Debe triunfar la ley, pero sin ensañarnos con los panaderos  :   
 Don Antonio García Pablos habla para "Ya". 
 Ya.     Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

DEBE TRIUNFAR LA LE Y, PERO SIN ENSAÑARNOS CON LOS PANADEROS

En el caso del pan hay un problema de precios y otro de libertad de Industria y de comercio • Hay que transformar esta industria y este comercio en favor de todos • Algo que compete a los respectivos Ministerios • Es lástima que no quede a todos la tranquilidad de haber puesto todos Jos medios

para evitar el conflicto

DON ANTONIO GARCÍA PABLOS HABLA PARA "YA"

ti presidente de la, Organización de Consumidores y Usuarios, don Antonio García Pablos, que ha teñido un papel muy trascendental en esta Historia, del pan verano del 77, hasta el extremo de que de haber sido atendida su convocatoria de diálogo tío hubiera tenido que vivir ni el consumidor, ni el sector ¡panadero, ni el Gobierno Civil, las desagradables jornadas de esta semana negra del consumo, esclarece algunos puntos del tema. , —¿Cuál ha sido la actitud de la OCU en el conflicto del paja? —La OCU convocó y celebró el sábado día 13 una. rueda de prensa a la que acudieron todos los medios informativos, incluso los de carácter oficial, en la que pidió se celebrara una reunión con´ asistencia de todos los interesados para buscar soluciones a la crisis que planteaba el anuncio de tos empresarios panaderos, según el cual el kilo de pan quedaría, reducido a 700 gramos. Desgraciadamente, ni el sector panadero ni la Administración acogieron la iniciativa, con el resultado lamentable que todos conocemos: la amenaza se llevó a efecto en Madrid con carácter general, lo que obligó a, la OCU a ir al Juzgado de Guardia y formular denuncia, sin, dirigirla contra ninguna persona deter-m inada, acusando la comisión masiva de delitos de estafa, coacción y maquinación para alterar el precio de las cosas.

La OCU se ha creído en el deber de alzar su voz en defensa de ios intereses de los coneu-midorec jr «lámar ante el incití. •Mup«t* m* HMt«Mr*a >9» fes»*. car el pan. que sorprendió a la población madrileña en la nía-ñ»na del miércoles 17.

JLa única actuación oficial de la OCU y de su presidente ante Ja Administración ha consistido en acudir a la sesión plenaria de la Comisión Provincial de Precios de Madrid.

Me interesa dar a conocer que en el curso de esta reunión, ante i» imposibilidad del diálogo con lo» induatriales panaderos rogué al señor gobernador no agotara el plazo de las setenta y dos horas que la ley señala y pusiese los deten.**js a disposición del Juzgado competente.

Me complace poder decir que a través de la OCU loe consumidores quedaron informados por la primera autoridad provincia] de la propuesta de los panaderos de subir el precio a 56 pesetas el kilo; de la negativa de la Agrupación de Panaderos de ma-drid a facilitar al Gobierno Civil el escandallo real de tres tipos de Industrias y de las incidencias surgidas en tales trámites tuve acceso a los estudios realizados y pude escuchar de los representantes de organismos oficiales y de las centrales sindicales de UGT y CC. OO. e Independiente* sus opiniones acerca del tema.

La sesión se levantó—agotada «u misión informativa—sin que se debatieran ni trataran en ningún sentido las medidas que pudieran ser tomadas por la Administración. El propósito y la voluntad de los trabajadores de elaborar pan quedó plenamente de manifiesto.

—¿Cree usted que hubiera sido posible evitar el conflicto y su endurecimiento ?

—Incluso el sábado y el domingo pudo hacerse todavía niág para evitar lo sucedido y quizá la intervención de los consumidores, es decir, de los clientes de los panaderos, hubiera podido conjurar lo que luego sucedió. Por lo menos nos quedarla a todos la tranquilidad de haber agotado, sin excepción, todos los medios amistosos de persuadir a los fabricantes y vendedores de que iban a dar un mal paso y lograr un entendimiento. —¿Qué debe hacerse? —to primero, hacer que triunfe la ley, a cuyo respeto estamos todos obligados, y que se deponga una actitud, a mi juicio, delictiva, en perjuicio de todos. Entiendo que hay que empezar por fabricar y vender ai precio legal con el kilo de 1.000 gramos y luego sentarse a la mesa de negociación.

El asunto es complejo y hay en H un problema de precios y oteo de libertad de industria y de comercio. Entiendo, a la vista del escandallo de las 66 pesetas, que la industria panadera viene percibiendo precios abusivamente altos que han enriquecido en forma fabulosa a no pocos empresarios, quienes hasta ahora han conseguido convencer a la Administración de unos costos tomados de industrias pequeñas y con datos hinchados. la estructura industrial y comercial es la de un oligopolio de oferta, manipulada en favor de unos pocos que controlan todo, con defectos e irregularidades que la empañan y explotan al consumidor, haciéndole pagar cantidades a todas lucee excesivas.

A corto plazo hay que desnunv tar el tinglado, restablecer la libertad y transformar esta industria y este comercio en favor de todos, a lo que tienen que colaborar los Ministerios de Industria y de Comercio y las corporaciones locales, no exentas de culpa en el actual estado de cosas y, por supuesto, vendedores y compradores.

Con todo, creo que no debemos ensañarnos con los panaderos ni olvidar y dejar tranquilos a cuantos con sus prácticas o sus mañas, ofendiendo la ética que observan los bueno» industriales y comerciantes, abusan d« los consumidores.

 

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