procurando ser, de aquí en adelante, lo más digna posible.

-¿Algunos consejos de los amigos?

—Suelen dar por sentado que esta maternidad es el primer paso para la prostitución y te aconsejan salidas tan fáciles como el servicio en barras americanas.

--¿Frente al padre de la criatura?

—Al principio quieren que el padre reconozca al hijo, con el fin de que, como todos los hijos, puedan también tener sus dos apellidos. Pero poco después y comprobando su abandono, su indecisión, su falta de compromiso y hasta la posibilidad de que algún día, por aquello de la patria potestad, re. clame a su hijo, optan por no casarse. La madre soltera no se fía de ese hombre ni de ningún otro hombre, y no quiere casarse. Está convencida de que fue utilizada por uno de ellos, quien le hizo la faena de su maternidad, y rehusa institucionalizar su relación, de por vida.

—¿Una de sus obsesiones?

—Quizá la qué más la marque y le duela es su inicial preocupación por ocultar su maternidad y porque no se le note, como si se tratara de un grave delito. Llevar dentro de sí algo que no deseas, y que es causa y fuente de todos los males que te ocurren, es tremendamente alucinante.

El de las madres solteras es hoy todavía un problema grave que espera un cambio de mentalidad socio - familiar - legal - religioso, desde la que se contemple con humanidad y realismo. Son muchas las personas que padecen sus tristes consecuencias, condenándolas para toda la vida. La madre soltera reclama un puesto en la vida sin discriminación alguna y no está, además dispuesta a tener que apa recer siempre como «señora de X> para justificar su maternidad y la existencia de su hijo.

Antonio ARADILLAS

Fotos MOLLEDA

CONVERSACION con Mercedes Soriano, a propósito de su libro las madres solteras"

 

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