Es la reforma; es la solución     
 
 ABC.    12/01/1961.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ES LA REFORMA; ES LA SOLUCIÓN

Si se analiza rigurosamente la crisis belga, v la violenta huelga desencadenada" por inspiración marxista, se perora comprobar que uno de sus objetivos primordiales es minar la Monarquía, preparando el camino para derribarla definitivamente. El separatismo valón, por ejemplo, sólo se concibe bajo el régimen republicano. Con la Monarquía no puede existir. La Monarquía representa erí esencia, y de modo singular en Bélgica, la unidad nacional. Los vivas a la República, los ataques al ejemplar Monarca que es Balduino I, y los cantos de "La Marsellesa" no han nacido espontáneamente en un pueblo de profundo sentimiento monárquico—bien probado hace un mes con motivo de la boda real—, sino que son el fruto de una meditada táctica subversiva. Mientras la Monarquía permanezca en Bélgica, la victoria del comunismo es imposible. Con la República, el terreno quedaría abonado en muy poco tiempo para que granaran los amargos frutos soviéticos. De ahí que la huelga, con su carga de violencia y rencor, vaya dirigida, en gran parte, contra la Monarquía.

No se trata ahora de discernir si la Monarquía como forma de gobierno es mejor o peor que la República.

Lo fundamental es ésto: en Bélgica, como ocurre en España o Francia, Monarquía y República, además de formas de gobierno, son ideologías. La Monarquía representa, en líneas generales, los principios de derecho público cristiano; la República, los principios ateos de la revolución francesa. A diferencia de lo que ocurre en Irlanda o Suiza, la República, en ciertos países, no es sólo una forma de gobierno más o menos imperfecta, sino uña doctrina, una ideología fundamentalmente antirreligiosa. Con extraordinaria precisión argumenta!, Pierre Gaxotte ha escrito: "AI principio, la República se presenta siempre como un medio de :corregir errores: sólo trata de corregir las equivocaciones de la Monarquía. Despues, poco a poco, se envalentona. Afirma todavía que respeta el dogma católico, pero expulsa a los jesuítas. Toca lúego el turno a las congregaciones dedicadas a la enseñanza, contemplativas y de caridad.; la confiscación de los bienes de la Iglesia, la prohibición de ciertas ceremonias de culto, la escuela antirreligiosa, el ateísmo predicado, animado, recompensado, presentado como la única actitud razonable. Luego le llega la vez a los bienes de los particulares. Socialismo y comunismo se insinúan, ganan terreno, confiscan. Las leyes se .multiplican, la libertad se restringe, los monopolios crecen como hierbas malas, la maquinaria gubernamental rechina y dificulta la actividad privada, los presupuestos van haciéndose excesivos, insoportables y expoliadores." ¡Qué luminosidad tienen estas frases para los españoles que no olvidan!´La República en España cumplió todas estas etapas, para concluir su parábola, entre sangre y lágrimas, en el Frente Popular, que dejaba a la nación en las ávidas manos moscovitas.

Afortunadamente, ea- Bélgica, la enérgica reacción del Gobierno, la hábil mediación del Rey y el sentimiento católico del pueblo hacen concebir la esperanza de que se vencerá no ya a la huelga, sino a las causas de la huelga; es decir, a los inspiradores marxistas, que la han definido con áspera violencia. Y a esos huelguistas insensatos que han dado vivas a la República, que se han puesto en contra de la Monarquía, haciendo el juego a Moscú, se les podría decir estas palabras deslumbradoras del escritor católico Augusto Nicolás: "La Monarquía es lo que marcha delante, y vosotros, los que os quedáis atrás. Ella es la reforma; vosotros, la rutina. Ella es la solución; vosotros, la ambigüedad. Ella es la paz social, y vosotros, la lucha de partidos. Ella es la libertad nacional, y vosotros, la antiguia revolución."

 

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