Origen y táctica del Frente Popular     
 
 ABC.    17/02/1961.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ORIGEN Y TÁCTICA BEL FRENTE POPULAR

ifa se ha dicho, pero no está de más repetirlo, porque hay cosas que no se deben desconocer ni olvidar, que el Frente Popular fue invención rusa, acordada en el VII Congreso de la III Internacional Comunista celebrado en Moscú en los meses de julio y agosto de 1935, en vista de los sucesivos fracasos por conquistar el poder mediante el asalto revolucionario. A la derrota de Viena había sucedido la de España en octubre de 1934. Se imponía cambiar de táctica y recurrir a otra menos costosa y más eficaz. El búlgaro Dimitrov, presidente a la sazón de la Internacional Comunista, propuso como solución para los períodos de crisis que allí donde el partido comunista careciese de fuerza propia para triunfar, rompiese su aislamiento mediante alianzas con partidos o grupos con los que fuesen posibles ciertas coincidencias, bien en su aborrecimiento al fascismo, en su ideología antirreligiosa o en otros extremismos. Pedia Dimitrov la mayor amplitud para estas alianza, condicionándolas siempre a la libertad de propaganda y acción del comunismo en caso de triunfo, a fin de sacar ai partido de la clandestinidad.

De Moscú partieron los delegados para sus respectivos países decididos a poner en práctica las consignas del VII Congreso. España y Francia fueron las naciones elegidas para ensayar el experimento. En nuestro país, los , socialistas, republicanos de izquierdas y separatistas catalanes estaban bien dispuestos a integrarse en cualquier conglomerado revolucionario que les proporcionara el placer de vengarse de la derrota sufrida en la revolución de octubre, en la que participaron. El jefe socialista Largo Caballero, a quien se le llamaba "El Lenig; español", a la sazón el líder más influyente en las organizaciones marxistas, aceptó la propuesta importada de Moscú, pues reconocía la imposibilidad de alcanzar el poder par los métodos democráticos. "Vamos a la lucha electoral —declaraba—en coalición con los republicanos, con un programa que no nos satisface, para actuar como las circunstancias nos lo permitan. Después del triunfo, libres de toda clase de compro?nisos, seguiremos nuestro camino sin interrupciones, y e! logro de nuestros ideales no lo impedirá nadie. En el momento oportuno impediremos la victoria marxista." Tampoco encubrían ni disimulaban sus verdaderos propósito?, otros calificados agitadores sobre lo provisional y transitorio de la alianza. Así, Alvarez del Vayo, agente de Moscú, no vacilaba en declarar que la victoria del Frente Popular serviría para "desbrozar el camino y suprimir las resistencias militares y policíacas que se oponían al marxismo en su avance hacia el poder".

De esta manera, menospreciaban a sus compañeros de viaje, decían, lo muy poco que valoraban su colaboración, y no engañaban a nadie respecto a la finalidad perseguida. No obstante lo cual, los republicanos solicitados para constituir el Frente Popular se mostraban dispuestos a la unión y los más competentes intervenían en la redacción del documento, en el que se detallaban los derechos y obligaciones de cada parte y los límites de su acción gubernamental una vez triunfadores, como si estuviesen convencidos de que lo pactado sería solemnemente respetado. Anótese que durante la negociación del compromiso los republicanos no hicieron otra cosa que ceder posiciones y transigir, sin premio a su generosidad, pues no lograban aplacar la voracidad de quienes llamándose sus aliados ersn sus expoliadores.

El encargado de redactar el programa del Frente Popular fue D. Felipe Sánchez Román, catedrático de Derecho civil de la Universidad de Madrid, jurisconsulto eminente, apartado de la politica activa, solitario y silencioso, a quien consultaban, como a un oráculo, sus co(religionarios republicanos o algunos amigos socialistas en momentos de confusión o de embrollo.

El 15 de enero de 1936 se hizo público el documento, y ese mismo día se supo que su autor, el Sr. Sánchez Román, se había separado del Comité, quedándose al margen del Frente Popular, no se sabe si asustado de su propia obra, por considerarla abominable, o para dejar a salvo su prestigio de hombre inteligente.

Fresca estaba la tinta del compromiso, y socialistas y comunistas redoblaban, desde periódicos y tribunas, sus advertencias de que lo suscrito no suponía cortapisa ni frontera a sus ambiciones, sino que, por el contrario, las favorecía. "Con pacto o sin pacto—exclamaba Jirnénez de Asúa—, vamos a lo nuestro, y lo nuestro es el socialismo marxista. Los comunistas hacían saber a quienes lo ignorasen que el Frente Popular era creación y consigna de Moscú, y para mayor garantía, "Mundo Obrero" publicaba vina carta de Dimitrov en favor de la alianza frentepopulista, a la que el periódico ponía este marco: "El timonel de la III Internacional de Lenin y Stalin señala a los camaradas de España la ruta de la victoria. Todos deben responder con la acción a esta arenga de Dimitrov."

El 14 de febrero de 1936 se celebraron. las elecciones y el Frente Popular lograba con ellas la mayoría parlamentaria de la manera que el entonces presidente da la República, notario excepcional de aquella triste jornada, refirió en el "Journal de Genéve" con las siguientes palabras!

"Desde el 17 de febrero, incluso desdo , la noche del 16, el Frente Popular, sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censó en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden: reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis: algunos gobernadores civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales; en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.

Conquistada la mayoría de este modo, fue fácil hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el Frente Popular eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsó de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; se trataba de la ejecución de un plan dclU berado y de gran envergadura. Se perseguían dos fines: hacer de la Cámara una Convención, aplastar a la oposición y asegurar al grupo menos exaltado del Frente Popular. Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudiera prescindir de él, este grupo no era sino el juguete de las peores locuras. De este modo, las Cortes prepararon dos golpes de Estado parlamentarios. Con el primero, se declararon a sí mismas indisolubles durante la duración del mandato presidencial; con el segundo, me revocaron."

De esta forma, el Frente Popular se encajamó al poder, y España empezó su declive hacia la catástrofe, ahora hace veinticinco años.

 

< Volver