Encuentros Electorales. 
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 Diario 16.    10/02/1979.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DIARIO 16

ENCUENTROS ELECTORALES

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Cayeron como nuevas amazonas —pero con pecho y sin bigote— y lograron, una vez más, arrasar la Fila 0. Esta, por dispersa y fantasmagórica, era el caos, un encantador caos de miradas verdes, de acuerdo, pero caos al fin y al cabo. Y uno —que milita en el sexo feo— vagando, de puntillas casi, para detectar a las miembras de la susodicha y crítica fila: Anabel González, Dolores Illescas, Delia de la Riva, Paloma González...

Venían tiznadas de rimel y otros afeites, unas; apretadas en los «levis» y con uñas y dientes bien afilados, otras. Pero, en ambos casos, emitiendo ese peculiar encanto de la elegancia feminista que en nada está reñido con el buen gusto y lo fascinante. Eran, en realidad, mujeres hermosas. ¡Que ástima que supiesen hablar!

Y largaron. Cosas atinadas y otras no tanto. Al sector de las primeras y susceptibles de codificación antólógica para la posteridad pertenecen estas frases: «Que en "Inglaterra hay trescientos mil abortos», que «hay que ser comprensibles con la separación de los «muges», así como alusiones constantes —y equívocas, claro— a las «distintas vías de penetración que hemos de elegir desde nuestra condición, de feministas...».

Nerviosas, lúcidas y agresivas estaban en la Fila 0. «Quién dijo que dos mujeres formamos un "mercao" —susurró Anabel González al oído—. Es evidente que en ocasiones el "mercao", la "verdulería", etcétera, pueden ser sustituidos por la referencia histórica del agora ateniense o el foro latino.»

Damas feministas hubo. Paloma González, de ORT, que al tiempo que decía cosas importantes, balanceaba su cuerpo rítmicamente —¿vals?, ¿rock?, ¿punk?— sobre la incómoda silla del ángulo oscuro.

 

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