Ante la ofensiva comunista     
 
 ABC.    01/07/1960.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ANTE LA OFENSIVA COMUNISTA

En diversas ocasiones nos hemos referido a las modalidades que a partir de enero del presente año adoptaba la conspiración permanente contra España, urdida por el comunismo internacional, con la ayuda de ciertos elementos que sin ser específicamente comunistas se alian con él para la maniobra de introducir la agitación y sembrar la inquietud en nuestro país. Los congresos comunistas celebrados en los meses de enero y febrero en Praga y Roma dedicaron mucha atención a examinar «1 empleo de una táctica más dinámica en Empaña. En el mensaje del Comité ejecutivo del partido comunista, leído en el Congreso de Roma, después de lamentarse de la larga pasividad, se daba noticia de las gestiones realizadas para atraerles a una acción conjunta bajo la dirección comunista, claro está, cerca "despartido socialista, de importantes fuerzas católicas, de una parte de los anarco-sindicalistas, de los liberales y otros sectores". Y anadia: ."Nos sentimos satisfechos de poderos decir que las relaciones de nuestro partido con estas formaciones políticas tienden a mejorar y se prevé, en un futuro inmediato la realización de la unidad."

Coincidentes con estas actividades, las tribus de exiliados acampadas en algunas repúblicas americanas organizaron unas cuestaciones y rapacería, a las que son tan aficionadas para sufragar la expedición a España de un comando de terroristas, a tanto por explosión, obediente al "Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación", congloiherado formado por compadres del monipodio, presidiables, .Todos recuerdan el final desastroso de la criminal aventura.

A partir del frataso de la Conferencia cumbre de París, el comunismo, con el concurso de fuerzas afines fácilmente manejables, emprendió la campaña perturbadora en provecho de su política exterior, Hemos asístidio a las conmociones de Corea, del Japón y de ,Turquía; se necesitaría ser muy lerdo para tjo identificar el origen del impulso de tales sacudidas. En estos momentos, los estrategas de la subversión comunista han puesto sus miras en España y Francia, pues también abominan "del poder autoritario y personal del general De Gaulle". Una declaración conjunta de los dirigentes de los partidos comunistas de los dos países, fechada el 15 de junio ín París, anuncia el propósito de actuar sobre ambas naciones para alterar su paz y su ordenado vivir. Portugal está incluida en el acuerdo, según la información del "Diario da Manha", comentado en estas columnas. En la declaración, al mencionar las fuerzas con cuya adhesión supone que puede contar el partido comunista, cita con evidente cinismo "a las organizaciones obreras de Acción Católica" y a ciertos sacerdotes vascos, porque dentro de su concepto revolucionario, los comunistas consideran al separatismo como a un amigo seguro y fiel compañero de viaje.

No se puede ni es lícito creer en la existencia de la menor inteligencia y, menos, de una confabulación entre católicos y comunistasj ni siquiera con. hombres razonables cualquiera que sea el sector social a que pertenezcan, pero adviértase con cuánta habilidad tratan los soviéticos de, erigirse en portavoz de cuantos suponen afectos y se apropian fu representación.

Han pasado más de cuatro quinquenios de incesantes acometidas contra España; *xluránte ellos, nuestros contumaces y persistentes enemigos apelaron a todos los procedimientos y recursos, sin olvidar ni uno solo de cuantos aprendieron en las escuelas de agitación y terrorismo donde se revalidaron para su infame oficio de malhechores. Jamás consiguieron sus objetivos y, fracasados, hubieron de replegarse a sus madrigueras a morder su derrota ´y a preparar nuevas ofensivas. "En veinte años—confesaban en uno de sus manifiestos—no hemos sabido resolver ninguno "Se nuestros problemas. Es hora ya dé decidir si nos queda alguna esperanza." No les queda ninguna.

El barullo presente, acabará como los anteriores. LOS comunistas y sus compañeros Se viaje. los "filo", deben saber que si algo puede poner a los españoles en trance de patriótica desesperación es la amenaia no de una invasión, sino de una sombra de infiltración soviética.

 

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