Autor: Mancebo Alonso, Mayte. 
 El hombre del "pan barato", en la ruina total. 
 Alonso Munárriz, en libertad bajo fianza de cien mil pesetas  :   
 La fábrica ha sido embargada y tiene una deuda de cincuenta millones de pesetas. 
 Informaciones.    20/07/1977.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL HOMBRE DEL «PAN BARATO», EN LA RUINA TOTAL

Alonso Munárriz, en libertad bajo fianza de cien mil pesetas

LA FABRICA HA SIDO EMBARGADA Y TIENE UNA DEUDA DE CINCUENTA MILLONES DE PESETAS

Por Mayte MANCEBO

MADRID, 20.

BAJO fianza de 100.000 pesetas se encuentra en libertad don Emilio Alonso Munárriz, el hombre que protagonizó la famosa guerra del pan en Madrid. Hace un año, Alonso Munárriz era un hombre jaleado y apoyado por las más avanzadas Asociaciones de Vecinos y de Amas de Casa, que pugnaban por enviar comunicados a los medios informativos en apoyo de la campaña que el industrial realizaba por el abaratamiento del pan, manteniendo una postura opuesta y Aura contra el Consorcio de Panaderos, postura que llegó incluso al enfrentamienio personal cuando el señor Alonso Munárriz llevó a cabo un atentado en grado de frustración contra el presidente y varios miembros de la Agrupación Nacional de Fabricantes de Pan.

Ahora, un año después de la famosa guerra dei pan, Alonso Munárriz se encuentra en libertad bajo fianza, con una quiebra total de su negocio, con. la empresa que tiene en San Blas clausurada por orden judicial y con una deuda que se aproxima a los cincuenta millones de pesetas, de los cuales tres millones corresponden a sueldos pendientes de abonar a los trabajadores de la fábrica, seis millones de cuotas pendientes de abonar a la Seguridad Social y cuarenta millones pendientes de pago a diferentes empresas suministradoras de harina. En el momento en que se procedió a la clausura de las instalaciones, en la fábrica panifica-dora de San Blas existían solamente cien kilos de harina. La realidad ha venido a demostrar que su intento aislado no tenía posibilidad alguna de éxito, y ha venido a demostrar también que Alonso Munárriz fue un instrumento fácil en manos de las Asociaciones de Vecinos, que lo utilizaron mientras así convino a sus intereses, mientras fue rentable a la oposición hacer del precio del pan una reivindicación con tintes más políticos que de defensa del consumidor. No faltaron en aquellos comienzos de la guerra los apoyos abiertos de algunos grupos políticos de signo socialista, que presidieron y disertaron en las ruedas de Prensa organizadas por las Asociaciones de Vecinos en torno al pan.

Ahora, cuando ha llegado el momento de la verdad, ni Asociaciones de Vecinos ni grupos políticos han enviado comunicado alguno en apoyo de Alonso Munárriz ni de los modestos expendedores, que han tenido que cerrar sus establecimientos por haber secundado en su día la campaña del abaratamiento y que ahora carecen de suministro del resto de las panificado-ras. Aquellas Asociaciones que hicieron su propia guerra despachando directamente el pan barato de Alonso Munárriz, que plantearon al Ayuntamiento, como cuestión de principio, el derecho a convertirse en expendedores para acabar con la monopolización del sector, han olvidado ya el pan y el hombre que intenta abaratarlo.

De un primer intento honrado de luchar contra la carestía, Alonso Munárriz pasó a vivir una auténtica borrachera de publicidad, que toa desembocado. en la ruina total de su empresa, de los trabajadores que de ella vivían y de los pequeños comerciantes que expendían el pan barato. El hecho es toda una lección.

 

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